Se acabó el amor

1467 Palabras
El incómodo silencio se había prolongado por unos días, en ocasiones estaban en el penthouse y otras veces, Ezra llevaba a Elize a su departamento cerca de la universidad pero no sabía porque Elize comenzó a desmoronarse luego de la partida de Enzo. No tenía sentido que ella se desmoronara en vez de Ezra por lo sucedido, sin embargo, estaba lenta y se sentía ida, como si todo le diera exactamente igual. —En ocasiones olvido las cosas—le comentó a Ezra uno de esos días. Él la miró con extrañeza. —¿Te sientes bien? ¿Estás tomando todos tus medicamentos? —Sí, lo hago pero hay días donde siento que las cosas pasaron hace mucho e inclusive lo de Danielle o lo de Catherina, se ve tan lejano ahora mismo para mí... —Quizás deberías ir al médico y cambiar tu medicación. —No lo se. Se siente bien por primera vez, digo, que no me importen esos recuerdos o que ya no me atormenten. —Si tú lo dices...—dijo Ezra volviendo a lo suyo, revisaba los documentos que había dejado Enzo en su partida. —Iré a ver a mis padres—espetó Elize mientras se levantaba de la cama. —Elize, no estamos en el penthouse, tus padres no están en la ciudad—dijo Ezra prestando esta vez más atención, esbozando con preocupación. —¿Y no puedo ir con ese avión privado que tienen?—insistió ella. —No se. ¿Eso es lo que quieres? —Sí—dijo y luego comenzó a tomar cosas de su placar y empacando. Ezra se levantó de la cama y la abrazó. —¿Que te está sucediendo, Elize? Sabes que no puedes visitar a tus padres cuando estamos aquí, sería peligroso que vayas a tu ciudad sola. —¿Por lo de los originales?—rezongó ella—.Dile a Sasha que duerma contigo hoy. —Elize, no puedes enojarte conmigo por eso. —Estás muy dramático. ¿En que momento te volviste tan aburrido? —Elize, te protejo y te doy todo lo que esté a mi alcance... Elize sin dar más argumento alguno se marchó al cuarto de Sasha, murmuraron un poco y Sasha salió de allí para entrar al cuarto de Elize y Ezra. Sasha lo mira extrañado y Ezra se encoge de hombros y se marcha a la escaleras de emergencias a fumar. Sasha lo acompañó silencioso y tomó asiento unos escalones arriba. —¿Porque tu novia me echa de mi propio cuarto? —inquirió Sasha. —Porque está enojada o algo así, mierda, no lo sé Sasha. Quería ir al penthouse...sola. —Pero eso sería peligroso, no sabemos si los originales siguen en el pueblo. —Es lo que le dije... —No pueden pelear por razones como ésas. Son la puta complicidad en persona. —Vaya, Sasha diciendo una mala palabra...¿que sigue? —Hablo enserio, Ezra. ¿Que sucede con Elize? —No lo se hermano, si supiera te lo diría. Desde que sucedió lo de Enzo no le he prestado mucha atención, la verdad. No he estado bien y no he estado para ella supongo, quizás su medicación no esté haciendo efecto o quizás somo estamos en crisis. —Pero amas a Elize—replicó Sasha. —Sí, pero quizás sea tiempo de terminar... —¿Y porque lo dices así como así? —¿Porque no lo diría? Somos personas adultas y si ella no se siente a gusto conmigo para compartirme lo que le sucede, entonces deberíamos terminar. —Tú tampoco le compartes tu duelo. Ezra echó un suspiro renegando. —Sabes que no es lo mismo, no es algo que pueda solucionarlo ella... —¿Al menos se lo has dicho? Lo de que quieres terminar... —Sasha, lamento que en parte yo haya sido el motivo por el cual terminaste con Elize, pero sí, siento que si no es la misma, deberíamos terminar. Además, ha estado ida todo este tiempo, como si nada le importara y solo se la pasando ignorando cosas importantes. —Pero sabes que puede no ser adrede, ¿cierto? —¿Como si los medicamentos no le estuvieran haciendo efecto? —Pues yo no soy médico, pero quizás debas hablar con sus padres y consultar con uno realmente. —Bueno, entonces mi trabajo ahí ha terminado. —¿La vas a dejar a ir así sin más? —Sasha, Enzo murió, no estoy bien, y tampoco podré estar para ella. Si es una cuestión de sus medicamentos, tiene familia. De todos modos, jamás dejaríamos de darle protección. —No eres el único que perdió a Enzo aquí—espetó Sasha. —Lo sé. ¿Acaso no sientes que es demasiado? —Sí, pero Elize no tiene la culpa. Ezra miró su cigarro con gesto pensativo. —Quizás no ella, pero todo comenzó con la cura... —No la puedes culpar, Ezra... —No la culpo. Solo que estamos en situaciones diferentes ahora mismo y ella busca ser lo que sea que busque, quizás divertirse o algo, y solo me queda dejarla ser. —No eres uno de los beatles, debes hablar con ella primero antes de tomar una decisión por los dos. —Lo haré, lo prometo, cuando no esté enojada—aseguró Ezra. Elize al día siguiente se despertó en la habitación de Sasha, no recordaba mucho porque se despertó allí, pero confiaba en él y en Ezra. Solo recordaba a duras penas que fue bastante dura con Ezra pero se encontró con éste vendo la televisión en el cuarto que compartían como si nada hubiera ocurrido. Elize no dirigió ninguna palabra, porque la mitad de lo que había dicho la noche anterior no las sentía, y la otra mitad no las recordaba. Planeaba que no saliera a colación pero... —Elize, debemos hablar—espetó Ezra. —¿Que hice esta vez?—dijo ella como si la noche anterior no hubiera existido. Tenía que fingir que no había existido, en realidad. Ezra se levantó de la cama apagando la televisión con gesto serio. —Sasha se mudará a esta habitación y tú a la de Sasha. —¿Y eso porque?—replicó Elize. —Porque quiero que terminemos, Elize—espetó en seco Ezra. Elize se puso frente a él viéndolo fijamente. —¿Así como así? Él se apartó y se fue por el pasillo directo al living. —¿Que esperas Elize? ¿Una discusión dramática o tensión en el ambiente? No se que tienes en la mente Elize, pero no quiero ser parte de eso. Sasha se encontraba en las escaleras de incendio, fingiendo que no escuchaba nada. —¿Y me vas a abandonar porque vaya a saber que dije anoche? —No Elize, lo que dijiste anoche no es la verdad. Pero tu medicación creo que no está surtiendo efecto y estás actuando como una adicta, no puedo estar con una adicta, un día te aman y al día siguiente te odian y yo no estoy para eso. —Ezra, no soy una adicta... —Entonces no deberías actuar como tal y estaré equivocado. —Pero no puedo estar esperando a demostrarte que estabas equivocado. —Elize, te lo dije antes y te lo repito ahora, puedo superar que ames a otras personas. Eres mortal, no existe la monogamia eterna entre ustedes. Seguiré estando para ti, pero no voy a permitirte que me faltes el respeto o arruines nuestra relación con conductas de adolescente. —Quizás es porque en parte lo soy—replicó ella. Él se dio media vuelta y la observó fijamente. —Ya eres adulta, Elize—dijo por último antes de marcharse al cuarto contiguo, al de Sasha. Ella mira a Sasha quien se hace presente en los pasillos. —¿Crees que habla enserio? —Es Ezra, él siempre habla enserio. —¿Y enserio parezco una adicta? —Pues, desde lo de Enzo pareciera que nada te importa, y sabemos que no es un luto a Enzo. Pareces agotada todo el tiempo. —Quizás deba cambiar de medicación y demostrarle a Ezra que no soy una adicta... —¿Pelearás por él? —Claro que sí, lo amo, es él a quien quiero por el resto de mi vida. —Pues no creo que él piense lo mismo. Está roto, Elize. Deberás dejarlo tranquilo—espetó por último Sasha antes de dejarla sola con sus pensamientos. Elize pensó, ¿podría ser cierto que un amor como el suyo se podía terminar? No creía jamás que algo como una ruptura sería parte de ellos, es como si eso fuera tan lejano, y ahora, se estaba convirtiendo en una realidad, una realidad que parecía que no podía cambiar.
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