Máximiliano y Elián observaron como las puertas de tras de ellos se cerraban, ambos estaban nerviosos, por las palabras de éste último, ambos temblaban y lo disimulaban presionando contra el suelo sus pies cómo si quisieran romper el entarimado donde ambos se encontraban. —Tengo clase, profesor —mencionó Elián soltando la mano de Maximiliano. —Yo también, tengo clase —replicó Maximiliano forzando a su rostro, a mantener un semblante de seriedad, aunque en ese instante era traicionado por la felicidad que su corazón sentía, sonrió y miró a Elián con la bajando un poco la mirada. —Nos vemos más tarde —mencionó Elián avanzó dándole la espalda a Maximiliano. Éste último lo tomó de prisa de la mano y lo llevó hasta su cuerpo abrazándolo por detrás Elián permitió el abrazo, dejando que su c

