estos son negocios.

668 Palabras
¡Demonios! Ya tengo más de quince minutos esperando y Summer nada que llega. Tampoco atiende mis llamadas, y deja en visto mis mensajes. ¿Será que se arrepintió?... No, no,no. No se puede arrepentir, no después de lo que le dije a mi padre. Odiaria tener que ver su cara triunfal de: " sabia que ibas a fallar" Agarro mi teléfono, y por enesima vez, le marco al número de Summer; escucho el tono de repique: Uno... Dos... Tres... Y cuando estoy por colgar totalmente frustrado, escucho una voz del otro lado del auricular, solo que no es la de Summer. LLAMADA: DESCONOCIDO: ¿Aló? DOMINICO: ¿Quién habla? DESCONOCIDO: ¿Quién soy? ¿Tú eres quien está llamando? ¿Qué quieres? DOMINICO: No tengo porque decirte nada, sé muy bien que ese teléfono no es tuyo. ¿Dónde está Summer? DESCONOCIDO: Yo nunca dije que fuera mi teléfono. Summer se fue. Y no creo que yo pueda darle tu recado. DOMINICO: ¿AH?. AHHH... Ya. Tú eres Jaan, ¿Estoy en lo correcto? —suelto con un dejó de molestia. Primero lo fue a ver a él. Se nota que todo esto no será más que un trabajo para ella... —reprocha mi subconsciente — Pero ¿Qué esperaba? Para eso la busque... ¿O no? JAAN: Si... Soy Jaan. ¿Y tú eres?... DOMINICO: Nadie que te importe. ¿Summer va a volver? —del otro lado del auricular no se escucha más que silencio, despego la pantalla de mi oreja y veo que la llamada sigue en curso. DOMINICO: ¿Aló? ¿Me escuchaste? JAAN: ¿Eres tú verdad? DOMINICO: Se más específico. JAAN: Eres tú el cretino por el que Summer me acaba de terminar... ¿Verdad? DOMINICO: ¿Te terminó?... ¡Genial!. Todo va mejor de lo que esperaba. JAAN: No cantes victoria, idiota. Porque, escucha bien: la voy a recuperar. DOMINICO: Si, si. Lo que digas —. Es lo último que digo antes de colgar. Guardo mi teléfono dentro de mi americana y una sonrisa de idiota se tatua en mi cara cuando veo a Summer venir a mi mesa acompañada de la anfitriona. Este restaurante es de lujo, así que hay que venir de etiqueta, y vaya que está mujer sabe cómo vestir, un largo vestido rojo de corpiño entallado en encaje y escote en "V" profunda, falda holgada en tela vaporosa de largo midi. El color realza el tono tostado de su piel y los cortes del vestido le dan protagonismo a su pequeña cintura. Una abertura a un costado de la tela deja en discreta evidencia su larga y torneada pierna. Supongo que debido a su lesión y a las muletas no se arriesgo a calzar unos tacones y en su lugar, se puso unos zapatos estilo bailarinas en color n***o con adornos dorados, y la verdad es que le van muy bien. Su cabello n***o lo lleva sujeto en una coleta alta muy prolija y el maquillaje es natural pero marcando carnosos labios con un tono carmesí. Estoy como embobado viéndola de pies a cabeza, tanto que cuando ya está casi frente a mi me choque con la mesa al levantarme sin mover la silla. Una pequeña sonrisa se escapó de sus dulces labios y yo pasé mi mano por mi nuca apartando mi mirada de ella. Una vez llegó a la mesa frente arrime la silla para que ella tomara asiento; y luego de ayudarla con las muletas volvi a mi lugar. —Disculpa la demora. Tuve que arreglar un asunto antes de venir aquí y me tomo más tiempo del que creí. —No te preocupes, no espere por mucho —, miento sonriendo como tonto. —¿Ordenamos? —pregunto intentando retomar mi compostura. —Te parece si vamos directo al grano —Sugiere seria recordándome que esto no es una cita, es una reunión de negocios.
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