Sobredosis

1127 Palabras
Elize había terminado de empacar sus cosas entre sollozos. Había defraudado a Ezra y a su vez, se sentía desesperada como nunca. Antes de ir al centro había sentido algo similar, pero ahora había vuelto todo, la angustia, la depresión, el llanto sin término, la hiperventilación, así que comenzó a pensar que era el final de su experiencia con el mundo de los caídos. Incluso ya le daba lo mismo si los originales la raptaban. —Deja de llorar Elize, por favor, solo lo harás más difícil para los dos—dijo Sasha entrando y acomodándose en su cama. —¿Vendrá a despedirse?—inquirió ella. Él llevó la mirada hacía abajo. —Dijo que ninguno de los dos lo aguantaría... Elize tiró una de sus prendas en un acto de ira. —No puedo creer que esté sucediendo esto por Enzo. —Era nuestro hermano, Elize... —¿Tú sientes lo mismo, que te he fallado?—preguntó viéndolo fijamente. —No Elize, no siento que me hayas fallado. Solo no has estado a la altura y en la muerte, nadie lo está. —¿Tú sigues enamorado de mí, cierto?—inquirió ella. Sasha se levantó rápidamente de la cama. —No quiero responder eso, Elize. —Creo que aún lo estás, porque al final, siempre me perdonas todo...—dijo acercándose a él. Sasha se aleja con elegancia entendiendo que solo era un acto desesperado y sale de la habitación. Elize se lleva la mano a la cabeza en gesto de vergüenza. —Lo siento—salió a decir ella con gesto compungido—.No paro de arruinarlo todo—dijo antes de comenzar a llorar desconsoladamente de nuevo—.Lo he perdido Sasha, para siempre. —Elize, eres mortal. Realmente no es el fin del mundo, encontrarás miles de chicos como tú. —Estoy cansada, Sasha...—dijo con un hilo de voz—.Todo lo que ha sucedido hasta ahora es por mí, fui un veneno en sus vidas, ya no importa si los originales me llevan... —No digas eso, Elize—dijo Sasha abrazándola—.Debes saber que si dos personas se aman es cuestión de tiempo para que estén juntas de nuevo, quizás solo necesitan espacio. —Le dije cosas horribles... Elize vuelve a llorar y a llevar contra su pecho sus rodillas en el suelo. —Todos pueden decir cosas horribles cuando están enojados. —¿Puedo ir al baño antes de irnos? Por favor. Sasha asintió con la cabeza y comenzó a escribirle a Ezra. Elize comenzó a dirigirse al baño tal cual piltrafa llena de angustias y penas. —Oye Elize... —¿Que? —Él te perdonará. Las cosas que dijiste, digo. —Quizás sea mejor así, quizás sea mejor que me odie. Solo así podré dejar de pensar en él. Como sea, ya regreso. —Está bien, no te tardes. En el baño Elize tenía su medicación y estaba tan triste y desolada, que la angustia tomó su cuerpo y se le extendió por todas las extremidades, le parecía que ningú dolor era peor que aquel que sentía dentro del centro de su pecho así que tomó uno de sus antidepresivos, luego dos, luego tres, los mezcló con sus somníferos y luego ya no recordaba la cantidad que comenzó a tomar, solo lo rápido que lo hizo para que Sasha no se diera cuenta, y se tranquilizó. Salió del baño sin sentir nada malo nuevamente. —¿Elize, estás drogada?—preguntó directamente él. —Si tomo mis medicamentos como debo soy una adicta y si los tomo en cantidad también lo soy, realmente sí que he tomado lo suficiente como para un barbitúrico, pero estaré bien—aseguró ella. —¿Porque haces eso, Elize? Tus padres no te podrán recibir así—dijo mientras comienza a llamar a Ezra. —Ni mis padres, ni Ezra. ¿No? Estoy exhausta. —Elize, no puedes ser tan melodramática, esto es ser egoísta, preocupas a todos con estas actitudes. —Lo siento, ¿si? ¿Querían que la cura fuera distinta? Quizás yo también, ¿querían que la cura fuera otra persona? yo también. Llevo toda mi vida pensando en esto y realmente pensé que estar con ustedes me salvaría, pero creo que nadie puede salvarme. —Elize, nosotros no estamos para salvarte—secundó Sasha. —Lo sé, pero hicieron que lo sienta de esa manera. Y ahora todo volverá a ser como antes, y estas cosas son las únicas que me harán olvidarlos, con el tiempo, ya no existirá ni un rastro en mi cabeza de que existieron... Sasha la abraza preocupado. —Elize, necesitas ver a un médico. Ella se aparta bruscamente. —¡Que no quiero un médico! —¿Quieres a Ezra? Porque no puedes obligarle a alguien a que esté contigo si no lo siente, esa es la verdad. —¿Porque me hicieron esto? ¿Porque aparecieron en mi vida en primer lugar? Enzo tenía razón, me hicieron creer que tenía un propósito y ahora, me descartan. —Sigues siendo la cura, Elize. Tu relación con Ezra no cambia absolutamente nada. —Pues lo cambia absolutamente todo—refunfuñó ella. Pero mientras que Elize hablaba, todo comenzó a trabarse, su léxico, su lengua comenzó a ponerse dura, pronunció unas últimas palabras que no recordó y se desplomó de cabeza al suelo comenzando a convulsionar, Sasha llamó inmediatamente a Ezra mientras que la llevaba a un hospital cercano. A Elize le había dado una sobredosis, pero no había tomado tantos medicamentos como para ello, ni en el baño había consumido una dosis letal, así que fue como la idea comenzó a sonar, pero de todas maneras, tuvieron que inducirla a un coma. Cuando Ezra llegó, vio a Elize entubada. —¿Que mierda sucedió? —Al parecer tomó pastillas, le hicieron un lavado de estómago y le drenaron la sangre, pero de todos modos, no se sabe si fue una reacción alérgica o fue alguno de los medicamentos, porque no tomó ninguna dosis letal. —¿Crees que se quiso suicidar?—inquirió Ezra. —No lo sé hermano. Estaba muy mal. Ni cuando habíamos roto la había visto así... —Entonces no le hago bien—dijo Ezra en voz alta. —O quizás no le hace bien lo que estás haciendo. No puedes regresar a Enzo como Elize no pudo regresar a sus amigas, quizás deberías dejar de culpar a su relación por lo que pasó con Enzo—espetó Sasha. —Avísale a todos sus amigos, incluyendo a Ally, ella estudió medicina, quizás nos pueda servir en algo con las pastillas—ordenó Ezra a la brevedad. Su hermano comenzó a hacer llamar al instante.
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