Todo está mal

1254 Palabras
Elize se había despertado con sus padres en frente, prácticamente mirándola a los ojos y aún tenía jaquecas por lo bebido la noche anterior. —¿Ustedes que hacen aquí?—dijo apenas despegando un ojo de la cama. Sus padres la observaban con desdén. —Supimos que perdiste el semestre, Elize... —Sí, pero eso puede suceder... —No a ti—refunfuñó su padre—.Eres una chica adulta que estudia cuando no tiende a entender algo y tú insististe con esta universidad. —La universidad no es fácil, ¿vale? todo parece que es fácil cuando llegas aquí pero aquí todos son buenos o mejores que yo... —Entonces no estás preparada, quizás es momento de volver a casa—espetó su madre. —¿Que? ¿Porque haría eso? Puedo volver a intentar el próximo semestre. —Pero no estás bien ahora, Elize. Inténtalo cuando estés preparada... —¿Que les hace creer que no estoy bien?—dijo ella levantándose de la cama rápidamente y buscando con la mirada a Ezra. —Ezra nos ha contado que no estás recibiendo tus tratamientos de forma adecuada quizás o que te dejaron de hacer efecto, como sea quizás debamos ir a un médico. —Mis medicamentos están bien. Lo que no está bien es que hablen a mis espaldas sobre algo tan íntimo—dijo enfadada. —No es como si hubiéramos hablado a tus espaldas, al final ese chico es tu novio y solo quiere lo mejor para ti—comentó su madre intentando calmarla. —Ya no es mi novio mamá—advirtió ella enojada—.Ha roto conmigo. —Oh, hija, ¿y por eso estás actuando así de raro?—insistió su madre intentando acercarse y darle un abrazo pero Elize se aparta bruscamente. —No los quiero aquí y no pueden obligarme porque soy mayor de edad. —Ezra nos llamó para que te lleváramos porque no estás bien—espetó su padre contundente. —¿Y ustedes creerán a un extraño que ni siquiera les caía bien antes que a mí que soy su hija? Su padre se levantó del asiento donde se encontraba con gesto epítome. —Te irás con nosotros en unos días, cuando no tengas ésta actitud hostil. Ezra ni Sasha querrán problemas con nosotros y me imagino que tú tampoco, si está sucediendo algo raro con tu medicación entonces iremos a un médico, y si no estás estudiando, no tienes nada que hacer aquí. —Está bien—respondió Elize—.Como sea, si quieren volver a encerrarme en ese pueblo maldito hagan lo que deban hacer, pero para mi estarán muertos. —No hables así, hija. Sabes que solo nos importa tu salud, no puedes estar sin una medicación adecuada. —Hay médicos y psiquiatras aquí. —Elize—tomó la palabra nuevamente su padre pero ésta vez con un gesto más calmo—.No puedes quedarte aquí. Ezra no te quiere aquí, has perdido el semestre y no estás bien, es hora de ir a casa, no lo hagas más difícil. Ella torció una mueca de disgusto y asintió con a cabeza levemente. —Iniciaré el papeleo de desuscripción y me iré. No quiero tener que adeudar luego las cuotas. —Está bien, pero vuelve a casa, enserio—suplicó nuevamente su padre. —Lo haré—dijo ella tomándole de la mano. En cuanto sus padres se fueron, Sasha y Ezra se hicieron presentes en el living, Sasha se preparaba un café y Ezra se dirigía a las escaleras hasta que Elize lo tomó del brazo bruscamente. —¿Porque llamaste a mis padres?—preguntó ensimismada—.Sabes lo importante que es para mí que no se preocupen. —Ya no tienes nada para hacer aquí y tus medicamentos evidentemente no están haciendo efecto. —¿Y acaso por eso merezco que me trates así? —¿Como te trato, Elize?—preguntó él. —Como si no me amaras, como si nunca lo hubieras hecho. Él echó un suspiro. —Ya hemos hablado de esto. Aún te amo, pero no quiero estar contigo. —¿Y solo lo decides eso porque según tú estoy diferente? —¿Quieres saber la verdad, Elize? —Sí, me encantaría... Sasha comienza a marcharse a su habitación par dejarlos solos pero Elize lo interrumpe. —Espera, no te vayas. Ezra por fin compartirá conmigo porque está actuando como un imbécil. Ezra se lleva la mano al entrecejo. —No tienes que meterlo en esto... —¿Porque? ¿Porque es tu hermano o porque es mi ex? —No Elize, porque ambos perdimos un hermano. Por ti. Por defenderte y solo estuviste en fiestas como si nada ocurriera, te necesitábamos, rayos, Elize, yo al menos te necesitaba. Lo he dado todo por ti. —¿Y ahora no quieres darlo más? Los ojos de Ezra se empañaron y comenzó a negar con la cabeza sin dejarla de mirar, apretando con fuerza la mandíbula. —Ya no eres la misma. No sé donde estás pero no es conmigo, ni siquiera hablo de que la ruptura debe ser permanente pero no puedo estar contigo así, y no voy a tenerte a la espera tampoco, así que te estoy dejando ir. —Así que todo esto es solo porque no te he consolado lo suficiente... —Suficiente, Elize—exclamó Sasha—.Sabes que él solo quiere tu bien estar, ambos lo queremos. —Pero me abandona porque no puede estar conmigo y lidiar con la muerte de Enzo. Todos perdimos a alguien, ¿o no? —Estás siendo hostil—advirtió Sasha. —No me importa, Sasha. ¿Sabes, Ezra? Quizás Enzo tenía razón, quizás no estábamos preparados para estar juntos, por algo tú nunca serías mortal y yo nunca sería vampiro, ninguno de los dos jamás apostó por lo nuestro. —No hables por mí—agregó Ezra en su defensa. —Como sea, Ezra. El día que decidiste comprometer a mis padres y preocuparlos, hacerlos venir hasta aquí solo para deshacerte de mí, la jodiste. No era tan difícil, ¿sabes? Deshacerte de mí. Pero ya lo entiendo. —No quería deshacerme de ti... —Pero lo hiciste, y ahora me iré a casa, y sabes que allí pueden estar los originales. —No es así, Elize, yo planeaba ir al penthouse. —¿Y de que mierda me sirve que vayas tú a merodearme por el penthouse cuando fueron ustedes quienes me metieron en todo esto? ¿Al menos pueden admitirlo?—dijo volviendo a dirigirse a Ezra a los ojos—¿Puedes al menos admitir que yo era sana y que me llevaste a un puto centro psiquiátrico y que ahora solo vivo de pastillas? ¿Que tú y nadie más que tú me hiciste esto? Ezra echa un largo y tendido suspiro mientras se llevaba nuevamente la mano a la cara. —¿Y tú, Sasha?—volteó para verlo a él—.¿Acaso no fuiste tú quien me metió en este mundo? ¿Solo siguiendo las indicaciones de Enzo? ¿Quien tuvo que lidiar con todo eso? ¿A quien asesinaron a sus amigas? Ustedes me hicieron esto a mí. —Como quieras Elize, pero no le eches la culpa a Sasha, seguía órdenes de Enzo. —¿No estabas mal por Enzo? —Lo estoy. —Pues no esperes lo mismo de mí. ¿Y sabes que? También estás muerto para mí.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR