En cuanto a Elize y Ezra, terminaron de pasar tiempo con la familia de Elize y decidieron tener más intimidad en el penthouse, pero en cuanto abrieron la puerta se encontraron con nada más y nada menos que Enzo.
—¿Tú otra vez?—preguntó Elize al encender las luces.
—Mortal, desde que soy como tú me vi obligado a esconderme. ¿Puedes compadecerte un poco de mí?
—¿Por eso vienes al lugar donde más te buscarán? —inquirió Ezra dejando las maletas en el suelo.
Enzo abrió una botella de vino y sacó tres copas para invitar. Elize y Ezra se miraban de reojo.
—¿Dónde está Sasha?
—En el otro departamento—respondió Ezra.
—¿Lo puedes llamar, por favor? Tengo algo que decirles.
Ezra llamó a Sasha en su habitación.
—¿Porque tan misterioso y porque nos haces llamar a Sasha?—preguntó Elize tomando asiento cerca de Enzo.
—He decidido que me entregaré a los originales, así que puedes estar contenta.
—¿Y porque harías eso?
—Ay, querida Elize, yo soy un hedonista, mi vida es para placeres, jamás podría mantenerme viviendo como lo estoy haciendo ahora.
—¿Quieres ser vampiro de vuelta?
—No, extrañamente no me serviría ser inmortal otra vez. Digo, son los originales, han matado inmortales más que mortales, no van a perdonarme y por lo tanto, mucho menos convertirme.
—¿Y si te transforma Ezra?
—De todos modos los originales me buscarían, y tendrían pase libre para hacer lo que quisieran conmigo, porque estaría dentro de sus leyes.
—Es decir, que te quieres sacrificar...
Enzo tomaba un sorbo de vino y le preguntó con un gesto a Elize si quería un poco, ella asintió con la cabeza y éste le sirvió también.
—Digo que no estoy divirtiéndome y quizás sea hora de pagar por mis pecados, ¿no?
—Eso es muy maduro de tu parte, pero no te creo.
—¿Que parte no crees?—inquirió él llevándose la copa a la boca.
—Te creería si nos ayudaras—espetó Ezra quien había finalizado aparentemente la llamada.
—¿Y como puedo ayudarlos, hermano? —preguntó con ironía Enzo.
—¿Donde guardas los archivos de los experimentos que llevaste con la sangre de Elize?
—En la caja fuerte bajo el suelo de mi cama.
—¿Tienes una caja fuerte ahí?
—Sí, ¿tú no?
—Sí, pero no bajo mi cama.
—Quizás no tenías cosas que el mundo no debía enserio descubrir. De todos modos, los tiempos cambiaron—dijo sirviéndose más vino.
—¿Y porque ahora?—instó Elize.
—Porque, mi querida Elize, no solo me odias tú, sino también tu sangre—dijo levantando su camiseta y mostrando sus costillas desquebrajadas—.Estoy muriendo.
—¿Que mierda? ¿Acaso no sabías que eso podía suceder? —preguntó Ezra.
—Te dije alguna vez que la sangre de Elize cambiaba según factores como químicos cerebrales.
—Eso quiere decir que Matyas probablemente esté en peligro...lo llamaré—dijo levantándose de su asiento con rapidez.
—Si es por el joven que transformé, no llevaba tanto tiempo como vampiro, esto solo lo he vissto en vampiros que vivieron centenas de años o más.
—Básicamente, crees que es por lo viejo—secundó Ezra.
—No, es que en este cuerpo no queda nada que contrarreste la vejez y la enfermedad o la putrefacción...
—¿Y porque no ha sucedido lo mismo con Sasha?—preguntó Elize.
—No lo sé, por el amor, bueno, aprecio, quizás. Como sea los químicos cerebrales de tu cuerpo hacían que funcione incluso cuando ya no lo amabas. Es como si tu sangre se clonase cuando se transfiere, cosa que no sucedió conmigo. No tengo ningún anticuerpo que otros vampiros que curaste generaron.
—¿Quieres decir que la razón por la que Elize cura es porque tiene la capacidad de clonar su sangre? —preguntó con seriedad Ezra tomando también asiento.
—Sí.
—¿Y eso sucede solo por su cableado cerebral?
—No debería, pero podría.
—Elize está medicada, Enzo. Esos niveles están alterados.
—No creo que eso sea una variable. Sé lo de la internación y ha seguido curando, no hay pruebas de que su cerebro se haya visto afectado.
—Debe haber algo que fuera distinto, debías saberlo—dijo Ezra dubitativo.
Enzo le sirvió vino.
—Esto lo he visto antes, Ezra. Creo que son factores congénitos, estos se borran a partir de tantos años como mortal, quizás Elize puede curar vampiros viejos porque no es consciente pero su cerebro lo es, y clona sus anticuerpos. Por eso pensábamos que tenía relación con el amor, pero en realidad el amor es solo un sentimiento, no es lo que mueve su sangre ni inmuta su ADN.
—¿Quieres morir como mortal? —preguntó Ezra tomando la copa.
Elize solo observaba en silencio el panorama, notaba que a Ezra le estaba preocupando más de lo normal la situación en la que se encontraba Enzo.
—No me imaginaba morir, que es distinto.
—¿Y porque no solo dejas que llegue el momento en vez de entregarte a los originales?—preguntó Elize en intromisión.
—Porque no quiero que duela. Los originales se desharán de mí rápidamente. Verás, Elize, cuando más viejo te vuelves y llevas tanto tiempo creyendo que serás eterno, desarrollas un concepto de la muerte como algo lejano, quizás, ahora que soy mortal, comprendo a los mortales, y me da miedo. Es una total incertidumbre.
—¿Seguro que eso es lo que quieres?—insistió Ezra.
—Eso y darles las respuestas que buscaban.
—¿Cómo cuales?—preguntó Ezra sin comprender.
—Nuestro apellido; Woodgate. Era un conde que asesinó familias enteras para robar propiedades y luego al enterarse su primogénito, éste lo mató y se suicidó. Pero seguía siendo rico, por eso creí pertinente escoger su apellido.
—Bien, eso explica el dinero. Pero, ¿y que? —refunfuñó Ezra.
—No es lo único—espetó Enzo—.Además de las reliquias invaluables de la época, castillos en Londres, muchos negociantes me buscaron para asegurar sus fortunas y que no sea su banco de apoyo el vaticano o los originales, pero me refiero a gente ruin, Ezra. Gente que tiene lo que tiene por haber negociado en plenas guerras, por ser oportunistas, gente que entregó nombres en dictaduras por dinero, no son maleantes, es gente que está más allá de eso.
—¿Por eso los hoteles?
Enzo asintió con la cabeza.
—Esas personas jamás se dejarían ver en un departamento, y honestamente, tampoco quiero saber donde viven. Y hay otra cosa más...
—¿Que podría ser peor que personas como esas?
—Cosas malditas, Ezra. Tesoros escondidos por piratas y escondidos de los gobiernos mortales, oro, y casi todo como lo encontrado en el mar, lleno de miseria y supersticiones, pero nosotros no somos mortales, no creemos en esas cosas.
—Y todo esto que cuentas está...
—Todo tiene su lugar. Esos lugares están en los archivos que están en la caja fuerte detrás de mi biblioteca.
—Tampoco sabía de esa—añadió Ezra.
—Y esta parte de la historia quizás no te guste, debido a tu apego emocional con las brujas. Pero las brujas de Salem, hubo quienes se beneficiaron económicamente dando sus nombres, listas enteras de aquelarres, como las listas de los judíos en la segunda guerra mundial.
—¿Porque estabas metido en todas esas cosas? —le preguntó Elize asqueada.
—No estaba metido en esas cosas, Elize. Tenía contactos, y esos contactos tienen poder. Lo adquieren, con el costo de inocentes, pero lo hacen. Y yo siempre solo he querido una cosa.
—Poder—dijo anticipándose Ezra.
Enzo asintió con la cabeza.
—Algunos son mortales, son estrellas para el mundo de los humanos. Pero secretos como éstos podrían arruinar sus vidas.
—¿Te pagan por guardar esos secretos?—le preguntó Ezra viéndolo fijamente.
—Sí, y los documentos se encuentran en una bodega, la dirección, la llave y las transacciones son las que guardo en la caja fuerte que sí conoces.
—Entiendo. ¿Estás realmente seguro de esto?—volvió a preguntar su hermano, casi guardando esperanzas de que Enzo cambiara alguna vez su respuesta.
—Solo quiero poder despedirme de Sasha y cenar con ustedes dos por última vez. Como antes...
—Está bien, me aseguraré que sea así.
—Gracias, y perdón Elize, por haberte complicado la vida un poco. Ya he hecho las cosas mal, pero ésta vez, solo quiero irme tranquilo...
—Espero que tus palabras sean honestas—le contestó Elize.
—Lo son. Solo traigan a Sasha.
Elize y Ezra corroboraron luego, si las cajas realmente estaban en el cuarto de Enzo, éste se había marchado hasta que le avisaran que estuviera realmente Sasha y pudieran encontrarse, y por primera vez, Enzo no estaba mintiendo. Todo era cierto, las cajas de seguridad y todos los documentos, eran reales y existían. Lo que llevó a Ezra a pensar en que Enzo realmente se estaba despojando de sus secretos, de los secretos que le habían dado poder, de los misterios que le daban un conocimiento mayor del mundo, y eso lo entristecía, porque significaba que Enzo realmente se despedía.