—Maximiliano ¿Estás aquí? —pregunta la voz de un hombre al tiempo en que abre las puertas del anfiteatro, me encuentro sobre mis rodillas, levantó la mirada y me doy cuenta de que es el nuevo profesor de historia. Me dirije su mirada un tanto confundido, mientras levantó los documentos de mi profesor. Giro aún más el rostro y observó cómo Máximiliano se acomoda la solapa del traje recargado sobre su escritorio, con sus nalgas sobre el. Solo de pensar que lo tuve entre mis manos minutos atrás mi m*****o reacciona y siento un pequeño toque eléctrico. —Perdón no pensé que estuvieras ocupado —dice el profesor de historia y siento un poco de molestia, de alguna forma que no me explico, la familiaridad con la que le habla a Maximiliano me hace sentir furia. —No… te equivocas, no estoy ocup

