No vuelva más

1509 Palabras
Mis palabras parecen tener un efecto cruel en Julián, su semblante a decaído de la misma manera que lo hizo mi amor por él. Es algo que inevitable, y supongo que en su cabeza jamás pasó que en algún momento la verdad llegaría a mí, ahora no sabe cómo lidiar con mi abandono o si no, ¿por qué me mira con sus ojos abiertos? —¿Qué? ¿creíste que llegarías a mí y abriría la puerta para recibirte con mis brazos abiertos? —Me rio—. No Julián, esa idea déjala ir porque jamás, y escúchame bien, jamás va a suceder, aun así me ruegues e incluso me implores con llanto mi perdón, nunca lo haré. Julián está en un estado de shock, aunque siento que está ideando que decir para no verse perdido; lo que no sabe es que por más que frases románticas que tenga por decirme la respuesta que obtendrá de mí será la misma. —Has cambiado mucho, ¿qué pasó con la Cristin bondadosa que yo conocí? ¿Qué? no puedo creer que su gran cerebro haya dado para tan absur respuesta. —Solo me demostraste quien eres y de lo que eras capaz de hacer.... ahora, largo de mi apartamento, quiero que te vayas de una vez —Le señalo la puerta con mi brazo extendido y mi dedo índice siendo la flecha. —Entonces deja que tome mis cosas —Hace a caminar y lo detengo. —Aquí no hay nada tuyo y no creo que lo necesites. Julián inclina su rostro y sin mirarme, pasa por mi lado hacia la puerta. —¿Así será esto? ¿Así lo quieres? No puedo creerlo, hasta la pregunta es absurda. —Así será esto de ahora en adelante, no significas nada en mi vida, de la misma manera que no signifiqué nada para ti en el momento en que decidiste tener a alguien más Apesar que estoy a espaldas de Julian, puedo sentir su mirada pesada sobre mí. Quizás soy débil porque siento que no voy a poder soportar esto, sin embargo, recuerdo el dolor que me está haciendo pasar y el repudio vuelve con más intensidad. —Bien, espero que luego no vengas a mí llorando, sin mi no eres más que una mujer jugando a maquillar. Cierro mis ojos al escuchar esas palabras y el recuerdo de Clarissa como su vestuario y su puesto en la empresa de Benjamín llega a mí y me golpea el ego. —Aunque me muera de hambre jamás iría a ti, tenlo por seguro. Escucho los pasos de Julián alejarse de mí, quiero mirar si se ha marchado, pero el miedo me carcome. camino hacia el sofá y me siento allí, no lloro, solo analizo cada una de las palabras y el desprecio con las que venía envueltas. —Y pensar que le llamaba mi amor —susurro—. ¿Cómo fue capaz de aceptar todo esto? Una vez más la realidad me golpea sin pena, sin censura y me hace preguntar, ¿cuantas cosas más pensará Julián de mí? cosas que quizás nunca ha dicho o tal vez nunca he tenido las dura oportunidad de escucharlas. Ha este punto ya no sé qué siento por Julián e incluso, me cuestiono el amor que alguna vez le tuve y el querer tener una vida a su lado, aunque también sé que sí no hubiese descubierto su mentira, hoy estaría en la cama haciendo el amor como él. —Una mirada perdida significa un pensamiento profundo, ¿no es así? —giro mi cabeza y Benjamín está allí mirándome con una sonrisa torcida—. ¿Llegué en un mal momento? La respuesta es no, honestamente no pudo llegar en un mejor momento. —No —sonrío—, ¿listo para el viaje?—. Pregunto para olvidarme de Julián. —¡Oh si! ... tengo unos planes increíbles que yo sé que te van a encantar —frota sus manos y sonríe. —No sé por qué, pero te ves malvado haciendo esto —imito como frotó sus manos y rio. —Eres malvada, en serio te lo digo —rueda sus ojos y se da la vuelta para tomar mi maleta. —¿Al menos quieres desayunar algo? —pregunto. —En el avión —Me vuelve a mirar y me guiña un ojo—. Es hora de irnos. —Pero, pero —Solo puedo decir al ver mi desayuno servido. Benjamín deja la maleta y viene hacia mí, toma mis manos y me hace levantarme. —Ve por tus cosas, debemos irnos —Sonríe y yo siento que me voy perdiendo en su sonrisa. Parpadeo varias veces para reaccionar y afirmo con la cabeza, paso por su lado y me pego en la frente con mi mano cuestionandome qué estoy haciendo. Tomo mis pertenencias y salgo de la habitación, allí veo mi desayuno empacado y un Benjamín mirando su celular un tanto impaciente. —Estoy lista —Anunció y él sube su mirada y la agacha rápidamente para luego volver a mirarme y quedarse así por unos segundos. —Ah, si, el auto está abajo, vamos —Dice con pausas y no comprendo porqué, pero siento que algo vio en mí que lo ha puesto de esa manera. Me miro buscando que ha visto, pero no logro descifrar qué. —¿Todo bien? ¿me veo bien? —Pregunto y él afirma. —Luces bien —dice cortante, pero sus pómulos están ruborizarse, ¿cómo es eso posible?—. Tenemos que irnos ya, un vuelo nos espera y ya sé, saldremos más temprano de lo acordado, pero prometo que todo tienen una explicación. Benjamín me entrega mi desayuno y sonríe, tal vez es por la expresión que confusión que tiene mi rostro. —Siento que me vas a secuestrar —Comento. —Ajá, pero hoy no será —Susurra, pero fue lo suficientemente claro para yo escuchar. —¿Qué? —Pregunto en medio de una risa nerviosa, mientras mi mente me lleva a imaginar a Benjamín desnudo en mi cama. —No, nada... solo digo que hoy no serás secuentras. Nuestras miradas se cruzan y el sonrie para luego darme la espalda y comenzar a caminar con mi maleta fuera del apartamento. Yo lo sigo en completo silencio y salgo del apartamento. Ruborizarse, así es como me siento después de imagar a Benjamín en mi cama y yo besando su cuerpo. En serio que a veces no logro reconocerme con esos pensamientos pecaminosos, aunque, me pregunto, ¿cómo será? y eso me hace soltar una escasa risa. —¿Algún chiste que yo deba saber? —Pregunta Benjamín y siento mis mejillas arder. Niego con mi cabeza y sé que estoy fallando en el intento. —No es nada.... Un carraspeo hace que Benjamín y yo volteemos a ver hacia nuestra izquierda para encontrarnos con la mirada fulminante de Julián. —Tenía que verlo para poder creerlo —su mirada va de Benjamín hacia mí y se detiene. Su mirada es de .... ¿odio? ¿enojo? ¿decepción? ... no lo sé. —Te pedí una sola cosa Julián, te pedí que te fueras y que no volvieras... ¿que quieres? Benjamín se dedica a mirarme y mirar a Julián, podría decir que lo mira con molestia. —No vengo por ti, porque por el primero de mi prometida —Responde de manera grotesca humilladome en frente de Benjamín. —¿Qué quieres Alberto? —Benjamín pregunta frunciendo su frente. —Mañana haremos una fiesta, vendrás, ¿no? Benjamín niega con su cabeza. —Tengo un compromiso el cual debo atender con total atención, además, no creo que sea necesario que vaya... quizás luego asista —Benjamín me toma por la cintura y me hace caminar hacia el auto—. Cuida de prima. Puedo ver como Benjamín le palmea el hombro y lo deja atrás para acercarse a mí. —¿una visita inesperada? Siento tanta vergüenza con Benjamín por la forma en que Julián me habló y por aparecerse de esa manera en mi apartamento. —No creí que llegaría a mí apartamento.... —Entiendo. Ver a Benjamín pensativo siento temor que hable con Clarissa. —Te pido que no le menciones a Clarisa de esto, me iré de este lugar cuando tenga suficiente dinero y Julián ya no podrá buscarme. Benjamín me mira y siento que lo hace con compasión y ternura a la vez. —¿Quieres irte de este lugar? Con mi cabeza afirmo. —Cuando haya recaudado el dinero me iré a iniciar una nueva vida en otro sitio donde pueda olvidarme de este trago amargo. —¿Lo sigues queriendo? Niego, niego porque no lo quiero querer e incluso el hecho de no querer me enoja porque quisiera borrarlo de mi vida para siempre. —Julian es la parte oscura de mi vida, la que quiero olvidar.... hacer borrón y cuenta nueva es lo que más deseo.
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