CUARENTA Y TRES

2173 Palabras

Aquella cena definitivamente era una mala idea. Valentina se veía radiante apoyada al brazo de su hermano, llevaba un lindo vestido amarillo que dejaba ver su prótesis, además de su vientre abultadito. En cuanto mi mirada se cruza con la de ella, trago saliva con fuerza, a la vez de que intento no romperme en ese momento. Bajo la mirada nuevamente, deteniéndome en su vientre… una maraña de sensaciones llena mi mente, mostrándome lo que pudo haber sido ese bebé dentro de mí. Tal parecía que Evan notó lo que pasaba, pues se inclinó hacia su hermana a susurrarle algo al oído, quien terminó asintiendo para luego caminar en dirección de la cocina. Soy incapaz de no mirar la forma en que cojea al caminar, j***r, cuando la vi en el hospital por primera vez, no fui capaz de percibir que tenía

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