¿Que le sucede a Elize?

1510 Palabras
Los días que le siguieron a la ruptura, Elize buscó inalcanzablemente demostrarle a Ezra qe no tenía ninguna adicción, pero se había vuelto un despojo de miseria humana. Dormía, se despertaba y volvía a dormir, no sentía suficientes ganas de hacer cosas pero no quería decírselo a nadie. Tenía miedo de que sus medicamentos le dejaran de hacer efecto y a su vez, quería pedir más explicaciones a Ezra pero no quería sonar como una estúpida. Mientras tanto, Ezra y Sasha desayunaban y todo seguía en curso casi ajeno a la relación que habían tenido alguna vez Elize y Ezra, como si fuera atrapada en otra realidad donde ella era tan solo una espectadora. —¿No supieron nada más de los originales?—preguntó Elize intentando sacar un tema de conversación —Se supone que entregamos al problemático y no conocen este departamento—espetó Ezra. —¿Y no quieren salir a hacer algo? En vistas a que no puedo visitar a mis padres y perdí el semestre... —Puedes llamar a tu amigo Matyas y pedirle que te acompañe—sugirió Ezra levantándose y tomando rumbo hacia al cuarto de Sasha. —¿Realmente seguirá con esto?—preguntó ella exasperada. —Enzo no termina las cosas a medias, supongo que está decidido para él—contestó Sasha. —¿Crees que me dejó de amar? —No, pero no siempre las personas terminan porque se dejan de amar. Elize se dirige al campus sin destino esperando encontrarse con Matyas o airearse la mente, lo que fuera primero. —¿Que haces aquí? ¿No habías perdido el semestre? —dijo encontrándola Matyas. —Eso no impide que vaya a fiestas, ¿no? —No, supongo. ¿Estás buscando que te inviten a una? ¿No tienes planes con vampiros o algo? —Terminé con Ezra, bueno, más bien él terminó conmigo. Solo quería despejarme... —Oh, lo siento Elize. No sabía nada de eso. Entonces si quieres te invito a una fiesta a la que me invitaron esta noche. —¿Hoy no es jueves? —Jueves universitario. En fin, para las fraternidades todos los días son motivos de celebración. Existe un calendario y todo. —No me digas que tu fraternidad es de esas que sexualizan chicas y demás. —Hay otra fraternidad sobre esa temática—dijo irónico—.En realidad, la fraternidad donde estoy hace fiestas temáticas, pero no son como en las películas, con inflables de pene y cosas así, por ejemplo, los lunes son de ajedrez y juegos de mesa. —¿Ajedrez?—replicó Elize. —Consiguió muchos adeptos luego de la serie de Netflix y ahora todos quieren jugarlo, la verdad es un poco gracioso. —¿Gambito de dama? —Sí, esa. —¿Y tú juegas? —Sí, pero normalmente pierdo el control del juego cuando pierdo la reina. —A Ezra le gustaba jugar a caballo. —Vale, estás en problemas, necesitas despejarte un poco. Vístete un poco para hoy y te buscaré en tu departamento esta noche luego de las doce. —¿Eso es todo? —Los rituales de violación son solo para chicos—siguió diciendo con ironía mientras se alejaba. Cuando Elize volvió al departamento recordó que no tenía ropa ni dinero para vestirse como una zorra universitaria. Así que reciclaría ropa que le había regalado Ezra. —¿Te molesta si uso un vestido que me regalaste para una fiesta hoy? —le preguntó. —En lo absoluto—respondió Ezra pasando de Elize. —Yo te he regalado ropa también...—secundó Sasha. —No te ofendas Sasha, pero tus vestidos eran muy románticos. En una fiesta universitaria solo tendré oportunidad de no parecer una novicia si uso algo de Ezra. Sasha se asqueó con la mirada. —¿Que mierda te regalaba mi hermano? —Escotes, corsés, bueno, él siempre amó mis senos... —Mucha información—dijo Sasha retirándose. Elize buscó un vestido de satén con la parte superior escotada, se puso pestañas postizas y glitter, aretes y dos trenzas qe me formaban una corona en su cabello largo y oscuro, pero le pareció que aún estaba pálida y desabrida así que se puso un labial rojo del color de su vestido. Salió de su habitación y notó que Ezra la contempló, pero solo un segundo, pero luego rompió sus esperanzas preguntándole sobre el vestido. —¿Es el que te regalé por tu cumpleaños? —Realmente, no lo sé—espetó ella, Ezra volvió a ignorarla y salió a las escaleras a fumar. —¿Como no recuerdas cuando te regaló un vestido?—secundó Sasha. —Estoy teniendo problemas con la memoria, no me juzgues. Matyas tocó la puerta y Elize salió a recibirlo y aunque quería irse rápidamente para no ver como Ezra la seguía ignorando, Matyas entró a saludar a los chicos. —Ey, hola—saludó él alegremente a Sasha—¿Que tal tu vida? —Perdimos a Enzo, aún estamos recuperándonos pero estaremos bien. —No jodas, ¿enserio? No me ha contado nada Elize. —Es que no vino al caso...—intentó decir ella. —Elize, es su hermano. ¿Que tal estás tú, Ezra? —Gracias por preguntar. No estoy bien, pero ya pasará. Elize quedó sorprendida de que Ezra haya demostrado estar afectado por lo de Enzo, entonces se dio cuenta de lo egoísta que había sido al no pensar que Ezra podría estar mal por ello. —Bueno, son malos tiempos, ya pasarán. Adiós chicos, suerte—dijo despidiéndose de los chicos. Una vez fuera del edificio comenzó a preguntar. —No me habías contado que Enzo había muerto. —Pues, se lo merecía un poco, ¿no? —Era su hermano, Elize. —No eran hermanos, de todos modos, ¿podemos cambiar de tema? —Sí, aunque no seré tu chaperón en la fiesta. Yo también quiero estar con chicas. —Está bien, puedo arreglármelas sola. Al llegar a la fiesta, Matyas quedó hablando con un chico de la fraternidad y Elize sintió que sobraba así que fue a sentarse junto a un grupo de chicas, pero solo hablaban de sus parejas. —Elliot es un romántico, para el 14 de febrero iremos de viaje... —¿De viaje? Yo quiero una cena y quizás algunos regalos. —¿Y tú?—preguntó una de ellas a Elize incorporándola a la conversación. —Oh no, yo solo estaba aquí intentando pasar desapercibida. No se realmente que haré el catorce de febrero... —¿Tienes novio o estás soltera?—insistió una de ellas. —Ehm...él rompió conmigo. —Ohhh, lo siento... —No, está bien—dijo alejándose—.Sigan hablando de sus parejas, no se preocupen, adelante, sigan hablando, como si no existiera otro día que el maldito catorce de febrero—espetó finalmente Elize alejándose de las chicas quienes murmuraron algo que no pudo oír mientras ésta se alejaba tambaleándose. Todo se le había vuelto a la cabeza, la fecha, que estaba sola, sin amigos en una fiesta, que había perdido el semestre... Así que comenzó a llamar desesperadamente a Ezra y éste le contestó. —¿Que pasó Elize? —¿Podrías venir a buscarme a la fiesta? Me siento mal. —Elize, pídeselo a Matyas, él te llevó... —Puta madre, Ezra, estuvimos juntos tanto tiempo ¿y no puedes venir a buscarme a una maldita fiesta porque me siento mal? —Está bien, ¿como te encuentro? —Me iré al baño. Elize se encerró en el baño y comenzó a sentir que le faltaba el aire, comenzó a llorar y a aguantárselo, comenzó a ver borroso y pareció una eternidad lo que había tardado Ezra en llegar, ella abrió el cerrojo del baño y lo abrazó, tenía a esas alturas el maquillaje corrido. —¿Que te sucede, Elize? ¿Quieres que te traiga agua? —¿No ves que acaso quiero hablar contigo?—dijo furiosa golpeando la ventana del baño y rompiéndola. —¡Elize! ¿Que estás haciendo? Elize ve su mano y solo puede ver la sangre pero no caía en cuenta, era como si no estuviera sangrando ella. Solo se le desparramaban las lágrimas. —¿Porque solo no podemos volver a ser Elize y Ezra de siempre?—dijo entre sollozos y con la respiración entre cortada. Ezra la toma de las mejillas. —Esto no es normal, Elize. —¿Y porque no es normal me dejas? —Elize, basta, es demasiado para nosotros, solo nos lastimaremos. —¿Porque te importa tanto eso? ¿No puedes asumir ese riesgo? Siempre existió... —Te amo Elize pero no puedo dejarte así, vamos a casa, duerme conmigo hoy. Elize se fue un poco más tranquila al saber que dormirían juntos, pero Ezra seguía distante. Ella lo abrazó y él le correspondió el abrazo y solo así ella pudo dormir. Pero al día siguiente, cuando se levantó, sus padres se encontraban frente a ella.
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