Capítulo 24

1708 Palabras
A fines de septiembre los cursos se estaban organizando para preparar el auditorio, la ceremonia de graduación se realizará en este lugar. También hay una competencia de atletismo interescolar, nuestra profesora jefe, la señorita Rebolledo comentó este tema en consejos de curso: - Bien, como ya saben, viene la competencia de atletismo interescolar, este año ya están elegidos los estudiantes de cada categoría, pero nos faltan dos corredores para los ochocientos metros planos masculino y una mujer para los sesenta metros planos, el profesor Benjamín Torres tiene a los candidatos y son de este curso, solo necesitamos saber si quieren participar. – Todos se miraron preguntándose quienes eran los elegidos, la presidenta de curso fue la primera en hablar: - Quienes están considerados para la carrera. - la señorita Rebolledo reviso su agenda, al mirarla sus ojos brillaron de forma extraña, dio un suspiro y empezó a nombrar a los compañeros. - Estos son los compañeros que fueron elegidos: para la competencia femenina Victoria Márquez ¿Participará? – Claro, la zorra tenía que salir, solo porque tiene piernas largas y es la más rápida a cortas distancias. - Jamás le fallaría al colegio señorita Rebolledo, puedo con todo lo que venga. – de pronto se gira para mirarme y me guiña un ojo, ¿Qué se cree esa estúpida? - Ese es el ánimo que necesitamos. Para la competencia masculina, Javier Zanetti ¿Participará? – Esto solo aumentará su ego y seguramente me exigirá más cosas. - Claro que participaré y cada carrera que gané se la dedicaré a mi hermosa Andrea. – me piñizco suavemente el mentón fingiendo un amor que no existe, pero que causa revuelo en la sala. - Y el otro corredor, que sorprendió al profesor Torres por romper el anterior récord del colegio, Roberto Anderson. – al escuchar el nombre de Roberto todos se quedaron callados, acababa de pasar algo muy malo para el curso, un pobretón muerto de hambre le arrebató el puesto a Javier, él poseía el récord anterior. – Roberto ¿Participará? Tal vez la señorita Rebolledo no pudo notar la tensión en el ambiente, ya que al parecer le preocupa más que Roberto no participe, si no lo hace no podrá ver a mi cuñado ese día, antes de que Roberto pudiera decir algo Javier se ríe. - Ja, ja, ja, ¿Qué clase de broma es esta? ¿Este vagabundo nos representara? ¡Daremos vergüenza si él nos representa! Señorita Rebolledo, elija a otro, debe haber una segunda alternativa. – La profesora al escuchar esto, puso una mirada fría y empezó a emanar de ella un aura asesina. - Señor Zanetti, le recuerdo que en mi clase nadie es superior a otro, son todos iguales y si tuviera que considerar cambios de atletas lo elegiría a usted, recuerde que últimamente hay cosas que dejan mucho que desear y no parece querer cambiarlas. – Las palabras de la profesora, humillaron completamente a Javier, que apretaba las manos con mucha fuerza, pero para colmo de este, Roberto respondió el ofrecimiento de la señorita. - Profe, si es por el colegio, yo compito sin ningún drama. – la profesora feliz, dio una gran sonrisa y continuo con los siguientes temas. - Bien, después de las competencias, viene el aniversario del colegio, hay que elegir a los candidatos a rey y reina de este año, ¿han pensado en alguien? – antes moría por ser la reina del curso y que Javier fuera el rey, pero ahora mi interés a cambiado mucho, en este momento ni siquiera me interesa ser reina. - Propongo a Andrea como reina. – La Panchi sabia mis antiguos deseos de ser la polola de Javier y mostrarme ante todos como verdaderos seres de la realeza, ahora me siento algo tonta a que me postulen. - Sí, Andrea es una buena opción, representa todo lo que espera el colegio, recato y pureza. – Victoria me miraba con ojos de maldad, sabía que estaba siendo sarcástica con sus palabras, pero solo yo lo entendía. - Opinó lo mismo, mi ángel debe representarnos como reina. – Javier puso su brazo alrededor de mis hombros. - La verdad yo creo… - no alcance a decir nada, ya estaba elegida por todos mis compañeros y no les importaba mi opinión, vi a Victoria de reojo, el estomagó se me apretó y tuve un mal presentimiento, la sonrisa de ella me anunciaba que iba a hacer algo malo. - Bien, señorita Dossmar, este año usted es la candidata a Reina, ahora ¿El rey está pensado para este año? - Roberto debería ser el rey. – Victoria lo lanzó como una bomba en medio de la nada, ¿Qué pretende está loca? Roberto frunció las cejas y le dio una mirada asesina a Victoria, Carmen que estaba a su lado no pareció notar su actitud y solo secundo la respuesta de esa loca. - Yo también voto porque Roberto sea el rey. – él giró sorprendido a verla y le respondió: - Carmen, yo no quiero hacer esto. - Roberto, va a ser divertido, nunca he sido reina, pero si vas a ser el rey, yo te puedo ayudar con todo, tendré un pololo de la realeza. – ¡que tonta!, ahora ella nos pone en una situación difícil, Roberto se cruzó de brazos de mala gana y dijo: - Bueno, pero conste que esto lo hago por ti. – Carmen sonrió y se quedó con una tonta sonrisa en la cara. - Yo creo que Javier es mejor candidato. – Dijo la Panchi solidarizando con “nosotros” aunque la verdad, bien poco me importaba. Ante la disputa por el puesto a rey y no llegar a un consenso, se hicieron votaciones, la verdad, espero que salga Javier, no quiero empeorar las cosas entre Roberto y yo, no me quiere hablar y es necesaria la interacción entre nosotros al ser reyes. Jamás me imaginé que hubiera una votación tan reñida, al parecer muchos se inclinan por Roberto, en especial los hombres, por lo que veo es apreciado por ser buen compañero y que si lo necesitan para cualquier partido en equipos él siempre está disponible, algunos compañeros creen que trae suerte. Muchas de mis compañeras votaron por Javier, pero otras lo miraban con desprecio y preferían votar por Roberto, y así fue como Roberto ganó por seis votos de diferencia, ¿Cómo pasó esto? ¿Es un señal de dios? El resto de la mañana fue agotador, mis compañeras no entendían como Roberto se había convertido en el candidato a rey, la verdad nadie se lo esperaba, un dolor de cabeza se acrecentaba en mí, mis amigas llegaron a mi lado, no para anunciar mi desgracia, más bien a criticarme porque no hice nada para cambiarlo: - ¡Andrea! ¿Por qué no le dices a la señorita Rebolledo qué cambie a Roberto? ¡A él ni siquiera le interesa! – Me dijo la Panchi. - No tiene caso que haga algo, los que votaron por Roberto exigirían que también me cambien a mí, ese cambio seria más justo, puedo renunciar y que elijan a otra. - ¡No! ¡No puedes dejar que ese roto se salga con la suya! – Dijo la Coni molesta. - La verdad, no me importa quien sea el rey, es solo un concurso de popularidad. - ¡Andrea! ¿Qué te pasa? ¿en qué momento cambiaste tanto? ¿te das cuenta lo humillada que quedaras si salen reyes tú y el muerto de hambre ese? – me carcomía las ganas de responderle que Roberto no es un muerto de hambre, quería decirle que es mi hombre, pero me tuve que morder la lengua. - Andrea, podemos hacer que cambien a Roberto, solo di que él no tiene las aptitudes de la realeza como Javier y todo estará bien. – La Panchi esta segura de que las cosas pueden cambiar - ¿No crees que eso es poco democrático? - ¡A quién le importa eso! Aquí esta en juego tu dignidad y tu estatus social, ese don nadie no tiene nada que perder si se le quita el puesto de rey, pero tu cumplirás tu sueño de ser la reina junto a Javier y eso marcará sus vidas para siempre, recuerda que quienes se convierten en reyes suelen casarse y vivir muy felices. – Sé que ese mito es de hace muchos años, pero no sé si es verdad, según mi hermana, no es cierto, ya que antes de conocer a Rex, ella fue reina del colegio y el compañero que se coronó como rey, ahora tiene una joyería muy prestigiosa y esta casado con una abogada africana, tiene una piel morena que parece de muñeca. - Coni, ya he intentado que cambien a Roberto varias veces, pero al parecer a la señorita Rebolledo le cae muy bien mi cuñado y no hará nada en contra del hermano de su “amigo” – la Coni estaba hecha una furia ante esta respuesta, entendía que las cosas no podían cambiarse mientas la profesora fuera tan intransigente, para ella esto no era justo. Antes de entrar a clases pasé al baño, me mojé la cara y suspiré, me miré al espejo y noté que ya no soy la misma de antes, siento que mis amigas están mal enfocadas, ¿Cómo pueden creer que solo el estatus y el dinero es más importante que los sentimientos? Son mis amigas, así que, el pensamiento de ellas era igual al mío, ¿Tan tonta he sido? He estado degradando a las personas sin saber nada de ellas y haciéndoles daño sin importar nada, lamento haber sido tan estúpida, a excepción de Victoria, ella se merece las penas del infierno. De pronto siento que alguien entra al baño, me imaginé que era la inspectora de patio, así que, pensaba salir rápido para que no me dijera nada, pero cuando me giró veo a un hombre parado al frente de mí, levanto la vista para ver su rostro y su mirada de un profundo verde me observan con enojo. - ¡Andrea! ¿Por qué hiciste esto? – no entiendo muy bien, no he hecho nada. - ¿Qué cosa?
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