Diana
Mis ojos posados en ella, suspire, parecía un sueño que estuviera aquí el jueves por la tarde, justo una hora antes de salir de la oficina, yo era capaz de brincar de alegría, pero no me anime, me acerqué, la abracé.
- Sorpresa- le dije mirándola, deseando besar sus labios, me limité a besar su mejilla y abrazarla, su aroma, el calor de sus brazos, era Justo el lugar donde yo deseaba estar.
- Una hermosa y grata sorpresa sin duda- dije mirándola, mirándola como si fuera el mundo, porque sin saberlo ella ya era mi mundo, pensé.
- No logre estar un día más sin verte- tome sus manos - Quería y necesitaba verte, necesitaba ver tus ojos, saber que no era un sueño- se acercó, en tono suave y tímido dijo.
- Basta o tendré que besarte- mordí mi labio de forma suave.
- Vamos, salgamos de aquí- ella sonrió, una sonrisa picara.
- Dame unos minutos mi amor, más bien una hora, no traje mi maleta, la tenía preparada para mañana- sonrisa- pero ahora mismo mandó por ella, no te vayas, esperame- me acerque, bese sus labios, de forma rápida.
- Te esperé varios años, así que puedo esperar una hora- dije sonriendo.
- ¿Te traigo agua, café?- la mire- ¿Que quiere mi princesa?- sus mejillas se sonrojaron.
- Agua por favor, mi reina- ella salió, yo me senté, tomé el celular, me senté, aproveche para revisar unas cosas de trabajo, me trajeron una botella de agua, yo me senté a esperar.
Leticia
Estaba en la cocina, preparaba la cena, cuando mi teléfono sonó, estaba en la mesa cercana a la barra de la cocina, caminé de prisa, lo tome , en la pantalla el nombre de Diana, respondí.
- Hola- sonrisa, tenía preparada la pasta, y enfriando el vino.
- Hola, Lety, deje mi maleta en el closet, por favor, envíala, a la oficina- una sonrisa en los labios, estaba feliz, no podía disimular, la felicidad embargaba mi alma, mi corazón.
- Claro, ¿pero no vendrás a casa hoy ni mañana?- conocía la respuesta.
- Regreso el martes- dije seria, no me gustaba darle explicaciones.
- Okay- no dije más, ella se colgó, camine hacia su habitación, tome la maleta, salí, con la maleta, el chofer de su empresa llegó, la entregue y al hacerlo sentí que había entregado a la mujer que más había amado, en mi vida, entre a la casa, cerré la puerta, me quede ahí.
Diana
Pasaron unos minutos, yo coloque mis cosas dentro de mi bolso, caminé hacia la salida de mi oficina, el chofer se acercó.
- Ingeniera su maleta.
- Gracias- tome mi maleta, con una felicidad que no podía ni quería ocultar camine hacia la sala de juntas, pero uno de mis chicos se acercó.
-¿ Ing. mañana va a venir?.
- No, te quedas a cargo, cualquier cosa me marcas por favor- le di una sonrisa, entre a la sala de juntas, ahí estaba ella, estaba en llamada, yo me acerque, bese su mejilla, me sonrió, se levantó de la silla, caminamos, ella llevaba mi maleta y seguía al teléfono, entramos al auto, pasaron unos minutos, ella colgó yo le propuse.
- ¿Te parece si vamos a dejar la maleta a dónde nos vamos a hospedar?- la mire.
- Si, y luego te invito a cenar- le di una sonrisa, ella encendió la radio, cantaba una canción, me miró.
- ¿Por qué eres tan bella?- sus mejillas se sonrojaron- sexy- suspire.
- Tu me ves así y sexy me pones tu, mi amor- estaba ansiosa por llegar a ese lugar, a ese hotel, besarla y abrazarla con todas mis fuerzas.
- Toda la vida quiero ponerte así- ella sonrió, condujo, pasaron veinte minutos de risas, coqueteo, de cantarle canciones, cuando llegamos dije - Hemos llegado señorita- al llegar al lugar donde nos quedamos, bajamos la maleta, entramos.
- No pensé que rentarías un apartamento- dije sonriendo.
- Mi vida, quiero que estemos cómodas- no me dejó decir más, me tomo por la cintura, me atrajo hacia ella, sus besos sedientos, se unieron a los míos, mis brazos se posaron en su cuello, nuestros labios unidos, en una danza perfecta, mis manos bajaron por su espalda, sus manos se soltaron mi cintura, fueron hacia mi blusa, la desabrocho, sus labios, bajaron por mi cuello, yo me deje llevar, esta vez ella tomó la iniciativa, besos , caricias, miradas, suspire, ella sonrió, regreso a mis labios, sus manos acariciaban mi abdomen, sus ojos posados en mi cuerpo, lo recorri con sus manos, me miro a los ojos y dijo.
- Superaste mi imaginación, eres bella, hermosa- suspire- soñé tanto con este momento, me gustabas desde el primer dia en que te ví, me encanto tu sonrisa, tu mirada- suspiré, recordé ese momento.
- Y tu a mi- se levanto, enmarco mi rostro.
- Estoy enamorada de ti- la bese, un beso suave, tierno, se torno apasionado, suavemente la recoste sobre la cama, mirándola a los ojos dije- te amo- si, era pronto o quizás tarde, pero la amaba, estando lejos de ello lo entendí y acepté.
- Te amo mi amor- acaricie su rostro, la bese, su cuerpo tibio, sobre el mío, el rose de su piel, esa piel tan suave, delicada, sus manos recorrían mi cuerpo, una de sus manos se poso en mi entrepierna, sus labios se posaron en mi vientre, bajo despacio, sus labios, la yema de sus dedos, todo era perfecto en ese momento, hacia el amor con la mujer que más amor, con la mujer que deseo, al final la abrace, la bese.
- Me encanta estar así- suspire.
- Me gusta estar así, me podria quedar toda la vida, asi contigo, entre mis brazos, mirando tus ojos, tu cabello n***o sobre mi brazo, sintiendo el calor de piel, tu respiración agitada- sonrisa.
- Te amo Ixchel, te amo- me levanté, me di vuelta y me quedé mirándola a los ojos.
- Me hace tan feliz escucharte decir que me amas- acariciar su mejilla, me perdía en su mirada, podía pasar las horas asi, ahi, mas tarde salimos a cenar, yo me anime y la tome de la mano, entramos al restaurante, el mesero se acercó, tomó la orden , pero olvidó anotar una bebida, la de Diana, el pregunto.
- ¿A su mamá que le traigo de tomar?-
- No es mi madre, es mi novia- dije orgullosa, tomando su mano, ella respondió.
- Una copa de vino por favor- un tanto sonrojada, con la respuesta de mi novia, la mire- ahora entiendes, es muy notoria la diferencia de edad- dije preocupada.
- La edad son solo números- la mire a los ojos- el amor, no sabe de edades, y yo a usted la amo, como jamás imaginé amar a alguien, y no quiero volver a hablar del tema- dije segura y seria- yo te amo, estoy enamorada de ti, de tu sonrisa, de tu esencia, eres magia pura, mi amor- sonrisa.
- Te amo- la mire , pasamos la cena conversando, algunas veces compartimos la comida, otras entre risas y toques de manos, su pie buscaba mi pierna, yo di un brinco, ella sonrió, su sonrisa pícara.
- Mañana podemos ir al cine- ella sonrió, yo deseaba hacer cosas de pareja, conocerla más, estar con ella en todos lados.
- O quedarnos en casa, un masaje, besitos, película- intente convencerla, luego de la cena, salimos, caminamos hacia la casa donde nos quedamos, estaba cerca, yo tomaba su mano, y el mundo era perfecto, estaba a mi lado y todo era único, especial, ella me hacia sentir asi, contenta, feliz, deseada, nos detuvimos afuera de la casa, ella sobre el escalón de la entrada, yo abajo, ella sonrió.
- Este día, había formado parte de mis sueños- acaricie su mejilla- estar con la mujer de mis sueños, con esta mamasita.