**SOPHIE**
Un mes más tarde…
El vestido de novia yace sobre la cama, una creación exquisita de encaje y seda. El blanco puro contrasta con la tormenta de emociones que me embarga. En menos de una hora, seré la esposa de Marco, un hombre cuyos secretos y motivaciones aun no comprendo del todo.
La habitación del hotel es un refugio temporal, un lugar donde las decisiones se entrelazan con el lujo y la incertidumbre. ¿Cómo llegué hasta aquí? ¿Por qué acepté este compromiso? Las respuestas se desvanecen en la bruma de mis pensamientos.
Marco, con su mirada intensa y su promesa de salvar a mi padre de la ruina financiera, me atrapó en una red de conveniencia y deber. La culpa me consume; sé que mi investigación sobre las finanzas reflejó más de lo que esperaba. Mi padre, al borde del abismo económico, depende de mí. Todo se volvió un caos en mi interior.
El amor y los negocios se confunden, y yo soy el nexo entre ambos. El vestido de novia, símbolo de un compromiso inminente, pesa en mis manos. ¿Podré equilibrar mis sentimientos con mis deberes familiares? ¿O me perderé en esta danza peligrosa de traición y lealtad? Mi padre no sabe nada.
Me encuentro en una situación delicada, atrapada entre la seda blanca de mi bata y la urgencia de mi teléfono. Mi padre llama, ajeno a mi secreto. No puedo responderle sin levantar sospechas. Rápidamente, escribo un mensaje para tranquilizarlo. La tensión se cierne sobre mí mientras decido qué hacer a continuación.
La tela del vestido blanco se desliza entre mis dedos mientras sopeso las consecuencias. ¿Debo arriesgarme a usarlo y enfrentar su ira, o mantenerme en el camino seguro? La urgencia de la situación me apremia.
Cada botón que se cierra es un paso más hacia la incertidumbre. Marco, con sus intrigas y secretos, ha tejido una red de engaños alrededor de mi padre. ¿Qué autorización desde Italia espera? ¿Y por qué? Mi mente se enreda en preguntas mientras el vestido blanco se ajusta a mi figura. La habitación parece más pequeña, como si las paredes se cerraran sobre mí. ¿Debo confiar en Marco o seguir mi instinto? El tiempo se agota, y la decisión está en mis manos.
La habitación parece más pequeña, como si las paredes se cerraran sobre mí. El vestido blanco, ahora ceñido, es un recordatorio tangible de mi encrucijada. Marco, con su astucia y su fría determinación, ha tejido una red de engaños a mi alrededor. El contrato, firmado con tinta indeleble, me ata a él por un año. Doscientos millones de dólares en juego, la empresa de mi padre en la balanza. ¿Debo confiar en su cálculo maestro o arriesgarme a desafiarlo? El tiempo se escapa, y mi corazón late al ritmo de una decisión que cambiará mi destino.
Los pasillos del hotel se estrechan a medida que avanzo, atrapada entre los halagos de los huéspedes y la pesada carga de mi decisión. Mi sonrisa es un velo que oculta mi tormento interior. Marco, el hombre que me espera al final del pasillo, es un enigma. Su galantería es innegable, pero su corazón permanece oculto tras una fachada de presunción y cálculos. ¿Qué secretos guarda? ¿Qué ocurre acerca de su adquisición de una esposa? El tiempo se agota y mi destino se erige en estructuras de seda y negocios.
Una vez firme el papel y cuando entramos en el dormitorio nupcial que él pagó en un lujoso hotel, todo cambio. El dormitorio nupcial se desplegó ante mí como un lienzo en blanco, impregnado de lujo y secretos. Las paredes de seda, la cama con sábanas de hilo egipcio, y las cortinas que danzaban con la brisa crearon un escenario de promesas y desafíos. Ahora mi esposo, por contrato, me miró con ojos que ocultaban más de lo que revelaban. ¿Qué esperaba de esta unión? ¿Y yo? Mi corazón latía en un compás incierto mientras cruzábamos el umbral hacia un futuro incierto.
—Qué fácil resulto todo. —me dice mientras se recuesta en el marco de la puerta.
—¿Qué quieres decir?
—¿Sabes quién está llevando a la ruina el negocio de tu padre?
—No entiendo lo que dices. —mi corazón me advierte que lo que viene no es nada bueno.
La habitación se estrecha a medida que sus palabras se deslizan como cuchillas. Marco, con su mirada penetrante, revela la verdad que ha estado oculta en las sombras. El negocio de mi padre, vulnerable y frágil, está siendo arrastrado hacia la ruina. ¿Quién es el arquitecto de esta tragedia? Mi corazón late con una mezcla de miedo y determinación mientras espero su respuesta.
—Todo es porque yo soy la causa. —me quede en shock.
—¿Por qué dices eso? Me casé contigo para salvar a mi padre, el culpable es Lorenzo.
—Qué tonta, Lorenzo, solamente fue el comienzo de la ruina de tu padre.
—¿Qué te hemos hecho?
—Tu padre, es el asesino de mi padre.
—¿Qué estás diciendo? Eso no es posible. Mi padre no es capaz de eso.
—No me importa si lo crees o no, ahora yo le pagaré con la misma moneda, quitándole lo que más ama.
—Espera, esto es un error. —Todo cambio— ¿Qué pruebas tienes? —grito con desesperación.
—Duerme bien, mañana viajamos.
—Espera. —la puerta se cierra con llave, dejándome sola con todo eso que no puedo procesar
Como fui tan tonta para caer en este juego de venganza y traición. Una mujer entra y me dice que me ayudara a quitarme el vestido, no hubo fiesta ni nada de todo eso. Ella me dice que él me manda a decir que mañana hablaremos con mi padre, eso me asusta. Me advierte que, si le digo una palabra a mi padre, lo hundirá en la pobreza, me quedo en silencio escuchando aquella mujer.
—Debes ser obediente para que todo salga bien para ti.
—¿Tú quién eres?
—Eso no importa, duerme por ahora mañana vendré temprano con ropa, tienes que hacer tu mejor actuación.
Ella se va, me acuesto en la cama, en qué momento todo cambio, sabía que ese hombre era extraño y peligroso, pero no sabía que hasta este punto. Lloro con amargura, hasta quedar dormida, entre sueño siento una mano que sube y baja por mis piernas, trato de abrir los ojos, pero no puedo.
—¿Por qué estoy amarrada y vendada de los ojos?
—Quería divertirme un poco antes de ir ante tu padre.
—¿Qué vas a hacerme? —retrocedo hasta dar con el respaldar de la cama.
—Tranquila, solamente quiero que te quede claro quién es el que manda.
Escucho que saca algo de alguna maleta, me asusto un poco, luego me suspende y me pone boca abajo, me remuevo y le grito que me deje en paz. Baja mi ropa interior e introduce algo, luego vuelve a subir mi ropa interior.
—¿Qué me has introducido, animal?
—Si me traicionas, no la pasarás tan bien como crees, eso que introduje, es un aparato que suelta corriente eléctrica, puedo intensificarla a mi antojo, si no haces lo que digo, no la pasaras nada bien.
—Eres un loco, desquiciado.
— Solamente estoy asegurándome de que no hagas nada estúpido. Sé que amas a tu papito y como no pienso tratar con un anciano, tú ocuparas su lugar.
—¿Qué demonios eres? No quiero seguir con esta locura.
—Soy tu maldito demonio. De ahora en adelante harás lo que diga y te moverás a cada orden que te dé.
La incertidumbre se enrosca en mi pecho, como una serpiente venenosa. Marco, con su temperamento volátil, es un enigma que me consume. ¿Qué oscuros secretos guarda en su corazón? ¿Y qué papel jugará mi padre en esta danza de traiciones? La mañana se extiende ante mí, llena de peligros y decisiones imposibles. Debo obedecer para que mi padre no sufra. Confió en que él es inocente, aquí debe haber un error y lo investigaré, aunque me cueste. No me doblegaré ante ti tan fácilmente, Marco.