bc

El ángel oscuro

book_age18+
103
SEGUIR
1.3K
LEER
oscuro
destinado
seguro
bxg
otro mundo
oso musculoso
like
intro-logo
Descripción

Traicionada por quienes juraron protegerla, Irina Harrington cayó en la oscuridad más profunda. Pero la muerte no fue su final… fue su despertar.

Renacida con una fuerza que jamás conoció, regresa dispuesta a reclamar todo lo que le fue arrebatado. Ya no es la mujer que suplicaba por clemencia, sino una presencia imponente, consciente de su poder y de su deseo. A su lado camina Dimitri, un ángel caído marcado por el pecado y una devoción absoluta hacia ella. Su lealtad es feroz, su atracción imposible de negar y su amor tan peligroso como ardiente.

Juntos encarnan una pasión que desafía los límites, una alianza forjada entre sombras, poder y deseo.

*************************************

Obra registrada en Safe Creative bajo el número 2509143067805. Prohibida su reproducción, distribución o adaptación sin la autorización de la autora.

chap-preview
Vista previa gratis
Capítulo 1 P.O.V Irina
El aire era espeso en la ciudad amurallada de Arkadia, una de las pocas fortalezas de la élite en este mundo reducido a cenizas. Desde las ventanas de la torre Harrington, podía ver la neblina artificial que cubría las calles, teñida de un leve tono dorado por las luces de los vehículos suspendidos en el aire. La riqueza y el poder aún florecían en esta burbuja de perfección diseñada para nosotros, los hijos de la aristocracia, sin embargo, todo lo que creía inquebrantable en mi vida se había desplomado en cuestión de segundos. Mi mundo se rompió con un video. —¿No tienes nada que decir? —La voz de mi hermana, Victoria era un susurro cargado de veneno. Su expresión de falsa compasión me revolvía el estómago. Miré la pantalla con los ojos secos. Me sentía... vacía. Los gritos de una mujer se mezclaban con risas ahogadas y palabras sucias. La mujer era yo. No recordaba nada, pero ahí estaba, mi cuerpo reducido a un mero objeto, expuesto para satisfacer a otros. La grabación lo mostraba todo: Alec, mi prometido sentado en un sillón de cuero n***o con un vaso de licor en la mano, observando, sonriendo mientras sus amigos abusaban de mi. Mis labios se entreabrieron, pero no salió ninguna palabra. Me costaba respirar. Mi hermana sonrió, disfrutando mi reacción como una depredadora saboreando la agonía de su presa. —Creí que deberías saberlo antes de tu boda. —Victoria inclinó la cabeza, su melena oscura cayendo en cascada sobre su hombro. —Alec te vendió cuando estábamos en la universidad. No por mucho, pero supongo que era lo suficiente para cubrir sus deudas. Sus palabras golpearon mi pecho como un puño invisible. Había amado a Alec. No era perfecto, pero creí que me protegía. Que su amor era real. Recordé sus besos como susurros de promesas vacías al oído, nuestras risas compartidas en cenas de gala. Un amor construido sobre mentiras. Sobre una traición inimaginable. —¿Desde cuándo sabes esto? —conseguí preguntar. Mi voz sonó extraña, como si no me perteneciera. Victoria soltó una risa seca. —Yo grabe el video. —Se inclinó hacia mí, sus ojos azules, tan parecidos a los míos, destilaban desprecio. —¿No es curioso? Ni siquiera recuerdas lo que te hicieron. Pero yo sí lo he visto varias veces. Todos ellos disfrutando de tu cuerpo. Un escalofrío helado recorrió mi columna. El sabor amargo del pánico se aferró a mi garganta, y la desesperación me embistió con la fuerza de una ola destructiva. Me levanté con torpeza, tambaleándome hasta el lavabo. Vomité, como si mi cuerpo quisiera purgar la suciedad, borrar lo que ya estaba marcado en mi piel, en mi memoria, aunque mi mente se negara a recordarlo. Victoria se río detrás de mí. —Vas a tener que terminar con Alec cuanto antes si no quieres que mamá y papá se enterarse. Ya sabes cómo son las cosas aquí. No pueden tener una hija arruinada. Sería un escándalo. Un escándalo. No era el crimen lo que importaba. Era la imagen. El linaje. El apellido. —¿Por qué lo hicieron? —susurré, levantando la mirada para encontrarme con la suya. Su expresión se endureció. —Alec debía dinero. —Su voz era fría, carente de emoción. —Yo, porque simplemente te odio. No tenía fuerzas para responder. Mi cuerpo seguía temblando, mi mente tratando de procesar la magnitud de lo que me había sido arrebatado. La traición, el dolor, la humillación… todo era demasiado. Victoria dejó el dispositivo sobre la mesa y se encaminó hacia la puerta. Antes de salir, se giró una última vez. —No hagas ninguna estupidez, Irina. Nadie va a salvarte, simplemente termina el compromiso con Alec. La puerta se cerró tras ella con un clic suave, dejando un silencio espeso en la habitación. Respiré entrecortadamente, sintiendo un hormigueo punzante recorrer mi piel. Mi estómago se encogió con una náusea implacable. Mi prometido me había vendido. Sus amigos me habían violado. Y mi hermana… lo había grabado. Mi mente se sintió como si se hubiera terminado de fracturarse en mil pedazos. Mi cuerpo seguía presente, pero la mujer que había sido… ya no existía. Cuando el llanto finalmente llegó, no fue un sollozo, sino un grito desgarrador que quedó atrapado en mi pecho. Con las manos temblorosas, tomé mi teléfono. No quería verlo. No podía mirarlo a la cara sin sentir que me ahogaba en asco y furia. Pero tenía que hacer lo que me había pedido Victoria. Cuando finalmente le marque a Alec tenía el pulso acelerado, cada tono de llamada retumbando en mi cabeza como un golpe seco, hasta que finalmente contestó. —Amor, qué sorpresa. ¿A qué debo esta llamada? —Su tono relajado me provocó un escalofrío. —Se acabó. —Mi voz salió firme, pero sentí cómo me faltaba el aire. Hubo un breve silencio antes de que él soltara una risa baja y divertida. —¿Se acabó? No entiendo. ¿A qué te refieres? Apreté los dientes, sintiendo la bilis subir por mi garganta. —Vi el video que grabaron esa noche. Se hizo un silencio tenso. Luego, su voz bajó un tono. —¿Quién te lo mostro? —Victoria, me acaba de mostrar el video y me está exigiendo terminar nuestro compromiso para no difundirlo. —La sola mención de su nombre me llenó de rabia. Alec maldijo entre dientes, y pude imaginarlo pasándose la mano por el cabello, frustrado. —No tienes de qué preocuparte. Me encargaré de todo. Hablaré con Victoria y la convenceré de que te deje en paz. Su tranquilidad me repugnaba. —No lo entiendes no importa que Victoria me pidiera terminar nuestro compromiso solamente. No quiero saber nada más de ti. No me llames, no me busques nunca más. Jamás te perdonare. —Mi voz tembló al final, pero mi decisión era firme. Alec dejó escapar una risa seca. —Irina, mi amor no seas ingenua. Así como puedo convencer a Victoria de que no haga nada, también puedo convencerla de lo contrario. ¿Te imaginas lo que pasaría si el video se filtrara? —Hizo una pausa antes de continuar con una voz venenosa. —Aunque claro, no en su versión original. Podría modificarlo lo suficiente para que todos crean que lo disfrutaste. Que te entregaste por voluntad propia. ¿Cuánto crees que eso tarde en destruir la reputación de tu familia? Que todos piensen que eres una puta. La sangre se me heló. Mis labios se entreabrieron, pero ningún sonido salió de mi garganta. —Olvida lo que paso, a mí no me importa. De cualquier forma, yo fui el primero en tomarte esa noche. —Su tono era de pura satisfacción. —Así que relájate, nos casaremos muy pronto, y todo esto quedará en el pasado.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.1K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.0K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.8K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
55.9K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook