7. Beso

5649 Palabras
Séptimo paso: Beso; debe ser espontáneo, no puedes obligarlo a que te bese, pero cuando suceda demuéstrale que tienes el control, dale una pequeña probada de lo que él puede esperar de ti. — ¿B-besarme? — tartamudee. Era imposible que lo estuviera diciendo enserio. Incluso estaba esperando el momento en que el escuchara su risa y que me dijese que sólo era una de sus tantas bromas. — Si, __(TN). Voy a besarte y no pondrás objeción en eso. — P-pero, Yoongi... — Nada de peros, tómate esto como un leve empujoncito. — ¿A qué te refieres? — pregunté estrechando los ojos y él rio. — Estás enamoradaaaa — alargó. — ¿Esto es por Jin? ¿Enserio, Yoongi? Creí haberte explicado todo, pero al parecer tú nunca... Sin previo aviso los labios de Yoongi estaban sobre los míos haciéndome callar de inmediato. No hice nada, ninguno de los dos lo hizo por un par de segundos, solo teníamos los labios pegados. Lentamente Yoongi ladeó su rostro y comenzó a mover sus labios junto con los míos, fundiéndonos en un profundo beso. Sus labios se sentían suaves, aunque no tanto como los de Jin, los de este último eran más gruesos y parecían estar hechos de algodón tan suave que se volvía adictivo no volver a besarlo. Lo que me extrañó fue la sensación que sentí mientras besaba a Yoongi, era muy distinta a la que había imaginado. Siempre supuse que en este momento abrían corazones volando a nuestro alrededor y nadie podría calmar las mariposas en mi estómago, pero en realidad sólo sentía una leve emoción. Mi expectativa del beso era como las veces en las que Jin me besaba. La guerra de emociones en mi interior, o el zoológico que debería dentro cada vez que sus labios tocaban los míos, o los mareos que provocaban en mi cabeza que, a pesar de ser molestos, me gustaban porque me dejaban con la sensación de estar volando en el aire. Bendita sea la que pruebe esos besos, pensé, pero de inmediato la idea me molestó, quizás Soomi estaba con él viviendo la experiencia. No me di cuenta cuando Yoongi detuvo el vaivén de sus labios. Hasta que la brisa se hizo sentir entre nosotros. Abrí los ojos, entrándome con Yoongi con una leve sonrisa en el rostro. — Eso fue... — ¿Malo? — terminé yo. — Grandioso — corrigió y sentí como mis mejillas se volvían a poner rojas como por milésima vez en el día — Pero ese no es el caso. ¿Recuerdas lo que te dije hace un rato? — Lo de qué harías algo y si te equivocas debía decirle a Jin lo que... Lo que siento por él — Yoongi asintió — Te preguntaré algo, y a pesar de que sé la respuesta me gustaría no estar en lo correcto. Mientras te besaba, ¿En quién pensabas? — ¿Qué en quien pensaba? ¿Qué clase de pregunta es... Oh. — Oooh — repitió Yoongi. Era verdad, mientras él me besaba no había dejado de pensar que Jin, y se me había hecho imposible no comparar la ocasión. Esto no podía ser, la idea de que me gustase mi mejor amigo si había pasado por mi cabeza, pero había tratado de encubrirla con mis "sentimientos" por Yoongi. — Ay no — dije enterrando mi rostro en mis manos — Soy un asco. — No lo eres, linda — dijo Yoongi pasando su mano por mi espalda. Las palabras de Yoongi no me ayudaron demasiado. Aún me sentía estúpida por las decisiones que había tomado. Probablemente sí no hubiese estado tan empeñada con Yoongi me hubiera dado cuenta antes de lo que sentía por Jin. Pero, ¿Qué era lo que sentía por Jin? Yoongi se ofreció para acompañarme hasta mi casa, bueno, más bien la casa de Jin. A pesar de que él me hablaba yo no le había prestado mayor atención ya que mi cabeza andaba por las nubes. — ¡___(TN)! — Gritó y di un salto por el susto — No me has escuchado. — ¿Eh? Por supuesto que sí. — Oh, entonces ¿Qué opinas? — Que... opino... Yo creo que sí, sería bueno. — Genial, entonces crees que sería bueno que me lanzara desde el tercer piso de mi departamento. — ¿¡QUE!? ¡No, por supuesto que no! — Tranquila, bonita. Solo era un broma — Yoongi rio y yo solo hice una mueca avergonzada — Hemos llegado — anunció deteniéndose fuera de la casa — Sería bueno que entrarás, se está poniendo helado. — Yoongi, yo... Quisiera disculparme contigo. Juro que no era mi intención y lo de los pasos fue una estupidez, pero... Lo siento — finalicé con un suspiro. — No tienes que disculparte. En parte lograste lo que querías — mis ojos se agrandaron cuando esas palabras salieron de su boca — Bueno, no enamorarme, pero ten por seguro de que si no hubiera notado la innegable atracción entre Jin y tú, sería uno de los tantos chicos que matarían por salir contigo — sonrió y tiró de mí para estrecharme en un abrazo — Eres una excelente chica, confío en ti. — Gracias, Yoongi. Gracias por ayudarme y ser mi amigo. — Peor es nada — agregó riendo — Eso sí, espero que sigas yendo a la heladería. — ¡Oh, por supuesto que sí! Ahí sirven el mejor helado del mundo. — Si, y también dicen que el chico que los vende es un bombón. — Uhm... No lo sé — dije fingiendo duda — Tendré que comprobar eso — tanto él como yo comenzamos a reír. Finalmente Yoongi dejó un beso en mi cabeza y se fue. Al entrar en la casa, busqué por los alrededores a Jin, pero nada. Parecía como si su alma se hubiese desvanecido del lugar. Entré a su habitación. Su cama estaba desecha pero aun así el resto estaba limpio y ordenado. Caminé hasta sentarme en su cama y quedarme mirando todo el lugar, una foto en su mesita de noche acaparó mi atención. Ambos estábamos ahí, Jin me llevaba sobre su espalda y sonreía mientras yo besaba su mejilla. Esa foto la había tomado Nam en un su fiesta de cumpleaños (la cual decidió convertirla en una pool party) hace dos años atrás. Dejé la foto a un lado y con un suspiro me lancé hacia atrás. Si tan solo pudiera devolver el tiempo, donde sólo nos importaba cuál sería nuestra próxima fiesta y que canción pondríamos en el auto. Finalmente, y con esos pensamientos, me dormí inhalando el suave aroma que emanaban las almohadas de Jin. (.❀.) Lentamente me voy despertando, notando que la luz solar ha desaparecido casi por completo. Ahora mi cuerpo está cubierto por las sábanas protegiéndome del frio. Eso sólo significaba algo. Jin estaba aquí. Una ola de euforia recorre mi cuerpo y de inmediato me levanto para correr a buscarlo. Debía hablar con él en este mismo momento. Oigo algunos ruidos provenientes del taller de Jin y corrí hacia ese lugar. Estaba allí, Jin estaba allí revisando un automóvil, vestido con su overol azul. — ¡Jin! — chillo corriendo hacia a él tan rápido que no me doy cuenta por donde piso, solo sentí mi pie resbalando con algo antes de caer y golpearme la cabeza tan fuerte que por unos segundos todo se oscureció. — ¡j***r, Wink! — Oigo a Jin gritar desde lejos, a pesar de que siento sus manos en mi espalda — Wink, por favor, despierta — ruega con la voz temblorosa. — Estoy bien — murmuro tan bajo que apenas me oigo a mí misma. Lentamente voy abriendo los ojos notando algunas manchas oscuras molestando mi visión. En ese momento un fuerte dolor me hace gritar tan fuerte que incluso hice que Jin se asustara. — Wink, ¿Te duele mucho? — pregunta y trato darle mi mejor mirada de "no jodas" en mi estado de agonía. Okey, tampoco es para tanto, pero esto de verdad dolía mucho. Jin sonríe y me carga sacándome del garaje con dirección hacia mi habitación — ¿Te sientes mejor? — Mejor que hace unos minutos. — Bien, ahora... ¿Por qué apareciste corriendo? ¡Te he dicho mil veces lo peligroso que es andar por el taller sin fijarse en lo que pisas! — Reí, reí tan fuerte que me dolió la cabeza — ¡No te rías, tonta! — Hey, ¡No me llames tonta, tonto! — Le lancé una de las almohadas a la cara, la cual él atrapó y me la volvió a lanzar — ¡Ay! — dolió un poco por el brusco movimiento que hice, pero sólo chillé para asustarlo. — ¡Oh j***r, Wink! — Rápidamente se lanzó a mi lado para examinarme — Lo siento, yo no quería... — se detuvo al momento en el que notó que solo había gritado para asustarlo — ¡Deja de asustarme de esta forma! Estás comportándote como una niña pequeña. Apareces de la nada corriendo y gritando mi nombre, luego te caes y quedas tan pálida como... ¡Cómo ese chico! Y luego bromeas conmigo, ¿Acaso quieres matarme? — ¡Hey! — Me quejé — No es mi culpa, es tuya. — ¿Mía? — Si, tuya. — ¿Y ahora que hice? — jadea. — Pues no te había visto en todo el día. — Creo que dejamos de vernos hace mucho — murmuró — De todos modos, había llegado unas horas antes que tú pero no te encontré así que salí a dar un par de vueltas en la motocicleta y cuando volví, tú estabas en mi habitación dormida. — Uhm... Si. Lo siento por eso. — No hay porqué sentirlo. — Te extrañaba — solté sin pensarlo antes. Jin me miró, sostuvo mi mano y sonrió. — Y yo a ti. — ¿Dónde estuviste metido todo el día? Te busqué en la mañana pero no estabas. — Andaba por ahí — respondió restándole importancia — ¿Para qué me buscabas? — Quería hablar contigo, pero luego... — Fuiste a una cita con Yoongi — terminó por mí y soltó mi mano. — ¿Cómo sabías que yo... — Solo lo sé — se encogió de hombros y apartó la mirada — ¿Cómo van las cosas entre ustedes? — Bien — respondí. — Entonces... ¿Ya has terminado con los pasos? — Algo así. — ¿Cómo qué "algo así"? — preguntó nuevamente. — Somos buenos... Amigos. — ¿Solo amigos? — insistió está vez con esperanza en su mirada. Se acercó un poco más a mi e instintivamente eché mi cabeza hacia atrás golpeándome con el respaldo de la cama. — Auch — gemí frotando mi cabeza. — ¿Estás bien? — preguntó preocupado. — Si — respondí — Aunque creo que necesitaré un beso para que deje de doler — Jin me envió una de esas sonrisas de soy-jodidamente-hermoso provocando que mil mariposas volaran en mi estómago y beso la parte superior de mi cabeza. — ¿Mejor? — ¿Quien dijo que quería un beso en la cabeza? — pregunté sintiéndome más atrevida. — Estas... — tragó duro y humedeció sus labios — ¿Estas queriendo decir lo que creo que quieres decir? — Tal vez, sí — respondí. Sus ojos estaban levemente brillosos lo que hizo que tuviera una pizca de fe en lo que podía suceder. Quizás él comprendería el enredo de sentimientos que tenía en mi cabeza y me ayudara con eso. O incluso, tal vez el correspondiera mis sentimientos y seríamos felices por siempre como en las películas de las princesas Disney. ¿Cómo es posible que su mirada me transmitiera tanta confianza? No me di cuenta lo cerca que estábamos hasta que sentí su respiración chocar contra mis labios, torturándome mientras esperaba a que él diera el primer paso. Cerró sus ojos e instintivamente igual cerré los míos, pero los fuertes golpes en la puerta destruyeron el tan anhelado momento que había estado esperando. — Me encargaré de eso — dijo antes de alejarse — Y seguiremos con esto — agregó antes de salir dejándome sonriendo como idiota. Los golpes no se detuvieron hasta que sentí a Jin abrir la puerta. Sea quien sea debe estar muy desesperado. El ruido de los golpes rápidamente fue cambiado por algunos chillidos bastantes familiares. Soomi. Estaba casi segura de que era ella. Sin hacer mucho ruido y caminando lentamente me dirigí hacia la entrada. Me escondí detrás de la pared, en un punto donde los pudiese ver, y definitivamente era ella. Sus brazos estaban alrededor del cuello de Jin, y los de este acariciaban su espalda. — Soomi, ¿puedes decirme lo que está pasando? Ya estoy comenzando a preocuparme — dijo Jin en un intento de tranquilizarla. — ¿Re-recuerdas que estos días nosotros…? — preguntó ella a medias, sin poder controlar las lágrimas y Jin pareció entender porque asintió. Entonces ahí es donde estuvo Jin está mañana. Espera, ¿Ellos qué? Oh no, probablemente había una explicación buena para eso. No había forma de que ellos... — Estoy embarazada — terminó por decir Soomi antes de volver a lanzarse sobre los brazos de Jin. — ¿Tú qué? — grité saliendo de mi escondite. — ¿Wink? — ¿__(TN)? La imagen de Soomi y Jin comenzó a volverse borrosa y Nuevamente las manchas negras comenzaron a cubrir el lugar hasta dejarme completamente en n***o. Estaba inconsciente. (.❀.) Caminé junto a Jin hasta su coche, el que estaba estacionado unos metros más allá. Él abrió la puerta para mí y me dejó entrar primero. Al parecer el desmayo había sido uno de los síntomas de la conmoción cerebral que había sufrido cuando me golpeé la cabeza, pero había sido leve así que sólo me dieron un par de medicamentos y el médico dijo que debía estar bajo observación. Genial. Lo único que quería en este momento era bajarme del maldito auto y lanzarme desde el primer puente que encontrara. La chillona voz de Soomi gritando que estaba embarazada resonaba en mi cabeza haciéndola doler el doble, y si le sumaba el hecho de que Jin estaba a mi lado hacia que doliera el triple. Cuando por fin bajamos del auto corrí hacia la puerta, pero como no llevaba llaves tuve que esperar a que Jin abriera. Me adelante hasta mi habitación y justo antes de entrar, la voz de Jin me detuvo. — ¿A dónde crees que vas? — Pues a mi habitación — respondí entre dientes. — Oh no, señorita. ¿Qué acaso no has oído? Debes estar en observación durante una semana. — Soy una adulta, puedo cuidarme por mi misma. — Por supuesto — dijo en tono sarcástico — A mi habitación, ahora. — ¿Estás loco? No dormiré contigo en tu habitación. — oh, ¿Entonces prefieres la tuya? Tu cama es más pequeña, pero si así lo quieres pues bien. — Sabes que no me refiero a eso, así que ¿podrías dejar de molestarme? Me está volviendo a dar jaqueca. — Wink, solo ríndete. Esta es una discusión que no ganarás. ¿Cómo podía comportarse así después de todo? En vez de estar preocupándose de Soomi, a pareces estaba empeñado en arruinar mi vida. Sabía cómo era Jin, lo conocía, y sabía que no me dejaría tranquila hasta que hiciera lo que me dijera, y para el bien de mi cabeza y su vida (ya que estaba seguro de que lo mataría) decidí dejarlo por esta vez. — Eres un idiota — murmuré a regañadientes mientras entraba a su habitación. — Y tú una inmadura — dijo con una maldita sonrisa en su rostro. Los siguientes dos días fueron iguales. Ignoré a Jin en todo momento pero a pesar de eso él se mantenía apegado a mí. Trataba de entablar conversaciones entre ambos e incluso dejó de trabajar, pero yo no emití palabra alguna. Por las noches, dormía en la misma cama que él, pero hacia todo lo posible para mantener una gran distancia entre ambos, aunque cuando despertaba a la mañana siguiente, los brazos de Jin estaban apretujados a mí alrededor. Había veces en las que trataba de escabullirme a mi habitación por las noches, pero Jin se despertaba de inmediato y me arrastraba a la cama otra vez. Me aborrecía tenerlo todo el día al pendiente de mí, y odiaba el hecho de que no se preocupara por Soomi y su...hijo. Ya era de noche, habíamos cenado y era hora de acostarse, pero había decidido lavar los trastes ya que si tenía suerte, Jin se dormiría antes y podría irme a mi habitación de una vez por todas para mantenerlo lejos de mí. Cada vez que recordaba a Soomi sentía como la sangre hervía en mis venas. Justo cuando pensaba que todo podía mejorar, el mundo se había empecinado a hacerme la vida un asco. Golpeé la esponja en el plato tan fuerte que este resbaló de mis manos y cayó sobre los otros, pero para mi suerte no le había pasado nada. — Hey, el plato no tiene la culpa — dijo Jin riendo detrás de mí. Lo ignoré, pero a los segundos después sentí sus brazos en mi cintura y afirmó su mentón en mi cabeza. — ¿Podrías soltarme? — dije entre dientes. Él no me soltó, es más, apretó aún más su agarre. Tomé uno de los manteles y sequé mis manos antes de quitar las de él de mi cintura. — ¡Hey!, ¿Qué te sucede? — preguntó Jin frunciendo el ceño. — Te lo advertí. — No me refiero solo a esto, me refiero a estos últimos días. Estás tan a la defensiva. — ¿Y? — dije encogiéndome de hombros antes de salir hacia mi habitación. — Oye, oye, no hemos terminado esta conversación — dijo sujetándome por la muñeca. — Bueno, pero para mí lo está — espeté quitando bruscamente mi mano de su agarre — ¿Por qué no te vas con Soomi y tu hijo? — ¿Mi... Qué? Wink, ¿De qué estás hablando? — Ah no, claro que no. No te vengas a hacer el inocente, Kim SeokJin. Claramente escuché cuándo Soomi gritó que estaba embarazada — y desde ese momento no contuve mis lágrimas y las dejé salir después de tanto tiempo — Ella dijo que habían estado juntos, y yo solo fui una tonta pensado en nosotros — lloriquee golpeando el pecho de Jin con mis manos hechas puño — Eres un idiota, Jin. El peor de todos. — ¿Tú oíste todo? — Preguntó sosteniendo mis manos — Wink... — ¡No me llames Wink! — Grité invadida por las lágrimas de rabia, dolor y pena corriendo por mis mejillas — ¡Y ahora déjame en paz, que mañana mismo me iré de aquí! — Ah no, señorita. Esto lo vamos a arreglar ahora mismo — De un momento a otro todo estaba de cabeza, ¡Yo estaba de cabeza! Jin me cargaba en su hombro hacia su habitación, cerró la puerta con llave y luego me dejó caer sobre su cama. Le di mi más profunda mirada de odio y este solo mostró su lengua — Ahora, ¿Qué fue lo que escuchaste? — Ya te lo dije — espeté. Jin alzó una ceja esperándote mi respuesta — Soomi dijo que habían estado juntos por la mañana y que estaba... embarazada. — ¿Y?... — ¿Cómo qué "y"? ¡Tienes un hijo en camino ¿y tú te preocupas por lo que escuché o no?! — ¿Un hijo? ¿Es por eso que estás haciendo todo este alboroto? — Is pir isi qii istis hiciindi tidi isti ilbiriti. — Wink... Wink... Wink... ¿Qué haré contigo? — murmuró. — ¿A qué te refieres con eso? — No tengo un hijo y no lo tendré, bueno, al menos no ahora, pero Soomi no será la madre de él — Jin sonrió y se sentó a mi lado sobre la cama. — ¿Entonces? — ¿Recuerdas cuando tuve la cita con Soomi? — Ni me lo recuerdes — murmuré y Jin soltó una carcajada antes de tomar mi mano. — Bueno, pues te dije que había superado mis expectativas — de mala gana, asentí. ¿Acaso quería recordarme lo perfecta que es ella? — Nos hicimos buenos amigos. Ella me contó sobre un chico que le gustaba, pero el chico no la trataba bien. De todos modos, ella logró que él se interesara y terminaron... Ya sabes, haciéndolo. Ella comenzó a sentirse mal los días siguientes y me llamó para que la fuese a buscar a una de las fiestas donde la había llevado ese chico pero la abandonó allí. Es por eso que no estuve esa mañana. — Entonces, ese bebé... — Ese bebé no es mío, Wink. Y la única chica con la que me interesados tener uno me ha tenido esperando. — ¿Esperando qué? — pregunté en un susurro. — Esperando a que se dé cuenta de lo completamente enamorado que me tiene. — Jin, tú... yo... — Me gustas, Wink. Me gustas tanto. — Tú también me gustas — murmuré. — Si, ya sé que te gusta Yoongi y lo más probable es que tú le gustes a él, digo, ¿A quién no le podrías... Espera, ¿Qué has dicho? — se había quedado estático en su lugar, esperando a que dijera algo. Su rostro se veía tan divertido de esa forma que reí. — Que me gustas, idiota. ¿Tú crees que me hubiera puesto toda loca solo porque... Mis palabras se vieron interrumpidas por los suaves labios de Jin sobre los míos. Los primeros tres segundos estaba totalmente sorprendida, pero luego me deje llevar por el beso, el tan anhelado beso que había estado deseando por tanto tiempo. No fue un beso como cualquiera, este era ese tipo de besos que hace que todo desaparezca a tu alrededor, donde deseas detener el tiempo y dejarlo por siempre ahí. Por fin podía sentir sus labios moviéndose con los míos al mismo compás. Su mano acarició mi mejilla haciendo despertar el zoológico en mi estómago, creo que toda la película del rey león estaba metida en mi estómago. Sonreí sobre sus labios y al poco tiempo después sentí la de él. Para mi lastima, él mismo cortó el beso. Apoyó su frente sobre la mía, poco a poco fui abriendo los ojos encontrándome con su radiante sonrisa. — Te amo — murmuró dejando un corto beso en mis labios — Sé que es muy pronto, pero quería que lo supieras. Sucedió en ese momento, donde realmente me di cuenta de todo lo que había hecho el chico que tenía en frente. Donde me di cuenta de todas las cosas que había provocado en mí y hecho por mí. Donde me di cuenta de que sin él yo no era nada. Donde me di cuenta que poco a poco me había estado enamorando de él hasta llegar al punto en el que lo necesitaba más que a nada en el mundo. — Te amo — le dije. Pareció quedar en un mini trance por unos segundos, hasta que sus facciones se relajaron y sonrió. — ¿Sabes cuánto esperé por oír eso? Estuve a punto de rendirme, pero había algo que me decía que siguiera adelante. Pensé que te perdería y yo... Lo besé. Ya no quería que me diera sus explicaciones. No ahora. Solo quería tenerlo cerca y cerciorarme de que no era un sueño y en cualquier momento despertaría por la ruidosa alarma. Pero estaba allí, con él, y mientras eso siguiera así, no me importaba estar en el fin del mundo. (.❀.) — ¿Y me dirás cómo te diste cuenta de que te gustaba? — preguntó Jin. — Estaba rogando para que no preguntaras eso — jadee. Al día siguiente de nuestra noche de confesiones me invitó a salir. Me hizo elegir entre la motocicleta o el auto; y yo escogí la primera. Amaba la sensación de adrenalina más el viento chocando en tu rostro. Habíamos estado todo el día fuera de casa visitando lugares o deteniéndonos a comer en algún lugar. — Estoy esperando — canturreó. — Yoongi me besó. — Okey, no era eso lo que quería escuchar — murmuró apretando la mandíbula. — Escucha, tonto — reí mientras alcanzaba su mano — Desde hace tiempo Yoongi venía diciendo que me gustabas, pero yo siempre se lo negaba — Jin fingió hacerse el ofendido pero finalmente sonrió — Entonces el día de nuestra cita él dijo que haría algo, y si no se equivocaba yo debí confesar mis sentimientos por ti. — Y ese algo... — Fue el beso — terminé por él — Cada segundo comparaba lo que sentía al estar contigo. Luego de eso, ya sabes lo que pasó — murmuré con las mejillas completamente rojas. — Wau, que pena por Yoongi. No, para que voy a fingir. Odio saber que te besó, pero estoy feliz de que estés conmigo ahora, así que le debo mucho a ese chico — tomó mi mano y la besó. Estaba feliz de tener a mi mejor amigo de vuelta — Hey, tengo una idea. — Ay no, Jin. Tus ideas me asustan. — Oh vamos, tú fuiste que la buscó siete pasos para enamorar a un chico al que luego dejó — solté su mano y avancé sin él. No estaba ofendida, ni mucho menos enojada, solo quería ponerle un poco de dramatismo al momento. Al poco tiempo después sentí la mano de Jin tomar la mía y entrelazar nuestros dedos — No te enojes, Wink. Sabes que te amo — las mariposas no tardaron en aparecer en el mismo instante en el que esas palabras salieron de su boca. — Estás loco. — Oh sí, loco por ti — dijo antes de robarme un beso. Solo posó sus labios sobre los míos y salió corriendo hacia la motocicleta. Reí y lo perseguí hasta llegar a él y atraerlo para un beso. Sus labios siguieron mi ritmo de inmediato y sentí su sonrisa formándose sobre mis labios. — ¿A dónde iremos? — pregunté colocándome mi casco. Jin no respondió de inmediato. Espero a que yo subiera a la moto detrás de él y justo antes de partir dijo — A la heladería. — ¿¡Estás loco!? — chillé antes de que partiera tan rápido enrollé mis brazos alrededor de su cintura muy fuerte. Durante todo el viaje los nervios me carcomían por dentro. Vería a Yoongi, de eso estaba segura. No están preparada para verlo luego de la última vez que nos habíamos visto. Si, las cosas habían quedado más que claro entre ambos, pero aun así, quería haber podido esperar un poco más de tiempo antes de encararlo. Cuando Jin se detuvo, ya estábamos allí y fue la primera vez en la que sentí que odiaba las motocicletas por ser tan rápidas. — Entra mientras estaciono esto — dijo dando ligero golpes a la moto. Asentí, me quité el casco y arreglé mi desordenado cabello. Con pasos torpes entré a la heladería donde trabajaba Yoongi. Levanté la vista y lo primero que vi fue a él, atendiendo a alguien con su típica sonrisa. Miró en mi dirección y saludó. — ¡__(TN)! ¿Cómo está mi chica favorita? — Muy bien — sonreí. — Genial, estoy feliz de verte sonriendo otra vez — dijo — ¿Cómo están las cosas entre Jin y tú? — Uhm... Bueno, nosotros — sentí el brazo de alguien deslizarse por mis hombros, haciendo detener mis palabras. — Hey, Sugar — dijo Jin. Lo codee por ser así de molesto. Aun así Yoongi rio. — Al parecer ya todo está mejor — dijo Yoongi — Bueno, ¿Qué van a querer? — Un banana Split — respondimos Jin y yo al unísono. — Está bien, mientras pueden ir a sentarse y alguien les llevará su pedido — Jin y yo nos volteamos para ir a una de las meses pero la voz de Yoongi nos hizo detener — Y Jin, te ayudé con tu chica, al menos merezco que recuerdes mi apodo, ¿No lo crees? — bromeó. — Lo recordaré para la próxima — dijo Jin riendo y contagiando tanto a mí como a Yoongi. Los helados no tardaron en llegar a nuestra mesa. Pero para mi mala suerte, nos tocó la misma mesera que nos había atendido la otra vez. Le sonrió a Jin como si hubiese encontrado la última botella de agua helada en el desierto y se inclinó tanto que estoy segura de haber visto su sujetador n***o a través de su escote. — Si quieres algo, puedes llamarme en cualquier momento — le dijo a Jin sonriendo exageradamente. Volví mis manos puños y las apreté tan fuerte que los nudillos se me pusieron blancos. La chica se dio ciega y contoneó sus caderas al igual que la vez pasada. — Hey — la llamó Jin. — ¿Si? — se giró la chica para vernos, o más bien a Jin, porque parecía como si yo fuera invisible para ella. — ¿Podrías dejar de ser tan descarada? Estoy con mi novia — me apuntó — y tanto a ella como a mí nos molesta — la chica, indignada, abrió muy grande sus ojos y boca — Ah sí, Creo que deberías ir con un médico. Tus caderas están bastante mal. — Game over — dije enviándole una sonrisa. La chica de inmediato salió corriendo, y ¡wow! Sus caderas parecían estar mucho mejor — Gracias. — Todo por ti — guiñó un ojo y me lanzo uno de sus típicos besos. Seguimos en el local como por más media hora, hablando de distintas cosas al azar. Parecía como si nada hubiese cambiado, como si habíamos vuelto a ser como hace unas semanas atrás; todo estaba igual, menos las mariposas en mi estómago cada vez que Jin decía algo para mí o sus constantes toqueteos coquetos. El turno de Yoongi había acabado y antes de irse había pasado por nuestra mesa para despedirse, desordenado mi cabello antes de alejarse. Me puse a pensar en lo que había hecho por él, había cambiado casi todo de la persona que realmente era, e incluso me había obligado a hacer cosas que jamás pensé en hacer. Pero el destino tenía otro final para mí, uno que hace un tiempo jamás se me hubiera pasado por la cabeza, pero estaba segura de que no había nada mejor que se comparara a estar con Jin. También me di cuenta de la innegable atracción que había sentido por él pero que yo trataba de encubrir con las palabras "mejores amigos". Luego decidimos que era hora de irse a casa. Ya estaba oscuro y la heladería estaba por cerrar, de hecho, habíamos estado tan entretenidos conversando que no nos dimos cuenta lo rápido que había pasado el tiempo, y cuando lo notamos éramos los últimos clientes que quedaban. Al llegar a casa, Jin dijo que debía dormir con él, con la excusa de que aún debía estar en observación, lo cual en gran parte era cierto, pero ambos sabíamos que estaba mucho mejor. Fui a mi habitación para tomar una ducha y cambiarme antes de volver a la habitación de Jin y encontrarlo viendo la foto de nosotros que tenía en su mesa de noche, al verme, dejó la fotografía a un lado y extendió sus brazos; fui hacia a él, acurrucándome en su pecho, el besó mi cabeza y rio. — ¿Puedo hacerte una pregunta? — pregunté. — Ya estás haciendo una — rio. — Ya sabes a lo que me refiero — dije alejándome un poco de él. — Solo bromeaba, Wink. Continúa. — Bueno, yo ya te expliqué cómo fue que me di cuenta de lo que sentía por ti, pero realmente quiero saber tu parte de la historia. — En ese caso, estás a punto de escuchar la mejor historia sobre la muy conocida "friendzone" — ambos reímos, aunque por mí fue una risa avergonzada — Siempre me llamaste la atención, desde que te vi en esa fiesta cuando solo tenías dieciocho. Eras distinta al resto, y me gustaba eso. Con el tiempo fuimos amigos y las cosas se dieron. Todo parecía estar bien, podía conformarme siendo tu amigo a pesar de que cada día me gustabas más y más, hasta que apareció Yoongi. — ¿Pero si te gustaba, por qué me ayudaste con los pasos? — Wink, creo que aún no lo entiendes, pero haría todo por ti; aunque aun así, tenía la esperanza que te aburrieras y dejaras eso de lado. Soporté los tres primeros pasos, pero desde ahí en adelante las cosas se me hacían más difíciles de ocultar. Solo me veías como un amigo, yo no te iba a forzar a nada, así debía conformarme con eso. A parte, no sé si lo notaste, pero probaste cada uno de tus pasos conmigo, ahora no sé si odiar o agradecerle a esos pasos. — ¿A qué te refieres con eso? — A que tus "siete pasos para enamorar" lograron su cometido, me enamoraron completamente de ti, más de lo que ya estaba. Y no fue por tu cambio de look, ni nada físico. Si no que te veías tan segura de ti misma que... Creo haberte dicho lo sexy que encuentro eso y sumándole el hecho que eras tú. Me volvías loco — tiró de su cabello exasperado y yo reí. — Pero, aún tengo una duda. ¿Por qué yo? ¿Por qué me escogiste a mí? Tú eres tan... — ¿Hermoso? — completó él, y yo asentí riendo. — Podrías estar con una súper modelo si así te lo propusieras. Yo soy, solo yo. No soy la persona más linda del mundo, ni mucho menos tengo un físico perfecto, ¿Por qué me elegiste de entre todas las chicas? — Eso es muy fácil, Wink. El mundo está lleno de estereotipo, pero no por eso debes sentirte mal con lo que tú eres. Mientras tú sepas quién eres no tienes que demostrárselo a nadie más que a ti misma — se acercó a mí y puso su mano en mi mejilla — Te escogí a ti, porque eres en la última persona en la que pienso antes de dormirme para luego soñarte, y finalmente despertar pensando en ti. Porque eres la persona que me hace feliz, que me acepta y respeta con todos mis defectos. Porque eres la única chica que ha logrado domarme. Y lo más importante, porque eres la única que me ha enamorado siendo ella misma, y con la única que quiero pesar el resto de mi vida — me acerqué a él y lo besé, transmitiéndole todo lo que sentía por él, y lo agradecida que estaba por tenerlo. Jin me apretó contra él, y profundizó más el beso antes de alejarse para unir nuestras frentes — y ahora, ¿Me quieres cómo mejor amigo? — dijo medio enserio, medio bromeando. — ¡Por supuesto que sí! — respondí y el jadeo — Pero te amo como mucho más que solo un mejor amigo. Estoy completamente enamorada de ti, Kim SeokJin. FIN.
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