MI MUJER

1304 Palabras
Diana Ixchel era capaz de acabar con dudas, con miedos, sus ojos me miraban, sus manos tomaban las mías y todo estaba bien, el sol aparecía y brillaba cuando ella sonreí, le dedique una sonrisa, en tono suave dije: - Formabas parte de mis sueños- risa- incluso los erótico- sus mejillas se sonrojaron, estaba callada, mirándome- wow es la primera vez que te sonrojas con algo que te digo- esas mejillas sonrojadas la hacían ver tan tierna y dulce. - Usted me gusta- le dije mirandola a los ojos- propongo que brindemos por estar aquí, juntas- levantamos las copas, ella agrego. - Juntas y enamoradas, porque yo estoy perdidamente enamorada de usted, enamorada hasta el tuétano- brindamos, yo pase la tarde mirandola, aprendiendo cada gesto, al pasar los minutos, una hora al terminar la comida, me puse de pie, camine hacia ella, le dije al oído- vamos a casa, muero de ganas de hacerte el amor, su rostro, sus mejillas sonrojadas. - Voy a solicitar la cuenta- guiño de ojo, esta mujer me ponía nerviosa, y me provocaba, me provocaba tantas cosas- siéntatepor favor- mire la mesa- o tendré que hacerte el amor, sobre esta mesa- la deseaba tanto que mordí mi labio de forma suave, ella volvío a su silla. - Paciencia- era ahora yo la apenada, trajeron la cuenta, ella pago, salimos del restaurante, caminamos hacia el auto, el día era soleado, entre risas abrió la puerta del auto, entre, ella se inclino y beso mis labios, subió del lado del piloto, ella conducía mi auto, ese auto que yo cuidaba como mi vida, que no prestaba, ella lo conducía. - ¿A donde la llevo señorita?- pregunte mientras abrochaba mi cinturón de seguridad, encendí las luces del auto, de ese auto color rojo, un deportivo. - A casa por favor, me muero por estar con mi mujer- sus mejillas sonrojadas, una sonrisa en sus labios. - Me encanto esa frase- ella sonrió, entrelazo sus dedos con los míos. - Eso eres- la mire- eres mi mujer- beso mi mano. - Te amo Diana- sonrisa- mi princesa, mi reina- conduje el auto, su auto, ella cantaba una canción, era e iba tan relajada, a penas y podía creer que era esa mujer sería fría, esa mujer que un día sin mas desapareció, suspire, el ceño fruncido había cambiado por una hermosa y tierna sonrisa, una sonrisa perfecta, era divertida, ocurrente, en uno de los semáforo me detuve aproveche la luz roja para comprarle unas rosas, se las di - Para usted, bella señora- rose su mano cuando tomo las rosas. - Gracias, amo tus detalles- tomo mi mano, la beso, siguió el camino hasta llegar a esa casa, estaciono el auto, se acerco a mi, acaricio mi mejilla, beso mis labios, al llegar a casa, estaciono el auto, mientras lo hacia baje de prisa, abrí la puerta del piloto, hice el asiento hacia tras, sus ojos, me miraron. - ¿Que trama?- la mire a los ojos. - Déjate llevar- dije mientras me acomodaba en sus piernas de frente, con la espalda recargada en el volante, ella sonrió, una sonrisa picara, un guiño de ojo, estando sobre sus piernas, abrí mi blusa, quite mi sostén, bajo su mirada, sus manos abrieron el cierre de mi pantalón, luego poso sus manos en mi cintura, beso mi vientre, luego subió sus manos con delicadeza hacia mis senos, los beso, sus labios sedientos, sus manos posadas en mi cintura, bajaron por mis piernas, hizo una pausa, bajo mi pantalón, nuestros ojos se encontraron, beso mi vientre, regreso a mis labios, un beso apasionado, largo, era como si de eso dependiera mi vida, nos separamos por falta de aire, pero sus manos, sus manos me llenaban de caricias, sus labios recorrían mi piel, y yo sentía que tocaba las nubes cuando ella me hacia el amor, suspire, un pequeño gemido se me escapo, una sonrisa se dibujo en sus labios, yo con la respiración agitada y en tono suave dije- Te amo- ella sonrió, se acerco a mis labios, los beso- vamos entremos a casa- me coloque de prisa la blusa, tomadas de la mano, besando sus labios de forma rápida y entre risas entramos a la casa, al entrar cerré la puerta, base por su abdomen, lo bese, desabroche su pantalón, regrese a sus labios, la tome de la mano, se sentó sobre el sofá. - Diana, Te amo- la abrace por la cintura, quite su blusa, su pantalón, estando desnuda, me puse de pie, la abrace, su cuerpo desnudo, tibio junto al mío, dándome calor, su piel morena, suave, como una caricia de tercio pelo, me miro. - Me encantan tus ojos, tu sonrisa- suspire. - Amo tus gestos, tu sonrisa, tu mirada cuando guardar silencio- sonrisa, recorde- incluso esa mirada y risa arrogante- ella se separo de mí. - ¿Como así?- la mire , recorde- bueno debo reconocer que algunas veces lo soy- dije apenada. Ixchel, se levanto camino hacia mi, me abrazo. - Ahora tengo el privilegio de conocer a la mujer relajada, sonriente- enmarque su rostro- ahora conozco a mi mujer, la mujer mas bella y tierna, mi mujer- la bese y abrace. - Tu despiertas y provocas mi lado tierno, mis ganas de sonreir, mis ganas de vivir una historia de amor- me aferre a ella, a su abrazo- entre tus brazos me siento protegida, cuidada y amada- dije sonriendo, estaba enamorada, tanto que me asombraban los sentimientos que despertaba en mí. Mayte La casa era enorme, tenía un jardín, alberca, tenía esa chimenea con la que Ixchel siempre soñó, cuando vivimos en mi casa siempre dijo que cuando comprara una casa tendría todas esas cosas, y lo logro, ah logrado todo lo que se a propuesto, suspire, el pecho hinchado de orgullo, y los ojos llenos de lagrimas, un corazón lleno de melancolía, de recuerdo pasando por mi mente, jugando conmigo, las manecillas del reloj repitiendo una y otra vez que ella ya no era mía, que no estaba en casa, que estaba sola, suspire, sostenía una copa de vino entre las manos, agache la mirada y ahí estaba mi anillo, mis anillos, compromiso y matrimonio, recordé el momento en que dío el primero, cuando pensé y soñé que podríamos volver a ser la pareja enamorada, el equipo que alguna vez fuimos, pero no fue así, dos meses mas tarde nos casamos, por un momento pensé que se iba a arrepentir, pero no lo hizo se caso conmigo, se ha hecho cargo de los médicos, de los medicamentos, de mis gastos, pero cambiaria todo por pasar un día con ella, solo ella y yo, por recuperar sus besos, sus caricias, por hacer una vez más el amor. Diana Jamás había sido tan feliz, tan cariñosa, con alguien, pero con ella, todo es tan fácil, serlo, el amor en sus labios, las pasión de sus caricias, ella me desnudaba el alma, me llenaba el corazón de amor y me hacia recuperar la fé en el amor, me enseño a confiar, en este poco tiempo, la amo, como nunca imagine amar, pensaba sentada en el brazo del sofá, ella bailaba y cantaba, yo amaba esa faceta, su sonrisa, se acerco a mí. - Baila conmigo- extendí mi mano, la tomo de manera tímido. - Mi amor, no se bailar- dije apenada con las mejillas sonrojadas. - Yo tampoco- la tome por la cintura, coloco sus brazos en mí cuello, estábamos cerca, yo cantaba una canción romántica ella estaba ahí frente a mí, entre mis brazos, siendo tan linda, tan bella, su perfume inundando mis sentidos, mis ojos se posaron en ella, una ligera sonrisa en los labios, sus ojos se encontraron, nuestros labios se unieron en un beso, largo, al final yo le dije- Gracias por aceptarme en tu vida.
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