Punto de vista de Louis
Estoy desde hace días con una sensación extraña, no suele sucederme. Soy un hombre acostumbrado a tener lo que quiere, a liderar y a llevar una gran empresa, con todas las personas adentro, esperando complacerme y básicamente hacer lo que quiero. Sé que mi padre quiere que tome cada vez más y más protagonismo en la empresa pero insiste aún en tomar decisiones cruciales. Y si que esta es una decisión trascendental. Según él, nuestra familia se ha encontrado y desencontrado con los Maledetti por años, sin parecer que lleguemos a un acuerdo, y de repente, de la nada, sin ninguna razón aparente… ellos nos llaman y confirman, claman, que quieren hacer negocios con nosotros. Me parece sorpresivo que un par de hombres poderosos un día se levanten en la mañana y decidan que quieren invertir con nosotros, cuando ni mi padre ni mi abuelo lograron nada con sus respectivos padres y abuelos. Mi padre, Arnold Warleggan insiste que es porque esta es la generación nueva, que el padre ya ha fallecido hace algunos años y que se está averiguando qué negocios habían quedado en pausa o no se concretaron. Yo quiero pensar tan positivo como él, pero se me hace difícil. Quizás mi padre esté realmente envejeciendo.
Cuando digo poderosos, realmente los Maledetti son más que eso, básicamente porque no proveen información de ellos mismos, y la información que puedas tener de otros es poder. Trabajan a oscuras, prácticamente en la sombra pero todo bastante legal según lo que me dicen mis investigadores. Y eso es fundamentalmente todo lo que me pudieron decir, el resto es un completo y absoluto misterio y eso me hace sentir más intranquilo. No saber con qué lidiar es espeluznante, por decir lo menos. Si no conozco a mi oponente, amigo, enemigo, ¿Cómo podré prepararme a lo que se viene? no tengo referencias, no tengo nadie más qué haya trabajado con ellos y para remate, quienes podrían brindar una información parecen que fueran la fidelidad encarnada porque no dicen absolutamente nada. Incomprensible.
A la vez, no puedo ocultar el evidente malestar que esto me causa. Soy un hombre refinado, educado, inteligente, ágil y me considero un líder nato. Trabajo día y noche, doy sangre y lágrimas por esta empresa y de repente… vienen dos tipos a intentar tomarla, por alguna manera decirlo, ¿amigablemente? No creo en quien no conozco y esta familia me lo hace más difícil. Nunca los he visto, solo ha sido mi padre, y anteriormente mi abuelo, el que los conocía y trataba con ellos, así que no sé qué esperar, he escuchado tantas cosas, muchas muy ridículas que no sé con qué me voy a topar. Sin embargo, al conocerlos, verlos, encontrarlos por primera vez, la cuestión no mejora.
Richard y Stefan Maledetti no parecen coincidir con nada de lo que decían o de lo que me imaginé en mi cabeza. El hermano menor de los Maledetti debería tener unos cuarenta años como máximo pero se ve increíblemente joven. Por lo que sé, el hermano mayor Massimo se retiró de la empresa una vez casado y es el padre de Stefan. Había un hermano en el medio del que poco se habla y hay cero información, como si se hubiese esfumado del mundo. Richard parece ser un hermano muy muy joven ya que le debe llevar unos veinte años a su sobrino, casi se podría decir que son hermanos, exceptuando por unas pocas canas de Richard. El parecido es increíble, no pueden negar que están relacionados.
Al encontrarlos en la puerta de la oficina de mi padre me quedo impresionado de lo imponentes. Me hacen sentir pequeño y como si fuera un tipo normal de la calle, no Louis Warleggan, el gran heredero de Warleggan House, un hombre con la mejor educación, que tiene las mujeres que quiere y la vida que cualquiera mataría por tener. Tienen expresiones amables en sus rostros pero misteriosos a la vez, sin duda deben ser veloces y certeros en las negociaciones y cuando menos lo ves venir, le entregaste todo. Sus cabellos son negros y de piel muy clara. Casi parecerían tener el mismo rostro, solo por una que otra diferencia, la más significativa es que Richard tiene los ojos azules, y Stefan tiene ojos castaños claros. Se ven particularmente … ¿perfectos? Francamente no es normal. Parecen sin defectos, y a la vez cercanos ¿Qué tiene esta familia? El cuadro lo completa una mujer, no pasa desapercibida, una mujer de cabello y ojos claros, podría ser de la misma edad de Richard y que se ve que está muy cómoda estando con este par. Se presenta como Sarah y es la abogada de la familia, tanto como también en la parte comercial.
El par Maledetti está vestido impoluto en casi totalidad en n***o, elegante pero a al vez sin nada que resaltar. Nos saludan cordialmente y no puedo evitar sentir molestia con el excesivo agrado con que los trata mi papá. Richard parece acordarse de Eva, la asistente de mi papá ¿Hace cuánto la habrá visto? ¿ocho o diez años? ¿Y se acuerda de ella? No es que sea una señora muy memorable, es una simple trabajadora. Eva parece quedar impactada por este trato preferencial hacia ella, y aunque siempre ha sido una mujer seria y formal como se debe ser el Warleggan House, de repente está extra servicial con los visitante, es pura sonrisas y está derretida. Y no es la única. Sé que ellos llaman excesivamente la atención, pude casi sentir como parte de la oficina está atenta, vigilante, en cada pasillo, intentando ver a los visitantes. Intrusos para mi. El mismo Stefan parece darse cuenta y se presenta a algunos trabajadores, que deberían estar haciendo eso… trabajando, no intentando ver a nuestros nuevos, posibles, inversores. Esa excesiva familiaridad es otro punto que se suma a mi molestia ¿Es que estos tipos ya caminan por nuestra empresa como si fuera de ellos? Mi padre parece notar mi disconformidad porque me sujeta del brazo y me lleva dentro de su oficina para que comience la reunión. Incluso tuvo el atrevimiento de decirme que esté atento que quizás pueda aprender algo de ellos. Debe estar bromeando.
Hasta Eva parece sonreír más de lo normal al acercarles un café al sobrino y tío y escucho palabras amables y cariñosas de parte de ellos. Sin duda, saben como ganarse a la gente ¿será ese su secreto? Pues de encantador no tienen nada, pueden haber cautivado a mi padre pero mi percepción hacia ellos sigue igual. Aunque debo decir que sin duda el encanto de ellos va especialmente hacia las mujeres. Es visible como su tono de voz y compostura cambia cuando hablan con Eva o inclusive con su misma abogada, con quien no parece que tuvieran secretos y ella está al tanto de todo lo relativo a la familia. Sarah es pura sonrisa y alabanzas con ellos.
Nuestro encuentro es simple y los intrusos sólo tienen algunos pequeños pedidos para nosotros. El primero es ver nuestras finanzas , proyecciones a unos cinco años, inversiones, expectativas y progresiones. Nada fuera de lo común. Comentaron que como protocolo suelen ver algunos de los proyectos en los que estamos trabajando y algunos de nuestros recursos, ese es un pedido un poco más inusual. Y obvio esta es la parte que menos me gusta, es como si alguien externo viniera a tu casa y empezara a hurgar en los cajones de tu ropa, tocando tus medias, tus camisas, revisando las cajas de tus zapatos ¿Con qué fin? ¿No es suficiente creer en nuestra palabra? ¿Por qué tienen que ver con quiénes trabajamos? ¡Son nuestras personas! ¿Acaso ellos no tienen a las de ellos? No es nada tan complicado, el éxito de la empresa es trabajo y trabajo, no es debido a una persona brillante que tengamos escondida en nuestras oficinas, o a la suerte o a nuestros contactos. Es hacer lo que sabemos hacer, nada está dejado al azar. Como si estuvieran viendo el menú de su restaurante preferido, ojean y ojean los currículos de nuestros empleados y sus respectivos proyectos.
“Tienen un equipo muy interesante Arnold y Louis” - dice Richard con media sonrisa. Parece más bien irónico, mientras levanta la mirada de los papeles que ahora tiene en sus manos como si fuera poca cosa - “Particularmente el área de inversiones tiene un grupo de élite, buenas universidades, proyectos destacados… pero quizás buscábamos algo más, algo realmente tentador. ¿Tienen algo diferente se podría decir?” - dice Richard con una voz grave y amable, sus ojos claros como cuarzos pareciera que atraviesan hasta las paredes.
¿Qué espera este hombre? ¿Qué más quiere? Como ha dicho, el grupo es de élite básicamente, tenemos lo mejor de lo mejor, muchos de ellos son compañeros míos de la universidad, de la fraternidad, gente de confianza y de las mejores familias de la ciudad. Los demás, pues son solo personas, unas más talentosas que otras. No contratamos a nadie que esté por debajo de esto y nuestros clientes lo saben. Francamente no sé cuales son sus expectativas ¿Un circo? ¿Alguien con dos cabezas? De reojo veo a Sarah, la abogada, muy sonriente como si estuviera viendo un reality show.
“Creo que lo que quiere decir mi tío es que nos gustaría ver si tienen algo… diferente. Sabemos que Warleggan House contrata a los mejores talentos, con un perfil muy marcado. Sabemos de sus finanzas y de sus inversiones, pero creo que nosotros nos hacemos conocer por tomar riesgos. Justamente queríamos ver cuales son esos proyectos que son más… aventurados. Nos gusta invertir en lo que muchos no se atreverían. Sin riesgo no hay ganancia decía mi abuelo” - dice el joven Stefano con extremada propiedad y seguridad. Su tío lo ve de forma satisfactoria como si fueran sus propias palabras, Sarah la abogada lo admira como si hubiese dicho lo mejor del mundo ¿Quién es este hombre que tanto parece deslumbrar? Hasta veo a mi padre observándolo con genuina sorpresa. Mientras el más joven de los Maledetti parece como si nada, con su fino traje, su oscura mirada, su rostro impasible.
Supongo que Stefano Maledetti y yo tendremos la misma edad y él se ve muy seguro de sí mismo, dispuesto a negociar en el infierno mismo y salir ganando, así de confiado se ve. Me pregunto ¿Qué tanta experiencia tendrá? Tendría que necesitar años y conocer en extremo a sus contrapartes para tener ese nivel de seguridad. Mi no poca experiencia me lo dice, sus gestos, el tono de su voz, la complicidad con su tío. No se ve acelerado ni nervioso, su traje completamente n***o se acomoda en su relajado cuerpo ni siquiera un tic tiene mientras está sentado apaciblemente en la butaca de cuero de la oficina de mi papá. Ni siquiera observa el ambiente, no detalla nada, solo nos mira imperturbable. Stefano se ve que es un hombre acostumbrado a hacer las cosas a su modo, con libertad, como su tío. Un hombre que debe estar cansado de salirse con la suya. No pareciera ser alguien a quien le digan cómo tiene que hacer las cosas, como es mi caso. Otro punto más de desagrado, odio tener que admirar estas cosas en otros y no en mí mismo.
Mi padre me hace señas para que resuelva, y entro en un pequeño y avergonzado momento de pánico donde no sé qué hacer. ¿Por qué quedo nervioso por estos hombres? ¡Están a mi nivel! Deberíamos ser considerados pares, no que yo sea alguien inferior que tenga que complacerlos. Pero lo hago, lamentablemente y escudriño en mi cabeza cómo salir airoso de esto.
De repente, recuerdo que tenemos un par de proyectos más “interesantes” para ellos. Es decir, proyectos inviables para nosotros, porque son muy ingenuos o demasiado arriesgados, de empleados que tenemos porque nos solucionan las cosas. De todas formas, agradezco haberlos tenido a mano. Le hago señas y Eva y ella los alcanza, mientras los Maledetti me miran extraño y me hacen sentir nervioso. Cuando ellos ven en detalle los papeles, observo un brillo en sus ojos, sin duda es lo que quieren. Obvio que no sé los proyectos en detalle, tampoco a nuestros empleados, digamos que estos que están involucrados en los archivos que pasé, son un poco más sobresalientes del montón. No son los más dóciles ni los más conformes, pero supongo que ahí se debe su éxito. Y Richard y Stefan parecen estar interesados en ellos, no me queda la menor duda.