Mi corazón da un vuelco. —No puede ser posible —murmuro. No es que me afecte de buena manera lo que me ha dicho, sino que por el contrario, la aparición de Renzo significan malas noticias y las malas noticias, problemas. —¿Estás insinuando que miento, o que estoy loca e invento cosas? —se tensa, regalándome una mueca muy hostil—. Ese c*****o golpeó la puerta de nuestra casa y con todo el descaro del mundo, me dijo que necesitaba hablar contigo. Inhalo profundo, y exhalo. Mojo con la punta de la lengua mis labios, y haciendo un ademán con la mano en son de calma, me paro cerca de ella. —Jamás insinuaría semejante cosa —la tranquilizo—. Sólo me cuesta entender porqué después de tanto tiempo vuelve a buscarme —me alejo apenas unos pasos—. Qué quiere de mí. —Lo mismo que quieren to

