El día por fin se hizo presente, la luz recorrió cada espacio a su alcance, el departamento de Maximiliano se había iluminado por completo y solo fue cuestión de que pasarán algunos minutos para que el sol llegara hasta sus ojos, éste despertó, de forma abrupta, como si el aire le faltará, trato de reconocer de inmediato el lugar y descubrió que Elián no estaba a su lado. Y pensó que tal vez habría ido a la ducha pero minutos después entendió que Elian, se había ido por completo de su departamento. Maximiliano rugió como un león herido, se sentía confundido, por un momento incluso creyó que Elián había sido un espejismo producto del alcohol y la quimioterapia, pero al girar el rostro observó la alfombra persa debajo de la mesa de estar y ahí estaban ambos calcetines, los calcetines que Eli

