⚠ ADVERTENCIA: La página no se hace cargos de cambios de opinión a último momento o causar enamoramientos a otras personas.
Sentí un suave cosquilleo en mi mejilla, el cual me hizo lentamente abrir los ojos despertando de mi profundo sueño. De inmediato vi la figura masculina más hermosa que haya visto en toda mi vida. El rostro de Jin se veía radiante, y no era por el hecho de la luz solar que entraba por la ventana, esto era algo diferente.
— Buenos días, hermosa, preciosa y maravillosa, aún no esposa.
— Buenos días, no esposo — respondí dejando un corto beso y suave en sus labios — Te ves hermoso.
— Como siempre — dijo él — ¿No crees que somos tal para cual?
— ¿Uhm? ¿A qué te refieres?
— Un novio hermoso, merece una novia aún más hermosa. ¡Somos tan goals!
— ¿Goals? ¿Te crees adolescente? — pregunté en forma de broma.
— No, pero por ti puedo comportarme como uno — sonrío de forma coqueta y malvada a la vez, solo como él lo sabía hacer, y comenzó a besar mi cuello succionando algunas partes.
— Jin — jadee — No hagas eso. No quiero marcas en mi cuello, no hoy.
— Uhmm — musitó gruñendo — Está bien, dejaré esto para más tarde.
— Solo dije que no dejaras marcas, no que te detuvieras — las cejas de Jin se elevaron y sonrió, se posicionó sobre mí, cargando su peso en sus brazos.
— Alguien anda atrevida el día de hoy.
— Tú solo bésame — Jin alzó amabas cejas antes de descender hacia mis labios. Pero antes de que estos hicieran contacto, la puerta de la habitación se abrió bruscamente dejando a la vista a NamJoon junto a Sunhee.
A esta última la había conocido hace dos años, el tiempo suficiente para que se volviera mi mejor amiga. Y bueno, pues a Nam... Todos los conocen. Estos dos tenían una relación, o algo así, llevaban casi un año juntos pero a la vez no se soportaban.
— Tú ve por Jin, yo iré por ___(TN) — le dijo Sunhee a Nam.
— Ya lo sé — le respondió este — ¿Crees que soy idiota y no recuerdo lo que me dijiste hace cinco minutos?
— Pues la mayoría del tiempo eres un idiota, así que debería de recordártelo.
— ¿Qué insinúas?
— No estoy insinuando nada, solo digo que eres un idiota.
¿Ven lo que les dije? Una relación muy extraña. Parecía que ambos saltarían encima del otro para matarse en cualquier momento.
— Esperen — los detuvo Jin acaparando su atención — ¿Terminaron?
— ¡Por supuesto que no! — respondieron ambos al unísono.
— Puede estar loca, pero la amo — dijo Nam.
— Y él puede ser un idiota pero lo amo. Espera, ¿Me llamaste loca?
— Y tú me volviste a llamar idiota.
Y así comenzó la tercera guerra mundial con esta pareja dispareja. Oí a Jin reír a mi lado antes de que nos cubriese a ambos con las sábanas por sobre la cabeza.
— Al menos tengo más tiempo contigo.
— Algo bueno de tenerlos como amigos — dije yo antes de dirigirme a sus labios, los que no se pudieron tocar porqué repentinamente fui tirada desde el otro extremo.
— Oh no, señorita — advirtió Sunhee — Hoy es tu boda y no estamos para retrasos.
— Exacto amigo — dijo esta vez Nam a Jin — Tendrás toda la noche para besarla y mucho más.
Sunhee tiró con más fuerza logrando hacerme caer de la cama. Rápidamente me ayudó a levantarme y pude ver a Nam luchando con Jin para sacarlo de la habitación.
— Déjame despedirme al menos — dijo Jin forcejeando con NamJoon.
— Ay, no seas macabeo. La verás en nueve horas más.
— ¿No crees que es mucho? — Nam logró soltar a Jin de la puerta y fui oyendo su voz cada vez más lejos, bueno, fue así hasta que escuché un fuerte grito y la cabeza de Jin apareció en la puerta — Te amo, Wink. Serás la novia más hermosa.
— Y tú el novio más hermoso — le dije sonriendo.
— No lo creas — respondió NamJoon adolorido por detrás de él sobando su cabeza — después del golpe en el ojo que le daré, dudo que se vea bien.
— Ni se te ocurra tocarme el rostro — advirtió Jin.
— Vámonos, Romeo — tomó a Jin por la espalda y lo sacó de la habitación.
Me quedé mirando la puerta por unos momentos antes de largarme a reír junto a Sunhee.
— Menuda pareja — dijo ella.
— Mira quien lo dice.
(.❀.)
Jamás en mi vida había sentido tantos nervios, de eso estaba segura. La hora pasaba demasiado rápido, y aunque mis ganas de ver a Jin en smoking fueran grandes, los nervios me ganaban.
Mientras la peluquera arreglaba mi cabello, me distraje viendo algunas fotos de Jin y yo que tenía guardadas en mi celular. Había desde caras chistosas a fotos realmente cursis. Hasta ahora, la más especial para mí era una donde estábamos en un parque, rodeados de flores, y ambos mostrando nuestros anillos de compromiso.
Fue el día en el que Jin me propuso matrimonio.
Puedo asegurar que esa fue la propuesta más extraña (pero especial) del mundo. Jin me había invitado a salir, pero eso era normal, aunque esta vez no me había dicho dónde íbamos. Cuando llegamos había un gran letrero que decía "Secret Garden", y tal como su nombre lo indicaba, era un jardín tremendo, lleno de distintos tipos de flores que estaban plantados de tal manera que formaban figuras. Para la hora de almuerzo, nos quedamos en el césped y un hombre de smoking nos trajo una cesta con comida al igual que en un picnic. Todo había ido bien y completamente normal, hasta que Jin se levantó y me tendió la mano para seguirlo.
— Wink, recuerdas que hace un par de años atrás te pregunté si estaría tu boda — preguntó y asentí — ¿Y recuerdas lo que me respondiste? — un poco avergonzada asentí; recuerdo perfectamente que le había dicho que sería el padrino de bodas más hermoso del mundo — Aún duele cuando lo recuerdo — exageró tocando su corazón — Duele tanto, es enserio, me duele — Jin hizo una mueca de dolor y me comencé a asustar.
— Jin, ¿Estás bien? — pregunté sosteniéndolo. Él negó con la cabeza y aulló de dolor. Estaba tan asustada que ni siquiera atiné en llamar a alguien. El peso de Jin se estaba haciendo mayor, hasta que llegó el momento en el que no lo pude sostener más y cayó — Jin, por favor, Jin — lloriqueaba moviéndolo.
— Wink, yo... — metió su mano dentro de su chaqueta y luego sonrió, si, estaba sonriendo. Sacó un anillo dorado y se enderezó hasta quedar de rodillas— Mi linda y preciosa, Wink; ¿Me harías el honor de ser mi esposa? — Mis ojos se abrieron al máximo y lo primero que hice fue golpearlo en la cabeza — Ouch, ¿Y eso por qué?
— ¡¿Como que por qué?! Me has hecho pasar el susto más grande de mi vida — lloriquee aún afectada por lo que había pasado.
— Lo siento, Wink. Solo era una broma, no quería hacerte daño.
— Me has hecho bastante daño, desde hace mucho.
— ¿De qué hablas, Wink?
— Jin, yo... Siento que lo nuestro no tiene un futuro. Es más, hoy iba a terminar contigo — la cara de Jin no tenía precio. Era como si hubiera visto Titanic mientras escuchaba a Adele y recordando la muerte de Mufasa. Si, así de penoso.
— ¿T-terminar? — asentí fingiendo tristeza — No me hagas esto, Wink. Si hay algo que no te guste, lo cambiaré. Si hay algo que te molesta, no lo haré; haré lo que quieras, pero por favor no me dejes.
No lo soportaba más. Era tan tierno, incluso pensando en que lo quería dejar se comportaba como un caballero. Justo en el momento en que el abrí la boca para decirle que todo era una broma, él interrumpió.
— No puedo hacer esto. Te amo, y dejaré que seas feliz, aunque no sea conmigo — me quedé en silencio. Sabía que si abría la boca comenzaría a reír — ¿No tienes nada que decirme?
— Digo que si.
— ¿Dices que si? Entonces si quieres que te deje ir.
— No, tontito. Digo que si quiero casarme contigo.
— T-tú... Imposible... No, o sea, esto... ¡Wink! — gritó aturdido sin poder decir nada entendible — ¿Estabas bromeado conmigo? — asentí — ¡Eso no se hace! ¿Sabes el susto que me diste?
— Lo siento — dije riendo. Mis ojos estaban llenos de lágrimas debido a la risa que me había causado todo el momento.
Aún con mis ojos nublados en lágrimas logré ver cómo Jin se acercaba a mi. Sentí sus labios hacer presión sobre ellos míos y sus manos vagar hacia mi cintura.
— Estaría molesto si no fuese porque te casarás conmigo — dijo antes de volver a besarme — Tu actuación está mejorando.
— Aprendí del mejor — dije volviendo a besarlo.
(.❀.)
Con cada paso que daba, las mariposas en mi estómago aumentaban. Las personas a mi alrededor me sonreían, algunos modulaban palabras para mí. Adelante, Sunhee estaba con su vestido largo parada junto a Nam que usaba un esmoquin; eran los padrinos de boda. La dulce melodía del piano resonaba por todo el lugar, Yoongi era increíble. Y justo frente a mí, cada vez más cerca; Jin tenía la sonrisa más grande que le haya visto jamás.
Cinco, cuatro, tres, dos, un paso y listo, estaba junto al hombre que amaba. Caballeroso como siempre, tomó mi mano y la besó. La suave brisa que recorría el lugar me causaba escalofríos, o tal vez eran los nervios. Cada vez que miraba hacia algún lugar, veía una flor distinta. Jin había mandado a recrear la escena que yo quisiera, aunque ya se lo había dicho; al aire libre y con muchas flores distintas. Todo era más que perfecto.
El resto pasó en un instante. Ni siquiera noté cuando ya era hora de decir los votos matrimoniales y Jin ya me estaba besando. Los flashes de las cámaras estallaban por todas partes, los aplausos inundaban el lugar y los pétalos de rosas dejaban un colorido sendero detrás de nosotros. Todo era más que perfecto.
— Te ves hermosa — dijo Jin cuando estábamos dentro del auto — Bueno, más de lo que eres.
— Tú eres hermoso — murmuré.
— Debo reconocerlo, sigo nervioso — dijo riendo.
— ¿Por qué?
— Quiero que todo salga perfecto, para que tengas un hermoso recuerdo de este día.
— Jin, esto ya es demasiado hermoso, y nada lo arruinará. A parte, tú también debes tener un grato recuerdo.
— Mi mejor recuerdo de este será el haberte visto con ese vestido blanco sabiendo que serías completamente mía — dijo y beso la punta de mi nariz. Las mariposas en mi estómago revolotearon como si fuera una quinceañera. Estaba enamorada, no había duda de eso.
No tardamos nada en llegar al lugar donde se realizaría la fiesta. Al parecer todos habían llegado antes. Estaba impaciente por ver cómo era el lugar, ya que no había podido verlo ya que Jin no me había dejado.
Al igual que él, yo también estaba bastante nerviosa, y cada vez que podía, miraba el anillo en mi mano para cerciorarme de que no era un sueño.
— Espera un momento — dijo Jin haciendo que me detuviera. Se posicionó detrás de mí y cubrió mis ojos — Ahora camina junto a mí y no te detengas hasta que yo lo haga, ¿Está claro? — asentí y me dejé guiar por él. Estaba demasiado ansiosa.
Pronto, las manos de Jin dejaron de cubrir mis ojos, dejándome ver la hermosa decoración del lugar. Estaba al aire libre, y el color verde del césped combinaba a la perfección con los manteles blancos de las mesas redondas. Cada una de estas tenía un arreglo floral en ellas. Al centro, una pista de baile con luces a su alrededor. Esto era hermoso.
— Lo amo, lo amo, lo amo — chillé abrazando a Jin.
— ¿Te gustó?
— Me fascinó, Jin — dije emocionada alcanzando sus labios para besarlo. Todo el mundo a nuestro alrededor comenzó a aplaudir, y aunque estuviéramos casados, mis mejillas se tiñeron de un leve rosado por vergüenza a que me vieran así de emocionada.
— Lo mejor para ti, amor.
La fiesta transcurrió perfectamente, todo parecía estar planeado hasta el más mínimo detalle. En una esquina había una montaña de regalos, y en la otra un pastel de cinco pisos. Vaya, ya sé de qué viviremos por un tiempo.
De pronto, el sonido de una copa sonó en el lugar y todos los invitados se voltearon a ver a Jin.
— Bueno, primeramente quiero darle las gracias a todos los que están aquí, espero que estén disfrutando — dijo y algunos gritaron cosas como "súper bien" o Nam que gritó que la comida estaba casi tan buena como Sunhee, pero está le golpeó la cabeza — También, me gustaría darle las gracias a NamJoon por insistir que fuera a esa fiesta ese día, porque si no fuera por él, jamás hubiera conocido a la mujer con la cual compartiré toda mi vida. ___(TN), eres lo mejor que me ha pasado. Aunque me hayas friendzoneado por casi tres años — todos comenzaron a reír, e incluso Yoongi dio un silbido — Creo que me saqué la lotería al encontrar una chica como tú. Prometo volver cada uno de tus días en los mejores y más bellos recuerdos, porque mi amor por ti es tan grande que si no puedo bajar la luna para ti, te llevaría a ella — todos, incluyéndome, comenzaron a aplaudir. Algunas lágrimas se habían escapado de mis ojos por la emoción y agradecí que mi maquillaje fuera anti agua.
— Te amo — susurré cerca de su oído al abrazarlo.
— Y yo a ti — murmuró dejando un beso en mi cuello — Con respecto a lo de la luna, tengo un lugar para que vayamos en nuestra luna de miel.
— Jin, ya hablé con respecto a eso. Gastaste demasiado dinero en esto, no importa una luna de miel, estar contigo es lo único que quiero hacer.
— Ouch, ¿Entonces qué hago con los dos pasajes a Hawái?
— ¿Eh?
— Espero que tengas todo listo, porque mañana partimos a Hawái.
— ¿¡Qué!?