SOLA

1313 Palabras
Diana Propuse vivir juntas, quizás era una locura, quizás era muy pronto, algunos pensarían que me estaba precipitando pero la amaba y no estaba dispuesta a perder mas tiempo, quería, deseaba y anhelaba vivir con ella, estaba segura, una sonrisa se dibujo en sus labios, sus ojos se posaron en mi. - Mi amor- me tomaba por sorpresa, pero me encantaba la idea, lo soñé e imagine tantas veces. - Disculpa, se que exagero- solté su mano, abrí la puerta del auto, ella bajo tomo su maleta, se paro junto a mí, quito sus gafas de sol, esas gafas que la hacen verse tan sexy pensé, sus ojos se posaron en mi, suspiro. - Me enamore desde el primer día en que te ví, espere dos años para volverte a ver, todas las noches pensaba en tí, miraba tus fotos, esas que robaba de tu perfil y otras que tu me enviabas, te escribí poemas, te envíe flores en tu cumpleaños- recordé, una sonrisa se dibujo en nuestros labios- imaginaba como sería salir contigo, verte, hablarte, conocer tus gestos, disfrutar de tu compañía- tome sus manos- mi amor, claro que quiero vivir contigo, lo deseo, lo he imaginado, me encantaría que tu rostro sea lo primero que vea al despertar- se acerco, beso mis labios. - Me encanta la idea mi amor, lo que mas deseo, es estar a tu lado, me esforzare todos los días para que todo fluya, para que seamos felices, para que vivamos años juntas, enamoradas la una de la otra- tenía miedo, pero no dudas. - Lo haremos juntas- tome su mano, entramos al aeropuerto, era la hora del desayuno, nos sentamos, ordenamos la comida. - ¿Te gustaría casa con jardín?- la mire. - Yo soy feliz en cualquier lugar , si es contigo- estaba perdidamente enamorada de ella. - En tu próxima visita, vayamos a ver casa- propuse, llena de seguridad, con una sonrisa en los labios. - Me encanta la idea- desayunamos, pasamos una hora mas juntas, hasta que llego el momento, la hora de despedirnos. - Hasta aquí me permiten pasar- dije triste, ella enmarco mi rostro. - Gracias por estos momentos, por estos días, por tus besos, tu compañía- guiño de ojo- te amo mi amor, cuidate - nos abrazamos, nos dimos besos discretos, la abrace con fuerza. - Estaré pensando en tí, bonita- sonrisa complice, ella se aferro a mi, pasaron su maleta, se despidió con un adios, correspondí luchaba con todas mis fuerzas para no llorar, la amaba y estaba segura de querer hace vida con ella, de compartir mis días, mis noches, el otro lado de mi cama, cuando deje de verla, camine hacia la salida, respire profundo, seque una lagrima y seguí mi camino, me costaba despedirme de ella, camine hacia el auto al entrar tome mi teléfono, le envíe un mensaje a mi Ixchel. **Mi amor, acabo de dejarte y ya te extraño* **Estaré contando los días para verte, para abrazarte* Ixchel Coloque mi cinturón de seguridad, estaba ahí sin ella, volvería a casa, esa casa a la cual ya no pertenecía, era la casa de mis sueños, me costo mucho comprarla, conseguirla, pero estaba dispuesta a renunciar a ella, a todo por estar al lado del amor de mi vida, suspire, su amor, su compañía, su amor, era lo mas valioso que ahora tengo, estaba segura , estaba decidida a vivir con ella, de pasar juntas nuestra primera navidad, la hora del vuelo paso, el avión aterrizó, al salir, con mi maleta en mano, encendí el celular, vi sus mensajes, una sonrisa en mis labios, le marque. - Mi amor- sonrisa. - Te amo, bonita, supongo que ya estas en la ciudad- me levante de la silla. - Así es mi amor, ya estoy camino a mi auto- caminaba sonriendo, la sonrisa que tienen las personas cuando están enamoradas. - Sabes camino a la oficina, vi una casa en renta- dije emocionada. - ¿Ah sí?- coloque la maleta en el auto. - Si, me gusto se ve grande, podemos tener un perro o quizás, dos- estaba planeando, estaba soñando por primera vez. - Debe tener tres recamaras, la nuestra, la de tu hija y la del hijo que tengamos- ella se quedo en silencio. - ¿Te gustaría tener un hijo conmigo?- pregunte con una mezcla de alegría, pero miedo. - Sí, contigo quiero hacer muchas cosas que deje en pausa- suspire- solo que ahora tengo treinta y ocho años- la edad era importante. - Recuerda que tuve a mi hija a los cuarenta años- le recordé. - Si, recuerdo amor, fue una de nuestras cortas conversaciones cuando a penas y me hablabas y respondías mis mensajes- risa- cuando eras la mandona de mi jefa- soltó una carcajada- es gracioso, ahora tiene 58 y yo 38 años- suspire. - Jamás pensé que estaría así, de enamorada, haciendo planes con una mujer mucho menor que yo- deje caer los hombros. - Una mujer que te ama, te admira, que esta locamente enamorada de usted. Diana Tenía la facilidad de hacerme sonreír, de soñar, de desear estar con alguien, compartir una vida, una rutina, de formar una familiar, de sentirme cursi, estando a su lado, de robarle un beso, abrazarla, recostarme en su pecho, perderme en su mirada, suspire, una sonrisa en los labios, tome mis cosas, camine hacia el auto, quería irme a casa, descansar, así que tome mis cosas, firme mi permiso de medio día y camine hacia el auto, al llegar mi hija estaba en clases de ingles, así que solo estaba Lety, quien al verme sonrío. - Hola, buen día Diana no sabia que llegarías temprano hoy- estaba feliz de verla. - Quise tomar la tarde para pasarla con Dany- coloque la maleta en la entrada. Mayte Me levante de la cama, fui al medico, al volver a casa, preparaba la comida, luego fui a la ducha, al salir, me vestí, el vestido mas lindo, maquillaje, eran las tres de la tarde, la puerta de la casa se abrió, camine de prisa, ahí estaba ella. - Hola- dije mirándola, no me sentía bien, sabía que debía ponerle fin a esto. - Hola, mi amor- me acerque, la abrace, bese sus labios, ella sello sus labios, se separo de mí. - ¿Como estas?- pregunte cuando estaba lejos de ella. - Bien mi amor, hoy es un muy buen día- ¿Y tu?- sonrisa- para que pregunto si estas hermosa, siempre has sido una mujer guapa, bonita, bella y elegante- ella seguía seria, distante. - ¿Fuiste al medico?- - Si, cariño, todo muy bien, y hoy me siento feliz, con tu regreso- una sonrisa se dibujo en mis labios, ella camino hacia la cocina, en silencio, yo tras ella, abrió el refrigerador, saco agua y la sirvió en un vaso. - ¿Que te dijo el medico?- no sabia de que mas hablar, no sabia que preguntar, solo quería saber que estaba bien de salud. - Bien, muy bien- me acerque, la abrace por la espalda- te extrañe, mi amor- esto parecía un juego, yo me acercaba ella se alejaba- ¿sucede algo?- la mire confundida, hoy estaba mas evasiva que de costumbre. - Mayte- se paro frente a mí, yo estaba segura de lo que iba a decir. - Dime- la mire- te escuche- estaba nerviosa y ella tan distante, indiferente, sospechaba que lo que seguía no me gustaría, en lo mínimo, pero me quede ahí, esperando. - Mayte- me acerque, quiero que sepas que siempre contaras conmigo- ella me miraba confundida con una mezcla de enojo, pero no decía nada, yo continue- estuve pensando las cosas, en la propuesta laboral que me ha hecho la compañía- me miro confundida, molesta. - Sabes que te apoyo, tanto como tu lo hiciste conmigo- tome sus manos. - Mayte, esta vez quiero hacer esto sola.
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