Punto de vista de Dafne
¿Los Maledetti? ¿Quiénes son? ¿Realmente van a trabajar con nosotros? ¿Cuáles serán sus verdaderas intenciones? ¿Vendrán los más jóvenes ? ¿Cómo serán? Son algunas de las preguntas que yo escuchaba de pasillo en pasillo por aproximadamente una semana. Realmente esta noticia generaba un gran alboroto nunca visto, y se diría que más que emoción, había un poco de ansiedad y se podría decir, miedo. En esta semana aprendí varias cosas de esta familia, lo primero es que nunca usan su nombre para los negocios, no hay siquiera un registro de una empresa llamada así. Si se van a involucrar en algún negocio envían a otras personas de confianza en su nombre o pocas veces aparecen en persona. Se podría decir que son un misterio y que pocos conocen sus caras, evidentemente no salen en revistas y mantienen un increíble bajo perfil. Estoy segura de que si mis compañeros tuvieran el éxito de ellos saldrían hasta en la sopa, mostrando sus logros, dando tips y escribiendo un libro de cómo hacerse rico. No sé dónde escuché precisamente el nombre por primera vez, pero debió ser por un comentario o chisme de otra persona. A todos nos gusta el misterio y fantasear y exagerar lo que no conocemos.
La poca información que tenía mi cabeza de los Maledetti se fue incrementando cada día más y más en base a lo que escuchaba, el noventa por ciento de los cuales no creo que sea verdad, como que tenían relación con la mafia, o tenían una adivinadora que les daba ideas de dónde invertir o que tenían a sus trabajadores como esclavos trabajando día y noche. Sin embargo, sí era bastante evidente que tenían un éxito bastante inusitado, invertía en empresas y casualmente logran venderlas cuando ya no van a valer casi, así como hacían increíbles inversiones exitosas de la noche a la mañana. Sus intereses eran variados y al parecer el tatarabuelo Maledetti fue uno de los primeros en invertir en tecnología, lo que fundamentó su riqueza, imposible de estimar. Tenían extraordinarias ganancias pero sin realmente tener nada de ellos a su nombre, pues compraban y vendían con una habilidad perfecta, su habilidad era invertir e invertir, siempre de forma acertada, donde se debía y cuando se debía.
Para ser franca, lo que más me impresionaba era que se habían mantenido por años ¿Todos en esa familia eran tan hábiles? Los Warleggan eran expertos, uno más que otros y dotados comerciantes, pero no todos. Realmente Louis destacaba, pero necesitaba años de experiencia. En cambio todo Maledetti parecía ser… excepcional.
Luego estaban otras cosas sin confirmar, como que siempre estaban rodeados de mujeres hermosas, buscaban los mejores talentos e hipnotizaban a sus trabajadores para estar con ellos ya que eran extremadamente fieles y trabajaban con ellos por décadas ¡Igual que aquí! pensaba divertida mientras tomaba rápidamente mi almuerzo y escuchaba los chismes de los asistentes y Teresa. Mi compañera siempre decía que los asistentes de los jefes eran las que más información tenían, ya que siempre estaban ahí presentes pero nadie les prestaba atención. Me sentía extremadamente identificada. Así que si querías más información, habría que hablar con ellas. Así que aquí estábamos sentadas disfrutando de nuestra hora de descanso, en plena conversación de los pros y contras de los Maledetti.
“Creo que vienen a comprar Warleggan House, es la única opción” - decía una que era una mujer mayor con el cabello corto engominado.
“Para nada, seguro los viejos Warleggan los van a espantar. Las finanzas no son las mejores para invertir actualmente. Además… ¿Qué harán con nosotros?”
“Pues yo he escuchado que sus empleados los aman. Otros dicen que no se conoce a nadie que trabaje con ellos, y están los que dicen que es dificilísimo ser su empleado porque solo buscan lo mejor de lo mejor. Así que estamos fritos” - dice un joven con el cabello liso y carita de asustado.
“Al menos dicen que son increíblemente atractivos, van encantando a todos y se llevan lo que quieren mientras se lo colocan en bandeja de plata. Si es así a mi que me lleven” - dice otra joven y de rostro ovalado y todos se ríen.
Nada de eso chicas. Los Maledetti no tienen esos planes con los Warleggan, de hecho… no es primera vez que vienen” - menciona Eva, la asistente del director, una señora mayor con canas. Yo me quedo escuchando atenta, si alguien tiene la información cierta, sin duda es ella. Todas se quedan igual que yo, no sé si por la misma razón, pero de pronto baja el ruido y hay silencio, esperando que Eva hable de nuevo.
“Los Maledetti han intentado hacer negocios muchas veces con nosotros, simplemente, para el profundo malestar de los Warleggan, los negocios no parecen estar a la altura de la familia. Siempre hay un gran interés pero, algo los frena. Pero ahora parece que es distinto, llamaron para hacer una reunión… y fue sorpresivo porque ellos nunca llaman, siempre nosotros buscamos comunicarnos con ellos. Parece que ahora sí tienen una clara intención de negociar con nosotros e invertir una gran suma de dinero” - dice Eva con gran solemnidad, disfrutando sus quince minutos de fama y sintiéndose importante. Supongo que debe tener años con los Warleggan y sentirse identificada con la firma.
“Eso suena muy interesante” - dice Teresa mordiendo con cuidado un pedazo de su comida y quedándose pensativa.
“Pero… Perooo ¡Cuéntanos como son!” - dice una de repente.
“¡Si si! ¿Son realmente tan atractivos? ¿Es verdad que encantan e hipnotizan?” - dice la otra más joven. Eva parece molestarse un poco con estas preguntas frívolas pero igual disfruta la atención que recibe.
“La verdad es que conocí al padre hace mucho tiempo, era un hombre muy respetado, lamentablemente falleció hace algunos años. Ahora está cargo el hijo menor y tengo entendido que va a traer al sobrino que hace años ya está involucrado en los negocios. Son realmente agradables, amables y distantes, pero muy respetuosos” - cuando ve que no recibe la atención que quería agrega resignada - “Y si, son realmente atractivos, y son especialmente agradables con las mujeres” - dice y escucho pequeños grititos y afirmaciones como ¡Lo sabía! ¡Qué emoción! o ¿Cómo serán? ¿Cuándo llegarán? Nada más emocionante que unos hombres diferentes que llegan a una oficina llena de hombres aburridos.
En un par de días el cuchicheo en los pasillos se hace más sonoro como chicharras a la media noche y veo a Teresa posicionada en una esquina. Me hace señas para que me coloque al lado de ella, y hacemos como que estamos imprimiendo en una gran fotocopiadora. Me asomo como si estuviera viendo a una banda adolescente en un gran concierto, dolorosamente en mis puntas de pies y con el cuello extendido como un cisne y, con mi pequeño tamaño, atisbo a ver a dos hombres altos de cabello oscuro, vestidos de oscuro, de forma impecable, los acompaña una mujer rubia con un porte muy elegante. No logro ver sus rostros, pero los cabellos de ellos negros brillan como si fueran el mar en la oscuridad, casi brotando pequeños destellos azules. Al parecer sus pieles son muy claras y sus rasgos interesantes, aunque casi lo único que veo son unas sombras. Veo al señor Warleggan y a Louis darles la mano con solemnidad, hasta ellos se sienten amenazados por este par de hombres, le dan un vistazo a la mujer como si no la esperaran, pero luego la hacen pasar a la oficina. ¿Qué tramarán? No sé ni por qué me quedo viendo la puerta mientras ellos se saludan, conversan brevemente y parecen entrar.
En un milisegundo el que parece más joven voltea justo hacia donde estamos, pareciera como si supiera que estábamos ahí, merodeando, fisgoneando detrás de la impresora. Siento como si un flash de adrenalina me recorriera, y sin saber por qué, me agacho como un animalito espantado, me escondo y me encuentro sentada en la alfombra de la oficina, con mis piernas flexionadas en mi falda. Casi que sentí un cosquilleo que no puedo explicar, y lo peor es que ni siquiera llegue a verlo. Y me lamento por eso. ¿Qué rayos me sucede? me pregunto nuevamente, solo son unos inversores. Si es verdad que no tendría porque estar metiendo mis narices en cosas que no me incumben directamente, esto es para los jefes de mi jefe, nada para mi. Primero yo viendo a Louis como una tonta en la reunión y ahora esto. Insisto, todo es culpa de Lorraine y sus premoniciones.
Pareciera que en serio es bruja porque al rato de que recobro la compostura y de recibir una mirada de extrañeza de Teresa, me voy corriendo de ahí; recibo una llamada de Lorraine. esto se viene haciendo habitual, ella y Greta chequeando como estoy ¡como si estuviera en problemas! mi único problema es que casi me descubre un desconocido mientras yo lo acechaba como un stalker detrás de una copiadora con una rubia loca. Pasé unos minutos al teléfono diciéndole que todo estaba como siempre, aburrido y tranquilo.
“¿Dónde estabas?” - me sorprende de la nada Teresa que pareciera un lince sorprendiéndome a cada minuto a mis espaldas - “Te perdiste a los Maledetti, el más joven se acercó brevemente y se presentó, es una lástima que no estabas” - yo ni sé qué decir, creo que me moría de vergüenza si me veía ahí parada como una tonta viéndole o peor, agachada, escondida.
“Fue muy amable, es… realmente atractivo, no sé ni cómo explicarlo, es… cautivador. Parecen impecables, pero sin llamar mucho la atención… es como cuando los tienes cerca no puedes dejar de mirarlos. Su voz, su mirada, la sonrisa pequeña pero que desarmaba. El tío también, realmente esos hombres tienen algo. No sé ni qué edad tendrán, pero parecieran más unos actores de cine muy muyyy interesantes que empresarios, por muy exitosos que sean. No fue nada a cómo me los había imaginado” - me dice aún confusa, como si el solo recuerdo de los Maledetti fuera suficiente para nublar su cabeza. Raro, muy raro.
“¿Qué quieres decir?” - le pregunto intrigada. Teresa no es una mujer que se deje llevar por el atractivo de un hombre, está acostumbrada a que los hombres la busquen y tiene a buena parte de la oficina enamorada.
“No lo sé. Realmente me han sorprendido. Fueron muy correctos, pero es como si… quisieras estar todo el tiempo cerca de ellos. Hace muy difícil de creer las cosas negativas que dicen de ellos”
“¿Qué cosas negativas? Yo solo he escuchado que son atractivos y que tienen dones de negocios” - le aclaro.
“Dafi, con tan buen talento para los negocios, para tener contactos, para crear dinero vienen enemigos, intrigas y todo tipo de cosas. Eres muy inteligente, lo sabes. Tanto éxito no es tan fácil ¿No lo crees?”
Interesante, puede tener razón, es un pensamiento reduccionista pero si. Tanto dinero, así sea bajo perfil, algo raro tiene que tener. No es por ser prejuiciosa, pero si, no es lo normal ni lo estándar. Lo que más intriga da es la facilidad con que aparecen hacer todo y lograr lo que se proponen. Como si no tuvieran barreras, me comenta Teresa. Mientras conozco más de esta familia, más me sorprendo. Y los dioses me protejan, más curiosidad me da.