Déjalo ir

1504 Palabras
Aun sintiendo pena y ahogando mi suspiro por el abrazode Benjamín, me apartó de él y miro los vidrios aún esparcidos por el piso. Vaya que he creado un campo de guerra en este pequeño espacio y no sé si recogerlos o dejarlos ahí, una decisión que de pronto se volvió confusa. —Creo que necesitas ayuda con eso —Comentó Benjamín señalando los vidrios tirados y toma la escoba para comenzar a barre. —¡Oye no! —Intento detenerlo, pero el me detiene y me pide que salga. Accedo a su petición y me marcho del baño. No voy a negarlo, me siento avergonzada con él por mi rabieta. —¿Qué tienes que hacer mañana? —me pregunta saliendo del baño una vez que ha terminado de recoger mi desastre, mientras estoy en la cocina preparando un poco de café para los dos. —Mañana debo viajar por la noche, habrá un desfile y debo maquíllate a algunos modelos —Comento a lo que él me mira intrigado —¿Y vas sola? —Esa pregunta me hace pensar que él se está invitando solo a mi viaje, sin embargo, qué hay de malo que el quiera acompañar. De hecho, creo que estaría bastante bien que él me acompañe. —Sí, al menos que desees ir conmigo —respondo, pero luego me ruborizo, creo que mi comentario salió con otra intención. —Es una buena idea .... si —lo piensa, tiene su mano en si barbilla mientras la acaricia dando un poco de intensidad a su análisis—. Sabes qué sí, iré contigo, seguro que será una gran experiencia. Yo sonrío porque la idea de viajar con él me parece estupenda, además que el viaje será divertido, sabiendo como es Benjamín seguro que no hará que me abruma o me aburra con facilidad. —Bueno, tendrás que comprar el pase de avión y además hacer tu maleta, espero que estés listo a tiempo porque .... —mis palabras quedan interrumpidas gracias a Benjamín. —¿Quién dijo que debo comprar un tiquete de avión? —cruzó sus manos juguetón y alzó una de sus cejas—. Vas a viajar conmigo, para eso tengo a uno de los mejores pilotos de este país, además es gran amigo mío. Yo no sé que decirle, pero tampoco voy a ponerme a pelear con él, si me va a llevar en primera clase a mi trabajo, ¿quién soy yo para negarme? Incluso puedo imaginarme sentada en primera clase bebiendo vivo, con mi pie cruzado mirando hacia la ventanilla. —¿Estás hablando en serio? –Comentó casi en un chillido. —Por supuesto, jamás miento —comenta ofendido apartando su cara de mí. Salgo de la cocina corriendo y lo abrazo con fuerza, no voy a negarlo, me hace ilusión viajar en un avión privado. —Gracias, Benjamín, en serio gracias —Benjamín suelta una risa y me abraza. —Quiero pensar que estás emocionada por viajar conmigo y no en el avión —Yo alzó mi cabeza para mirarlo y sonrió. —No voy a mentirte, me emociona viajar en uno de esos aviones de lujo —me burlo—. Pero también estoy feliz porque es la primera vez que viajo acompañada. Benjamín inclina su rostro y me besa la frente, algo que hace que una electricidad recorra mi cuerpo por lo que tengo que apartarme de él ya que mi cuerpo está completamente erizado. —Ya te dije, no hace falta que agradezcas, somos amigos y los amigos se ayudan —Vuelve a recalcarme. Aún sintiendo esa electricidad en mi cuerpo, sirvo el café para Benjamín y para mí, intento no prestarle atención, sin embargo, es obvio que algo me ha sucedido y Benjamín lo ha notado. —Antes que se me olvide, he traído tu maleta de maquillaje —Se levanta y va por ella—. No voy a mentir, ya he visto que hay en su interior y no sé cómo haces para recodar el funcionamiento de cada uno de ellos, así que; ten, todo tuyo —me entrega la maleta. —Es muy amable de su parte —Miro la maleta que me hace recordar aquella noche, sentada en la banqueta del parque mirando los autos pasar mientras lloraba queriendo desaparecer de este mundo. —¿Todo bien? —Comentó Benjamín y y9 afirmo. —Solo estoy pensando en qué hubiera pasado si no hubieras estado ahí para evitar que cruzara la calle, ¿recuerdas? Benjamín afirma, pero no dice nada, solo guarda silencio y mira la maleta. Honestamente, puedo decir que Benjamín fue como un ángel que llegó en el momento justo. —Tuvimos suerte —comenta después de unos minutos de silencio—. Creo que así se puede llamar a lo que vivimos ese día. Miro a Benjamín, siento que hay algo más allá en ese comentario que yo no sé, pero tampoco voy a preguntarle y ondar en su vida. —Creo que sí —Bufo una pequeña risa. —Bueno, creo que es hora de irme, tengo mucho por hacer: un viaje que programar y una maleta que preparar. —De acuerdo, ¿a donde te veo? —Parece que mi pregunta fue una ofensa para él, pues ha fruncido el ceño como si estuviera molesto. —¿A dónde me ves? —me cuestiona—. ¿Qué pregunta es esa?... por supuesto que me vas a esperar aquí. Los gestos de Benjamín hacen que me ría a carcajadas. Me ha rodado los ojos, ha llevado sus manos y las ha entrelazado, mostrándome así que mi pregunta lo ha ofendido. —Está bien, está bien, aquí te voy a esperar, está bien —Le digo una vez que he parado de reír. —¡Jum! —Me mira y me quita la mirada torciendo su cabeza, y dándose la vuelta para ir hacia la puerta—. Nos vemos mañana, espero que puedas descansar e intenta no romper nada, por favor. —No prometo nada —Alzo mis manos y el suelta una sensual sonrisa, algo que me provoca un ardor en mi estómago. > me pienso mientras veo a Benjamín salir de mi apartamento. Me levanto de la silla y me tiro en el sofá, miro hacia el techo mientras me sigo cuestionando que está pasando conmigo, porqué ese escalofrío en mi cuerpo por algo tan simple cómo un beso o una sonrisa. –¡Cristin ya! —Me quejo y llevo mis manos a mi rostro, en este momento no sé qué hacer con mi vida como para ponerme a mirar a Benjamín de una manera diferente. Simplemente nada puede pasar, no puedo verlo de otro modo más que como un amigo que me está brindando su apoyo y compañía, nada más eso. —¡Para ya de pensar! — me obligó, así que; enciendo el televisor para mirar lo que sea que me atrape y así dejar de pensar en la sonrisa de Benjamín. Paso los canales uno por uno, pero nada me atrae, decido mirar algunos videos de maquillaje para distraerme, pero es inútil. Suspiro por vencida ante mi intento. —Es muy pronto Cristin, es muy pronto para pensar en un hombre —me explico para que mi corazón y cerebro entiendan que no me siento preparada para esto. Tomo mi celular y reviso mis r************* , miro la pantalla de inicio y comienzo a bajar para ver que hay, para mi desgracia me encuentro con una foto de Julián y Clarissa posando para la cámara, un evento bastante importante parece porque están vestidos de gala. Contemplo a Clarissa y afirmo lo bella que ella es, su cuerpo estilizado y curvilíneo a pesar de lo delgada que ella es, y el vestido hace que resalte esa sensualidad que tiene su cuerpo. Ingresó al perfil de Julian y miro que no hay ninguna fotografía conmigo, es como si siempre hubiese sido Clarissa y no yo, es extraño porque juraba que alguna vez posteó fotografías nuestras. Decido bloquearlo para no tener que ver alguna cosa de ellos, pero no lo hago, simplemente salgo de su perfil y continuo mirando que hay de nuevo en el mundo de las r************* . No quiero pensar en Julián y recordar el dolor que siento, solo espero que le vaya bien y que la vida no sea injusta cuando le toque pagar cada lagrima que yo derrame por él. —Déjalo ir, déjalo ir —susurro, pero es entendible lo que digo—. Creo que es hora de decirle adiós para siempre, no va a regresar y, aunque regrese no lo vas a permitir en tu vida una vez más. Es hora de dejar atrás lo que viví con Julián y esperar que lo que sea que regrese sea mejor de lo que alguna vez fue la vida con él. Me levanto del sofá y me voy hacia mi habitación para acostarme allí.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR