Capítulo 48

2805 Palabras

Mi respiración se agita y mis latidos se enloquecen, retumban en mi pecho con fuerza ensordeciendo incluso hasta mis tímpanos.  Con disimulo contengo la respiración y pego  el teléfono a mi oreja. Espero que diga alguna otra palabra o al menos oírle suspirar pero no lo hace, apenas escuchó lo que prometí, cortó la llamada.  Una sensación de desasosiego me avasalla por dentro y rendida ante la intuición y los impulsos, sonriendo giro sobre mis talones.  Increíblemente y como siempre, Bruna tiene razón. Éste hombre tiene la virtud de persuadir, seducir y llevarme al lugar preciso en dónde yo le voy a creer.    —¿¡Qué te dije cobarde!? —carraspea la siciliana en el instante que me detengo a observarla—. ¡Te duró tan poco el enojo y todas tus taradeces que ahora me das pena!   Ruedo los o

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR