CUARENTA Y CUATRO

2253 Palabras

Así que al final, al no tener ganas de celebrar, ni de aceptar ningún obsequio por mi cumpleaños número dieciocho, terminé accediendo ante las peticiones de Vermont de acompañarlo a Alaska, donde sin ninguna duda, pasé toda la jodida semana muriéndome del frío mientras lo veía pescar. Mi hermano disfrutó al máximo de aquel viaje, casi parecía un niño al disfrutar de aquellos paisajes nevados, gritaba de alegría cada vez que sacaba un pez del hueco en el hielo, mientras que yo tan solo deseaba regresar a la cabaña para entrar en calor al lado de la chimenea, donde me pasaba largas horas charlando por mensajes con Evan, quien no dejaba de insistir que pusiera de mi parte y disfrutara del viaje. —No puedo creer que ya se haya terminado la semana —se queja mi hermano al dejarse caer a mi la

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR