El cálido cuerpo que sentía sobre mi espalda hacia contraste con el frío aire que azotaba mi cara. Muy a mi pesar, y sin querer admitirlo, comprendí un poco porque a Castiel le gustaban las motos. Estar en una te hacia recordar un poco la libertad que sentías al correr en tus cuatro patas. Era excitante sentir la velocidad sin que tú hicieras el esfuerzo y el viaje pudo haber sido más agradable si Castiel no hubiera estado frotando su asquerosidad contra mi espalda. El chico era como 20 cm más alto que yo y eso le daba oportunidad, y mayor, facilidad para hacer cosas repugnantes.
Llegamos a un edifico alto y antiguo. No había muchas cosas alrededor y eso me preocupó demasiado. Castiel aparcó su moto en el estacionamiento del lugar y me guió hasta la entrada de uno de los departamentos. Parecía emocionado y abrió la puerta con rapidez. La habitación era pequeña, aunque lo suficientemente amplia para vivir cómodamente. Estaba algo vacía y daba el aspecto de no ser usada con mucha frecuencia. Una alarma se prendió dentro de mi cuando escuché la puerta cerrarse y mis manos comenzaron a sudar. No estaba pensando en adelantar la ceremonia, ¿o sí? Mamá me había dicho que él quería conocerme mejor, ¿se refería a ese tipo de conocer?, ¿había sido demasiado estúpido como para caer en una trampa tan obvia? Me giré asustado, con la intención de irme, pero Castiel estaba apoyado sobre la puerta. Me miraba expectante.
– ¿Y bien? – Lo miré sin comprender. – ¿Qué te parece el departamento? – ¿Acaso planeaba decirme que ese lugar se convertiría en nuestro nidito de amor? Empecé a maldecirme de nuevo. Había sido un estúpido. Mi cobardía sólo me había llevado a algo peor. Di un paso hacia atrás y lo observé con cautela. El parecía estar tranquilo, mas eso no me relajó.
– Es...acogedor. – Una extraña expresión apareció en el rostro de Castiel. ¿Era eso una sonrisa? Se alejó de la puerta y empezó a caminar hacia mí. Me encogí esperando un ataque, pero no ocurrió. Me di cuenta que me pasó de largo y que había estado conteniendo mi respiración.
– Ponte cómodo. Si quieres haz tu tarea, sólo no hagas un desorden.