Mis manos sudan, mi cuerpo tiembla y lo único en lo que puedo pensar es en lo guapo que se ve mi jefe. Me arreglo el vestido de forma desinteresada,y camino hacia su encuentro. Alysa me ofrece una sonrisa pícara disimulada. James no me quita los ojos de encima, y eso hace que mi zona "v" comience a arder. —Es definitivo que vales la pena cada segundo, Alexa —sonrió intentando parecer sexy. Su comentario me hace sentir la mujer más bella del mundo. —Usted tampoco está nada mal, Sr Adams —su labio se curva en una sonrisa delicada y llena de pasión. —Por favor, ya estamos en confianza —me ofrece su mano —. Me parece que al menos por hoy, me puedes tutear —asiento y salimos hacia la puerta. Cuando estoy a punto de salir, le pido que me esperes, pues me olvido el bolso. Corro al sofá donde

