//Noche//
Dos cabezas piensan mejor una así que con ayuda de Holly planeé mejor mi huida, debo volver al Reino de Alois, el telegrama no ha hecho más que afirmar con determinación que si o si me iré hoy mismo.
Es así que heme aquí parada en la ventana de mi habitación, son casi las 3am, en breves minutos se realizará el cambio de guardias por lo que tendré sólo esos minutos para salir de aqui. Holly se encargaría de encontrar un par de caballos para ambas, por lo que me pudo contar brevemente ahora se que ella trabajo aquí en sus inicios de mayoría de edad, aunque no recuerda del todo los lugares sabe bien donde quedan las entradas y salidas que no son tan transitadas.
Yo sólo debo ingeniarmelas para salir por la ventana sin ser vista, avanzar sigilosamente hasta una vieja casona pasando los establos y ahí me estará esperando mi querida doncella.
Veo el puntero diminuto del reloj que hay en la habitación, justo en el instante que pestañee este cambia al siguiente número.
2:55am
Es hora
Abro lentamente la ventana fijándome que los guardias que estaban a metros fuera ya no están, no dejo que pase más tiempo para sacar mi cuerpo hacia el exterior, sólo llevo puesto uno de las vestimentas que Holly pude prestarme, agradezco que no sea tan pomposo y sólo sea similar a un vestido de una tela simple, sobre este una capa de terciopelo para cubrirme del frío y un sobrero del mismo material.
(Música de ambiente: Where have you been by Rihanna )
El piso se siente frío bajo mis valerinas, pero eso no me detiene para llegar hacia unos arbustos frondosos que cubren todo mi cuerpo cuando me agachó.
Escuchó pasos medio lejanos, deben ser los guardias del siguiente turno.
Por alguna razón siento un deja vú con esta escena
Dejando que mi mente sola se acuerde del porque, me centro en el presente asomando mi cabeza un poco para ver que cerca no haya todavía nadie.
No hay monos en la costa
Dándome mi propia orden, avanzó más allá en silencio tratando de hacer el menor ruido posible, aplastando mis labios para concentrarme.
- ¿Crees que nos darán un aumento?- la voz desconocida de un hombre me hace congelar como estatua.
- Con tu pereza nos van a despedir antes de eso.
¡Diablos!
Dos guardias se acercan hacia la zona cercana a mo habitaciónmientras conversaban, la única reacción que mi cerebro pudo pensar fue correr hasta caerme al suelo.
¡Santa madre de frutas¡
Siento la piel de mi rodilla raspada bajo la falda, muerdo mi lengua para no quejarme, solo me queda gatear hasta el árbol más cercano a mi ubicación donde me hago bolita para que no se vea ninguna parte de mi.
La oscuridad de la noche me da ventaja que aprovechó para visualizar a varios metros a los sujetos con trajes de la Guardia del condado de Verkel.
- Oye sólo me quede dormido una vez en mi turno, pero eso no volverá a ocurrir, esta vez sí estoy más que atento.
- ¿En serio? - su compañero lo mira con una ceja alzada cuando repentinamente señala en direcion hacia el árbol donde me escondo- ¡Mira hay algo ahí!
¡Hay No!
Meto más mi cuerpo tras el tronco con miedo a que hayan descubierto.
- ¿Crees que voy a caer en ese truco otra vez?- responde quien se mofaba de ser el más listo y atento.
- Podría a ver sido verdad- ruedo los ojos el segundo volviendo a mirar en otra dirección- ¡Atenas bendita, esa no es la hija de los condes!
El compañero que estaba de espaldas, gira rápidamente su cabeza con los bien abiertos buscando lo que su amigo señaló.
- ¡¿La hermosa Lady Gaia?! ¡¿DONDE?!- en tono presuntuoso busca hacia el otro lado que decía su compañero el cual sólo se burla de él.
-¡Ja! es bueno saber que para eso sí estas atento- con sarcasmo su compañero sigue avanzado para continuar con su recorrido vigilante.
- No vuelvas a jugar con eso, podría haberme dado un ataque al corazón si me topo con ella- se queja siguiendole.
- Vamos, sólo camina que hay trabajo que hacer y deja de soñar con Lady Lechner.
- Me pides algo imposible, ya sabes lo linda que es y- ambos se alejan lo suficiente como para permitir que me paré tras el árbol.
Vaya Gaia, realmente tienes muchos admiradores
- ¿Le gusta este rostro? ¿en serio?- tocó mi mejilla y niego con la cabeza- Que mal gusto tienen.
Dejo mi escondite para seguir caminado hacia mi punto de meta, para mi tranquilidad en la zona que camino ya no me he topado con más guardias así que se me hecho fácil llegar hasta los establos.
Ok, Ya casi llegamos
- ¿Ya habrá llegado Holly?- pienso en voz alta cuando paso por fuera del segundo establo.
- Claro, su doncella ya la esta esperando- una voz que apenas hoy conocí y que me está irritado me sorprende haciéndome sobresaltar para girar a ver al dueño de estas tierras.
Lord Hetli esta apoyado en una especie de valla alta de madera que se usa para separar a las ovejas, ÉL observa de manera burlona con una sonrisa de lado.
- Se ha vuelto muy rebelde últimamente ¿no es así Lady Gaia?- da unos pasos en mo dirección pero alzando mi mano lo frenó.
- Será mejor que no se me acerque, haga como si no hubiera visto y siga con lo suyo- camino pasando de largo.
Lo último que quiero ahora es perder mi tiempo con él
- ¿Qué se supone que intenta hacer?- pregunta caminando a mi lado ignorando lo que le he dicho.
- Eso a usted no le interesa.
- Le recuerdo Lady Gaia que soy dueño de estas tierras por lo que es mi deber saber que hace dentro de ellas.
- Y yo le informó Lord Hetli que me vale eso un bledo, no estoy aquí por mero gusto.
- Deberia volver a descansar a su habitación- ruedo mis ojos ante su petición ignorandolo para avanzar y encontrar a la vista esa casona que Holly mencionó.
- ¿Es un mal hábito suyo ignorar a las personas a su lado?
- Sólo a los pesados como usted- percibo como ha frenado sus pasos, a lo que giró brevemente mi cuello para verlo parado con un semblante neutro.
- Lady Gaia, detengase.
- ¿Por qué cree que le haré caso?- lo observó burlona pero en ese descuido siento un vacío en el suelo lo que me hace tirar hacia atrás, cierro mis ojos para esperar la caída, sin embrago, esta no sucede pues unas manos me sujetan de la cintura con firmeza atrae come hacia adelante para no caer.
Abro mis ojos sorprendía por el accidente que pude haber tenido, topandome con una situación comprometedora en la que nos encontramos el rubio y yo, conectado miradas siento la intensidad de su mirada casi tan intimidante a la de Kai.
¿Que-que diantres?
- Le pedí que se detuviera por esto- me regaña con suavidad, reaccionando rápidamente me reincorporó parandome correctamente.
- Si-si claro- tiro mi cabell9 hacia tras para no parecer avergonzada- ¿Qué son?- señaló hacia la franja de tierra excabada en medio del campo.
- Los granjeros los hacen como trampas para los animales de caza que quieren atacar al ganado.
Asiento con la cabeza, pues en realidad no lo sabía.
- Lady Gaia, de verdad lamento que las circunstancias se hayan dado así en su vida, yo solo quería decirle que tampoco es grato para mi este compromiso, no creo en los matrimonios arreglados y mucho menos sin amor de por medio.
- ¿Qué quiere decir? ¿Usted tampoco se quiere casar conmigo?
- Exacto, digo, es una dama hermosa y con muchas virtudes pero no siento nada por usted más que un aprecio de amistad por el tiempo de niñez que pasamos juntos.
- ¿Lo dice en serio?- noto como su semblante neutro eleva una amable sonrisa para asentir con la cabeza.
- Así es, ya no quisiera que me vea como el malvado del que debe escapar, yo mismo asumirá la deserción de este compromiso para que sus padres no piensen que usted tuvo la culpa.
Siento como la carga de mi espalda es alterada por lo que suspiro agradecida.
- Es usted un hombre mi honroso Lord Hetli, no sabe cuál feliz me hace saber esto- por primera vez le sonrió en gracia- El hombre al que amo, al fin a despertado y por fin podremos estas juntos.
- Me alegro por eso Lady Gaia, he escuchado mucho del gran duque, su excelencia es muy afortunado de tenerla.
- Ambos lo somos por tenernos- pienso en Kai e inmediatamente se me dibuja una sonrisa soñadora en el rostro.
- No dejare que pierda más su tiempo, la señorita Holly ya está preparada con el carruaje que yo mismo les entregó, el chofer las llevará de regreso hacia Alois puede ir tranquilamente nadie las detendrá.
- De verdad que lo juzgue mal Lord Hetli.
- Aunque no lo recuerdes nos conocemos de mucho tiempo, puedes llamarme sólo Owen.
- Entonces solo dime Gaia- este asiente de nuevo, me alejo un poco pero antes de seguir avanzando me giro una vez mas- Muchas gracias Owen, prometo tratar de recordar cuando éramos amigos en la niñez.
- Espero que si, ten un buen viaje y cuidate mucho Gaia.
- Lo mismo para ti Owen.
Con sonrisas de gratitud, me encaminó hacia el carruaje detrás de la casona, tal como dijo el rubio que estaría, Holly está esperando que llegará junto al chofer que nos llevará.
Mi abuela tenía razón, las personas no son lo que parecen
Uff pero bueno, obstáculo uno vencido, ahora sólo queda llegar hasta Alois.