A pesar de mis ruegos para que Benjamín me dejara en el bar donde dejé mi auto anoche y se marchara a su trabajo, fue en vano. Parece que el saber que me dejó en mi apartamento le hace sentir seguro, a mí me parece que no había necesidad, de todas maneras, tengo que ir a por mi auto, cosa que en este momento estoy haciendo. Voy caminando por la acera hacia el bar, solo espero que mi auto esté allí o si no, no sé qué voy a hacer con mi miserable vida.
Mientras camino al bar, pienso en lo atrevida que fui con Benjamín, es que aun no me creo capaz de haber hecho tales cosas, pero sin mis cinco sentidos funcionando, supongo que puedo ser capaz y mucho más.
—Prometo no volver a tomar de esa manera —Me digo en voz baja.
No podría resistir una vergüenza más, al menos agradezco haber estado sola con Benjamín, es algo que solo lo recordará él, pues yo no tengo ningún recuerdo posterior a subir a su auto.
Lo que si tengo seguro es que pasaré con vergüenza el resto de mi vida.
> Me digo en mi interior para dejar de pensar en Benjamín y sus palabras.
Entro en el estacionamiento del bar y voy en busca de mi auto, allí a lo lejos lo visualizo, camino hasta él negando con mi cabeza mi estupidez. Me pongo al frente de mi auto y me rio, es que no puedo creer que haya sido tan tonta de no encontrar mi auto.
—Definitivamente a veces ni yo me distingo —Bufo con risa.
Camino alrededor de mi auto para asegurarme que todo esté bien con él, pero al parecer todo luce como debería. Entro al auto y lo enciendo, su motor ruje y eso me hace sentir bien, quiere decir que mi carcacha aún tiene vida.
Salgo del estacionamiento y doy una vuelta por el vecindario para que el auto entre en calor. Haberlo dejado allí me tenía preocupada, es decir, en este momento después de semanas sin trabajar, no es como que tenga mucho dinero en mi cuenta bancaria como para darme el lujo de ir a por un auto nuevo a una agencia.
Estaciono el auto en la cochera del edificio y entro a mi apartamento, es un día más en casa, sin mucho que hacer o a donde ir, pero supongo que puedo buscar las nuevas tendencias en internet y ponerme al día como antes lo hacía.
Me tumbo en el sillón con mi laptop y comienzo a indagar en internet, de pronto, tres golpes en la puerta me hacen levantarme y abrir.
Para mi sorpresa, mi madre está frente a mí, pero por su semblante creo que debe estar molesta conmigo. No es como que pueda decirle que se marche de mi apartamento, así que; no me queda más que invitarla a pasar como si nada este pasando.
—¿Julián? —Me pregunta.
Ya decía yo que su visita no se debía a ver a su hija amada, es que, ¿qué hice para merecer que mi madre se preocupe más por mi ex infiel que por su hija?
—Alberto, querrás decir madre… en este momento debe estar preparando su boda —Cierro la puerta y me dirijo a la cocina por un vaso de agua fría para bajarme el mal sabor de boca que me ha dejado la pregunta de mi santa madre.
—Ya decía yo, acabo de ver a Julián en el supermercado, con una mujer muy guapa de su mano, ¿Qué fue lo que pasó? —Mi madre se tumba en el sillón con sus manos cruzadas esperando mi maldita respuesta, pero es que; que quiere que le diga, honestamente no sé.
—Significa que Julián Alberto me estaba engañando con esa chica, eso pasó, le propuso matrimonio hace un par de semanas. Y si quieres saber, sí, terminé con él —Le respondo tomando mi laptop para sentarme en otro sofá.
—Claro… ¿y la chica qué? ¿es alguien importante?
Aquí vamos nuevamente, las posiciones económicas siempre saliendo a la luz.
—Sí, sí, es una mujer que tiene dinero. Si eso es lo que quieres saber, sí, la chica tiene un buen puesto en la empresa donde Julián trabaja —Respondo con tono molesto.
No voy a decir que no me duele que mi madre sea así, pero la verdad es que me cala más de lo que cualquiera podría imaginar. Julián me lastimó y mi madre me pregunta por la posición económica de Clarissa, ¿puedo ser yo más miserable?
—Ves hija, por eso te dije que estudiaras, jugar con brochas y labiales no deja más que solo perdidas. Era obvio que Julián se iba a cansar de ver jugar, debiste usar tu cabeza y estudiar una buena carrera, seguro que Julián no te hubiera engañado —Las palabras de mi madre suenan a una película de terror, pero así es ella, siempre preocupada por Julián y jamás por mí.
He llegado a creer que ella está enamorada de Julián, o si no, ¿por qué lo defiende tanto a pesar que él me rompió el corazón?
Es que, simplemente no puedo creer que ella sea así conmigo.
—¿Ha eso has venido? —Le pregunto a ella enojada.
—No te enojes hija, mira que te lo digo para que veas el error que has cometido.
No puedo creer que mi madre se atreva decirme tal cosa.
—¿Error? … ¿Sabes que es un error? Madre… Julián me engañó por meses con esa mujer, y vienes a decirme que es mi culpa por no estudiar una carrera, ¿en serio madre?
Mi madre está con sus ojos abiertos, seguro que no se esperó que reaccionara de esa forma, pero estoy cansada de ella y de sus estupideces por defender a Julián.
—Si tanto lo quieres, pues vete con él, ve a buscarlo madre, ve y dile que sea tu maldito hijo, pero a mí, a mí me dejas en paz porque estoy harta mamá, harta que te metas conmigo, harta que me estés ofendiendo y me digas que no soy nadie por no tener una carrera universitaria, pero sabes qué, no te preocupes, porque mañana mismo voy a matricular una carrera universitaria y en mi graduación no quiero verte allí —Le grito.
Esta es la primera vez que estallo en contra de mi madre, pero es que las hostilidades no van conmigo y ya no puedo soportarlo más, ya no puedo soportar que ella sea tan cruel conmigo.
Por la forma en que le hablé, mamá se levanta del sillón y con su mano abierta, la estrella en mi rostro.
—Mal agradecida. Tanto que di por ti y así es como me agradeces —Envuelta en llanto sale de mi apartamento, estrellando la puerta con fuerza.
No voy a negar que me he pasado con ella y que su agresión no la merezco, pero tampoco merezco su falta de empatía. Así como ella ha dado tanto por mí, mi trabajo me dio un por de años para ayudarla con sus gastos, no puede ser tan mal agradecida y no reconocer que lo que le di lo hice con amor.
Intento no llorar, pero, cada palabra que ha salido de su boca solo me ha herido cada vez más. Ella me hace sentir que solo he perdido el tiempo con mi vida, que no soy nadie, y que no tengo nada.
Miro alrededor de mi apartamento y lo que veo no me gusta, alquilo este lugar a un precio ridículo, los muebles son de segunda mano e incluso no uso ropa de marca. Es en este momento exacto en el que me pregunto, ¿qué estoy haciendo con mi vida?
Lloro, lloro porque me duele mi madre, me duele Julián, me duele verme y sentir que no soy nada, que no tengo nada, que me he quedado estancada en un simple sueño de una adolescente.
En este momento envidio a Clarissa por lo que tiene y por lo que perdí, la envidió por ser ella y por lo que ha alcanzado, comparado a lo mío, sería una vergüenza para ella o cualquiera que nos pusiera a competir, no tengo nada más que labiales, brochas y paletas de sombras como certificados.
Me cuestiono cada decisión que he tomado, ¿el gusto por el maquillaje fue una buena decisión? Pues yo creo que no, no fue tan acertado como cuando inicié con tanta ilusión.
Tal vez mamá tenía razón y tenga razón, tal vez nadie quiera estar con una maquillista fracasada y sin futuro. ¿Qué futuro puede tener un hombre con aspiraciones a mi lado? ¿qué puedo ofrecerle yo que él no tenga?
Sollozo al no poder parar de llorar. Duele el corazón, duele que el ser que me trajo al mundo no crea en mis sueños, que no crea en mí; duele que piense que es mi culpa que Julián me haya dejado por Clarissa, pero duele más que ella pueda hacer que sienta que es así, que esa es mi verdad, que fue mi culpa que me haya herido y que me la merezco.