7.

1662 Palabras
*Want To (Dua Lipa). Me siento cansada, exhausta y muy, pero muy satisfecha, no sé qué hora es y no me interesa en lo más mínimo saberlo, aprovecho que Daniel se ha parado de la cama para ir por botellas de agua, para tomar mis cosas del suelo, sonrío broncamente cuando observo mis medias deshilachadas producto de cuando él me las rompió, la perilla de la puerta se gira y entonces lo veo, sigue desnudo paseando su hermoso y delicioso cuerpo tal y como Dios lo trajo el mundo - ¿qué haces? - me acerca una botella. - Tomo mis cosas para poder asearme e irme, ¿me prestas un baño? - doy un trago largo al líquido, no sabía lo mucho que lo necesitaba hasta que lo sentí pasar por mi garganta. Me señala una puerta al final de la habitación - son las cuatro de la mañana ¿de verdad quieres irte? - comienzo a caminar hasta la puerta y cuando paso cerca de él, veo como arroja su botella a la cama y me toma por la cintura pegándome a su cuerpo - tenía planes mucho más divertidos para nosotros - mordisquea el lóbulo de mi oreja y logro sentir como su amigo está más que despierto. - ¡Wow chico! que condición tan envidiable la tuya - le hablo entre pícara y burlesca. Y sin más suelto de nuevo las cosas que llevo en mi mano directo al piso, haciendo un pequeño charco con el agua ya que mi botella no estaba bien cerrada - amaría que me dieras otra liberación, pero mi entrepierna de momento necesita tregua - le beso, y estoy descubriendo que el sabor de sus labios, es un buen sabor para guardar en mi memoria. - Yo me puedo encargar de mimarla para que se sienta bien - susurra sobre mis labios, mientras siento como con un par de dedos hace camino hacía mi zona sur, su toque puede volverme loca y erizar mi piel en un segundo - No me detendré monería, ¿lo sabes? - sonríe de una manera tan arrogante que mi estómago hormiguea. - Y no es como que quiera que pares - lo tomo por el cuello y ahora soy yo la que lleva el ritmo del beso, es demandante, hambriento y lleno de pequeñas cosas que se atoran en mi garganta, como el hecho de que nunca en ningún encuentro con Zed en mi dos años con él logre sentir lo que con esté chico en un par de horas. - Podría acostumbrarme a como tu cuerpo responde al mío - saca el par de dedos que tenía masajeando mi intimidad y los lleva a su boca y los chupa con vehemencia - podría acostumbrarme a tú sabor monería - trago duro, siento que duele, no tengo respuestas para lo que acaba de decirme, no sé si es una declaración a futuro o una declaración de momento. Al diablo con el escozor que siento y si me siento cansada, un par de veces más damos rienda suelta a la corriente eléctrica que hay entre los dos, porque algo me quedo claro, y es que podremos no saber nada el uno del otro, pero la química que hay entre nosotros es palpable, es salvaje, es placentera, es increíble. Tener sexo con él a sido de mis mejores decisiones. Abro lo ojos sin tener noción de que hora es, solo veo que el día a clareado y que sigo en la cama de Daniel, estoy cubierta solo con una sábana color azul marino y él no está por ningún lado, me estiro un poco y me pongo de pie para poder recoger mis cosas del suelo y ahora si poder asearme. En el baño regulo la regadera y me ingreso a ella, tomo el jabón líquido que tiene y antes de hacerlo espuma y ponerlo sobre mi cuerpo, lo huelo, me lleno los pulmones de ese aroma que se después de ayer va a ser muy imposible que lo olvide, huele a limpio, a fresco a hombre. Me sorprende que tenga una variedad de productos para el cabello, generalmente los chicos son básicos, pero una vez más me comprueba que él no es uno más del montón, termino de ducharme y sobre el lavabo hay un cepillo dental en caja, lo tomo esperando que lo haya dejado ahí para mí, me miro en el espejo que tiene un poco de paño gracias al calor de la regadera. Mi cara es un desastre total, el delineador está corrido y marcado y el rímel apesar de ser aprueba de agua está manchado bajo mis ojos, como no tengo toallas húmedas para limpiarlo opto por tomar un trozo de papel y mojarlo bajo el grifo, para después tallar donde hay restos de mi maquillaje. Alcanzo una de las toallas que están perfectamente enrolladas y me seco completamente, y me pongo el sujetador, y el shorts sin bragas ya que están quedaron sucias, opto por tirarlas a la basura, me paso la blusa y una vez en el cuarto me calzo mis botines y tomo mi chaqueta, reviso mi celular está completamente muerto. No escucho ruido alguno, salgo de la habitación a tientas y de puntitas como si fuera un ladrón, pero es que me daría mucha pena toparme con sus papás o alguien más, de pronto, lo escucho está hablando con alguien - vamos hermosa debes perdonarme - no puedo evitar sentir un poco de culpa, tal vez está hablando con su novia. - No - se escucha en respuesta, es la voz de una niña y entonces no puedo evitar morderme el labio, llego hasta donde se encuentra él y el cuadro que veo me hace sonreír sin poder evitarlo. Frente a mi está Daniel completamente limpio y guapo a más no poder, vestido con un conjunto de ropa deportiva, va despeinado y se ve perfecto, mi vista se posa en los dos pequeños que están sentados en el comedor uno es Dustin y la otra es una hermosa niña castaña de algunos siete u ocho años. - ¿Quién eres tú? - pregunta la nena que va vestida con un pijama de princesas de Disney. La vista del chico de los tatuajes se posa en mí y me recorre de arriba abajo - puedo ver tus dibujos - señala los tatuajes de mi torso, se ríe y tapa su boca para amortiguar el ruido de su risa - tienes muchos, casi igual que Danny - ahora lo señala a él. - ¡Hola preciosa! Me llamo Chris, ¡hola Dustin! - saludo al pequeño quien solo se ríe antes de llevar una cucharada de su Capitan Crunch a la boca. - Es una amiga Maddy - completa Daniel - ¡vamos come! - le acerca el plato y una cuchara. - No me hables aún sigo molesta contigo porque me dejaste dormir en casa de Lauren - se cruza de brazos y juro que es lo más adorable que he visto. - Estuve un poco ocupado princesa - sonríe de lado mientras su vista vuelve a mí. Mi cuerpo se siente calentar debido a la vergüenza que me da. - Bueno, es hora de irme - anuncio mientras junto mis manos entrelazando mis dedos aprisionando mi celular. - Tengo que llevarlos a sus clases de natación en veinte minutos si te esperas luego te acerco a tu casa - quiero decirle que no, que no hay problema con que me vaya sola, pero mi cuerpo responde diferente y solo digo que si con la cabeza. - Danny ¿puedo tener una blusa como la de tu amiga? - se gira a verme y abro los ojos mucho, pero no son nada comparados con los del ojigris, quien tensa la mandíbula al escucharla y niega - eres mi peor hermano, ahora solo quiero a Dustin - vuelvo a sonreír, está niña es dinamita pura - ven Chris ayúdame a vestirme para que no venga Lauren - me toma de la mano y me guía hasta su recámara yo solo me dejo llevar. - Que bonita habitación - le chuleo el espacio mientras observo todo bien acomodado, raro para ser el espacio de una niña de su edad, ella sonríe. - Esté es mi uniforme de natación - me acerca un enterito de shorts en color azul turquesa y se apoya en mis hombros mientras se lo pone - tú eres más bonita que Lauren ¿eres la novia de mi hermano? - pregunta curiosa - a mi me cae mal, pero Danny siempre nos deja con ella - me doy cuenta de que no ha mencionado a sus papás. - No, como él a dicho solo somos amigos - no responde, solo me pasa un cepillo para que la ayude a peinarse, como va a natación opto por hacerle una trenza tipo francesa, se observa en el espejo y me da un pulgar arriba, toma una mochila y me da la mano de nuevo para regresar a la sala, donde los chicos ya nos esperan. - Mira lo bonito que me ha peinado tu novia - le enseña el peinado y yo no sé si desmentir a la pequeña o solo decir un lo siento. - ¿Ya me has levantado el castigo hermosa? - él la alza en sus fuertes y tintados brazos y mi corazón muere de amor cuando le besa ambas mejillas. - Lo haré si le das un beso a Chris ella es quien me ha dejado hermosa - toma las mejillas de su hermano con sus manitas y gira su cara en mi dirección, yo estoy estática en mi lugar sin saber qué hacer y entonces pasa, los labios de Daniel me regalan un pequeño beso en mi mejilla, mientras la niña y Dustin se burlan de nosotros. - ¡Gracias monería! - me dice casi en un susurro y yo no puedo evitar ponerme roja.
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