capitulo 12

3187 Palabras
Cuando recuperé la conciencia, me encontraba en una habitación de hospital, la luz blanca parpadeando ante mis ojos. Mis brazos estaban vendados, y mi abdomen mostraba los moretones ficticios que Marcus había creado para llevar a cabo nuestro plan. La enfermera entró y me miró con una mezcla de preocupación y curiosidad. "¿Estás bien, cariño? ¿Puedes recordar lo que sucedió?" preguntó mi madre. Tomé un momento antes de responder, tratando de recordar la narrativa que Marcus había tejido. Asentí débilmente, narrando la historia ficticia de cómo había terminado sola en el bosque. Liam se acercó con una mezcla de preocupación y alivio en su rostro. "Ada, ¿estás bien?" preguntó, sus ojos buscando respuestas en los míos. Asentí débilmente, esquivando su mirada. La enfermera continuó con algunas preguntas estándar sobre mi salud y cómo me sentía. "¿Recuerdas algo del incidente?" inquirió, sus ojos escudriñando los míos. Negué con la cabeza, "No, todo está un poco borroso. Solo recuerdo vagamente caminar por el bosque y luego despertar aquí". Liam frunció el ceño, evidentemente preocupado. "¿No recuerdas quién pudo haberte atacado? ¿O cómo llegaste al bosque?" insistió. Sacudí la cabeza, "No, todo es confuso. Tal vez me golpearon por detrás. No lo sé." Mathew y Nika permanecían en segundo plano, observando la interacción con atención. Mathew finalmente preguntó: "¿Recuerdas algo antes de estar en el bosque?" Mi mente trabajó rápidamente para mantener la fachada. "No, todo está borroso. Creo que estaba en casa y luego... nada". Nika intercambió miradas con Mathew, detectando algo sutil en mi respuesta. Decidí profundizar en mi acto, "Solo quiero olvidar todo esto y seguir adelante. ¿Hay alguna noticia de quién pudo haber hecho esto?" pregunté, desviando la atención de mis supuestos recuerdos difusos. La enfermera y los demás parecieron aceptar mi historia, y mientras seguía con la actuación, mi mente trabajaba en los detalles de nuestro próximo movimiento. Marcus había insistido en que mantuviera la coartada hasta que estuviéramos seguros de quién estaba detrás del ataque y qué secretos protegían. La trama de mentiras se tejía con cada palabra, y todos seguían atrapados en el juego de sombras que habíamos creado. Mis días en el hospital se volvieron monótonos, marcados por las visitas y las expresiones de preocupación que debía enfrentar constantemente. La falsa amnesia que había construido se volvía más pesada con cada encuentro. Liam, con su mirada inquisitiva, seguía buscando respuestas que yo no podía darle. A medida que el tiempo avanzaba, Marcus se mantenía en la sombra, como un director que observa su obra desde las bambalinas. Seguía las indicaciones de Marcus de no comunicarme con él, aunque su ausencia se volvía cada vez más notoria. La incertidumbre sobre nuestro próximo movimiento me carcomía, pero sabía que debía mantener la fachada por el bien de nuestro complicado plan. Mis días se llenaban de charlas con la enfermera y con visitas ocasionales de amigos y conocidos. Las preguntas sobre mi salud mental y física se convertían en una danza incómoda de respuestas calculadas y expresiones ensayadas. Nika y Mathew también hacían acto de presencia, su preocupación genuina chocando con mi actuación elaborada. Liam, sin embargo, persistía en su deseo de entender lo sucedido. "¿No hay nada que recuerdes, Ada? Algo, por pequeño que sea", preguntaba con esa mirada intensa que me perforaba el alma. Cada vez que negaba con la cabeza, sentía la creciente distancia entre nosotros. La noticia de mi liberación del hospital llegó como un alivio mezclado con ansiedad. Marcus había coordinado todo para asegurarse de que nuestra salida no levantara sospechas. Mientras abandonaba la sala de hospital, el peso de las mentiras y los secretos me seguía como una sombra persistente. Liam ofreció llevarme a casa, y acepté, aunque la incomodidad entre nosotros se volvía palpable. El trayecto transcurrió en silencio, y cuando llegamos a la mansión Moretti, me enfrenté a la incógnita de lo que me deparaba esta nueva fase del juego de sombras en el que me había visto envuelta. La tarde se desvanecía en la mansión Moretti, y Liam y yo nos encontrábamos en uno de los salones, rodeados por la opulencia de la decoración. La tensión entre nosotros había persistido desde mi regreso, y aunque compartíamos momentos de silenciosa compañía, sentía que algo urgía ser dicho. Me recosté en uno de los sillones, mirando a Liam con una expresión que no lograba ocultar mi inquietud. Finalmente, rompí el silencio, "Liam, necesitamos hablar". Él asintió, tomando asiento frente a mí. "Estoy aquí, Ada. ¿Qué sucede?". Respiré profundamente, buscando las palabras adecuadas para expresar lo que pesaba en mi pecho. "Desde que regresé, las cosas han cambiado entre nosotros. La verdad es que me siento perdida, y no solo por lo que sucedió en el bosque". Liam frunció el ceño, sus ojos verdes buscando los míos con una intensidad que no pasó desapercibida. "¿A qué te refieres? ¿Qué ha cambiado?". "Todo", respondí. "La farsa que tuvimos que armar, los secretos que nos rodean, la forma en que nos miramos ahora. No somos los mismos, Liam, y no sé cómo lidiar con eso". Él suspiró, una sombra de frustración cruzando su rostro. "Ada, hemos pasado por situaciones difíciles, pero eso no significa que todo tenga que cambiar. Todavía estoy aquí para ti". La tensión en la habitación crecía con cada palabra, y mi paciencia se desgastaba. "Liam, no puedes simplemente ignorar todo esto. Hay algo más grande en juego, y no puedo quedarme aquí sin respuestas". Él se puso de pie, su mirada chocando con la mía. "No puedo decirte todo, Ada. Hay cosas que ni siquiera entiendo completamente. Pero estoy haciendo lo que puedo para protegerte". La frustración bullía en mi interior. "¿Protegerme? ¿De qué? ¿De quién es? Necesito respuestas, Liam. No puedo seguir viviendo en la oscuridad". Se acercó, sus ojos revelando una mezcla de determinación y dolor. "No puedo poner todo sobre la mesa ahora. Hay riesgos que no puedes entender". La discusión se intensificaba, las palabras se volvían cortantes como dagas. "No subestimes mi capacidad de comprender, Liam. Estoy harta de ser tratada como si fuera frágil. ¿Qué estás escondiendo?". El silencio se apoderó de la habitación mientras nuestras miradas se sostenían en una batalla silenciosa. La mansión Moretti parecía encogerse a nuestro alrededor, testigo de la creciente brecha entre nosotros. Las palabras colgaban en el aire, y la atmósfera se volvía cada vez más cargada. Liam se mantenía en su postura, resistiendo mi embate con una determinación que solo exacerbaba mi frustración. "No puedes seguir evadiéndolo, Liam. ¿Por qué tanto misterio? ¿Qué estás protegiendo que no pueda saber?" mi tono se volvía más insistente, pero él guardaba un silencio que me desgarraba. Él se acercó, su expresión una mezcla de pesar y firmeza. "No puedo decirte todo ahora. Hay demasiadas cosas en juego". Mis nervios se encendieron, y las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera detenerlas. "¿O es que simplemente no confías en mí? ¿Crees que no puedo manejar la verdad?". Liam apretó los dientes, sus ojos brillando con una intensidad que no había visto antes. "No es eso, Ada. Pero hay secretos que no son solo míos para revelar". El enojo burbujeaba en mi interior, y perdí el control de mis emociones. "¡Basta de tus excusas! ¿Acaso disfrutas mantenerme en la oscuridad? ¿Es este tu juego sádico para controlar todo?". Liam se enderezó, su rostro endurecido por la intensidad de la discusión. "No es un juego, Ada. Estoy tratando de protegerte, incluso si no lo entiendes". Las lágrimas de frustración amenazaban con caer, pero las reprimí con rabia. "No necesito tu protección si eso significa vivir en la mentira. Prefiero enfrentar la verdad, por dura que sea". Liam parecía a punto de decir algo, pero se contuvo. La brecha entre nosotros se ensanchaba con cada palabra, y la habitación vibraba con la tensión acumulada. "No eres más que un cobarde, Liam. Ocultándote detrás de excusas vacías. Si no puedes ser honesto conmigo, entonces no sé por qué debería quedarme aquí". Las palabras salieron como un puñal, hiriendo más de lo que pretendía. Liam apretó los puños, su mirada una mezcla de dolor y determinación mientras se daba la vuelta y se iba la última puerta se cerró con un portazo, resonando en la mansión Moretti. Estaba sola, atrapada en la vorágine de secretos, y la única certeza que quedaba era que la verdad seguía escurriéndose entre mis dedos. La mansión Moretti parecía envolverse en un silencio denso después de la explosiva discusión con Liam. Las lágrimas amenazaban con desbordarse, pero las reprimí con rabia y determinación. Necesitaba respuestas, y si Liam no estaba dispuesto a proporcionarlas, tendría que encontrarlas por mi cuenta. Me dirigí hacia mi habitación, tratando de calmar la tormenta emocional que rugía dentro de mí. La noche caía sobre la mansión, y las sombras parecían bailar en los pasillos como testigos silenciosos de mi desesperación. Mientras caminaba por el largo pasillo, mi mente se llenó de preguntas sin respuesta. ¿Qué secretos guardaba la mansión Moretti? ¿Por qué mi vida estaba tan entrelazada con ellos? Y, sobre todo, ¿por qué Liam se resistía a revelar la verdad? Al llegar a mi habitación, me dejé caer en la cama, sumida en un torbellino de pensamientos. La luna arrojaba su luz a través de la ventana, iluminando la habitación con un resplandor plateado. Decidida a obtener respuestas, tomé mi teléfono y comencé a buscar información sobre la familia Moretti. Las noticias y chismes en línea solo ofrecían fragmentos de la vida de los Moretti, pero nada que pudiera arrojar luz sobre los secretos que envolvían mi existencia. Frustrada, cerré la aplicación y me quedé mirando al techo, buscando respuestas en la oscuridad. El sonido de un golpeteo suave en la puerta interrumpió mis pensamientos. Al levantarme para abrir, me encontré con Liam, su expresión marcada por la tormenta emocional que acabábamos de desatar. "Ada, lo siento", comenzó, su voz cargada de pesar. "No quería que esto sucediera". Lo miré con una mezcla de resentimiento y tristeza. "Entonces, ¿por qué no puedes simplemente decirme la verdad, Liam? ¿Qué es tan terrible que prefieres que viva en la mentira?". Él suspiró, pasando una mano por su cabello en un gesto de frustración. "No es solo por mí, Ada. Hay fuerzas en juego, secretos que no solo afectan mi vida. No puedo arriesgarme a..." Lo interrumpí con indignación. "¿Arriesgarte a qué? ¿A que descubra la verdad? ¿A que pueda tomar decisiones informadas sobre mi propia vida?". Liam se quedó en silencio por un momento antes de responder con voz apagada. "Hay cosas que no puedo explicar ahora, pero si insistes en buscar respuestas, ten cuidado. No sabes en qué te estás involucrando". La frustración burbujeaba en mi interior, pero también había una chispa de determinación. "Prefiero enfrentar la verdad, por dura que sea, que vivir en la oscuridad. Y si no estás dispuesto a ser honesto conmigo, entonces haré lo que sea necesario para descubrir la verdad por mi cuenta". Liam me miró con una expresión difícil de descifrar. "Estás tomando un camino peligroso, Ada. Pero si eso es lo que necesitas hacer, haré lo que pueda para protegerte". Con esas palabras, se dio la vuelta y se alejó por el pasillo, dejándome con una mezcla de emociones enredadas. Lo odio lo odio, pero tenía que seguir las ordenes que me dio Marcus para encontrar la verdad esto se convertía en mi misión personal, y nada ni nadie iba a detenerme. Los días siguientes transcurrieron en una tensa calma en la mansión Moretti. La brecha entre Liam y yo parecía insalvable, pero mi determinación por descubrir la verdad solo se intensificaba. Aprovechaba cada momento para investigar en silencio, buscando pistas que pudieran arrojar luz sobre los misterios ocultos. Una mañana, mientras exploraba la biblioteca de la mansión, tropecé con un antiguo álbum de fotos. Al hojear sus páginas, descubrí imágenes de una época pasada, capturando momentos familiares de los Moretti. Sin embargo, había algo en esas fotos que no cuadraba. En una de las imágenes, observé a una mujer que se asemejaba sorprendentemente a mi madre. ¿Cómo era posible que ella estuviera conectada con los Moretti de esta manera? Las respuestas parecían esconderse en el pasado de la familia, un pasado que querían mantener oculto. Decidida a indagar más, fui a confrontar a Liam con mis descubrimientos. Lo encontré en la biblioteca, absorto en la lectura de un antiguo libro. "Liam, necesitamos hablar", dije con firmeza, pero también con un atisbo de súplica en mi voz. Él levantó la mirada, sus ojos cansados reflejando la carga de los secretos que llevaba consigo. "¿Qué es, Ada?". Le mostré la foto del álbum, señalando la sorprendente semejanza entre la mujer en la imagen y mi madre. "¿Puedes explicar esto? ¿Cómo está conectada mi madre con los Moretti?". Liam cerró el libro lentamente, su expresión de resignación. "Es complicado, Ada. No puedo revelarte todo ahora". La impaciencia bullía en mi interior, y mis palabras salieron con una mezcla de desesperación y enojo. "No puedo seguir viviendo en la oscuridad, Liam. Mi madre, mi pasado, todo está entrelazado con los Moretti, y merezco saber la verdad". Él se puso de pie, mirándome con intensidad. "Entiendo tu necesidad de respuestas, pero hay fuerzas en juego que van más allá de lo que puedas imaginar. Si te digo más ahora, pondrías tu vida en riesgo". La frustración me inundaba, pero también había una nueva determinación. "Ya estoy en esto, Liam. No puedo dar marcha atrás. Necesito saber quiénes somos y qué está pasando". Él suspiró, como si cargara el peso del mundo sobre sus hombros. "Hay algo que debes ver. Pero ten cuidado, Ada. Una vez que veas la verdad, no podrás volver atrás". Liam me condujo a una parte secreta de la mansión, revelando un relicario antiguo que guardaba secretos profundos. El siguiente capítulo de mi vida estaba a punto de desplegarse, y enfrentaría la verdad con valentía, sin importar las consecuencias. Liam y yo estábamos parados frente al relicario antiguo en la parte secreta de la mansión. Mientras lo observaba, ansiosa por las respuestas que albergaba, Liam tomó una pequeña llave que colgaba de su cuello y abrió el relicario con cuidado. Dentro, descubrí fotografías amarillentas de tiempos pasados. Entre ellas, había imágenes de mi madre cuando era una niña, riendo y jugando con Richard Moretti. La sorpresa y la confusión se reflejaban en mi rostro al observar las fotos. "Liam, ¿cómo es posible que mi madre conociera a los Moretti desde tan joven? ¿Y por qué no me lo ha dicho antes?", pregunté con una mezcla de incredulidad y enojo. Liam, con gesto sombrío, trató de encontrar las palabras correctas. "Ada, lo que estás viendo es solo el comienzo. Tu madre y Richard se conocían desde la infancia, pero no sé los detalles de cómo se cruzaron sus caminos. Parece que compartían una conexión especial". Mi frustración crecía al no obtener respuestas claras. "Liam, necesito más que esto. No puedo entender por qué mi madre y los Moretti estaban tan entrelazados. ¿Por qué nunca me lo contaron?". Liam suspiró, evidenciando su propia lucha interna. "Hay secretos que van más allá de lo que podemos imaginar, Ada. No es solo tu madre; toda esta historia está envuelta en misterios que ni siquiera yo comprendo completamente". La incredulidad se mezclaba con la tristeza en mi interior. "¿Cómo puedo confiar en ti, Liam? Si todos estos años me han ocultado la verdad, ¿cómo sé que estás siendo completamente honesto ahora?". Él se acercó con cautela, buscando mis ojos. "Te entiendo, Ada. Pero hay fuerzas en juego que van más allá de nuestra comprensión. Estoy tratando de protegerte, aunque eso signifique no decirte todo". La tensión entre nosotros persistía, y la sensación de estar atrapada en un juego de sombras se intensificaba. Mientras miraba las fotos de mi madre junto a los Moretti, comprendí que la verdad estaba enterrada en los recovecos más oscuros del pasado, y mi determinación por desentrañar esos secretos solo se fortalecía. Una tarde, decidí enfrentar directamente a mi madre con las fotografías. La encontré en su estudio, absorta en sus pensamientos. "Madre, necesitamos hablar", dije, sosteniendo las fotos que descubrí en el relicario. Ella levantó la mirada, sus ojos revelando una mezcla de sorpresa y preocupación. "Ada, cariño, no deberías haber visto esas fotos". "¿Por qué, madre? ¿Por qué nunca me dijiste que conocías a los Moretti desde pequeña? ¿Qué más me estás ocultando?", pregunté, con un nudo en la garganta. Ella suspiró, como si cargar con el peso del pasado le resultara insoportable. "Ada, no lo entiendes. Hubo cosas que sucedieron en el pasado, cosas que intentamos protegerte". "No quiero protección, madre. Quiero la verdad", le dije, con la determinación ardiendo en mis ojos. Mi madre rompió el silencio con un suspiro, sus ojos reflejando una mezcla de pesar y remordimiento. "Ada, hay cosas que nunca te conté, cosas que ocurrieron mucho antes de que nacieras". Mis ojos se aferraron a las fotos en mis manos, esperando respuestas a las preguntas que ardían en mi interior. "En mi juventud, conocí a una familia, los Moretti. Éramos amigos desde la infancia, y compartimos momentos inolvidables". El pasado de mi madre se desenvolvía ante mí, una historia enterrada en los recovecos de su memoria. "Con el tiempo, nuestras vidas tomaron caminos diferentes. Me casé, formé mi propia familia, pero la conexión con los Moretti nunca se desvaneció por completo". El nudo en mi estómago se intensificó mientras asimilaba la revelación. "Richard y yo éramos cercanos. Pero la vida nos llevó por direcciones opuestas. Hubo desafíos, decisiones difíciles, y momentos que preferiría olvidar". Mi madre bajó la mirada por un instante antes de continuar. "Antes de conocerte, tuve una relación con Richard, pero la vida nos separó. En ese momento, conocí a James, tu padre, Fue entonces cuando quedé embarazada de ti, Ada. Nos enamoramos y nos casamos, pero las cosas no salieron como esperábamos". Las palabras de mi madre resonaban en la habitación, y yo luchaba por entender el alcance de su pasado. "cuando tu padre nos abandonó, y fue en ese momento que volví a hablar con Richard. Había una conexión perdida que volvimos a descubrir” La revelación era abrumadora, y mi mente se esforzaba por procesar la información. "Tu existencia está conectada con la nuestra de maneras que nunca anticipé, Ada. Pero te amo, y he tratado de salvaguardarte de la complejidad de nuestra historia compartida". Las palabras de mi madre colgaban en el aire, dejando un eco de secretos compartidos y conexiones inesperadas. Mientras miraba las fotos en mis manos, comprendí que la verdad era más compleja de lo que jamás imaginé. La trama de mi vida estaba entrelazada con una red de relaciones y eventos que, hasta ese momento, permanecieron ocultos en las sombras.
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