12. Copas y verdades

1368 Palabras
POV EMMA/EMILIA Salí de la casa de mi madre con el corazón latiendo tan fuerte que casi podía escucharlo en mis oídos, mamá me había pedido que me quedara, que descansara un poco, que intentara “asimilar” lo que acababa de confesarme... como si algo así pudiera digerirse con una taza de té y un par de horas de sueño. ¡No! si me quedaba ahí, en esa casa, empezaría a odiarla por haber callado, pudo haberme evitado ese dolor, pero no lo hizo y lo peor es que alguien podría verme entrar o salir, nadie podía unir a Emilia Stone con Leonor Solís ¡Nadie! y menos ahora, si lo hacían, todo lo que había construido se vendría abajo, el aire nocturno me golpeó de lleno al salir, no supe si me hacía bien o si me dolía más respirar, caminé con paso rápido hacia el coche, como si huir pudiera arreglar algo. Julen… mi hermano, las palabras de Leonor rebotaban en mi cabeza una y otra vez, como un eco cruel que no encontraba descanso, me subí al auto, marqué el número de Maya y, apenas escuché su voz, las lágrimas que había intentado contener me arañaron la garganta. —Necesito verte— le dije sin más, ella no preguntó nada, Maya siempre ha tenido ese don, sabe cuándo no debe hacer preguntas, me mandó la ubicación de un bar y me fuí directo hacia allí, cuando llegué, Stwart ya estaba ahí lo encontré en la mesa, con una botella de tequila medio vacía y tres vasos ya esperando —Sabía que algo pasaba— me dijo apenas me vio entrar, con esa mirada analítica que nunca me deja del todo tranquila —Tienes cara de terremoto— Maya llegó con otra botella y sonrió como si quisiera convencerme de que la vida era menos complicada con suficiente alcohol. —Hoy no vamos a hablar de nada que no quieras decir— anunció —Hoy vamos a beber hasta que se nos olviden las matemáticas— Me dejé caer en la silla, agarré un vaso y bebí de golpe, el alcohol me quemó la garganta, pero no lo suficiente para borrar lo que sentía.. Al principio intentamos reír, Maya contó una anécdota ridícula de nuestra adolescencia, Stwart la interrumpía con sarcasmos y yo… yo fingía que me divertía, pero en algún momento, después de la tercera copa, mi risa falsa se quebró, me quedé mirando el trago, dándole vueltas al vaso, y solté —Julen… es mi hermano— El silencio fue inmediato, ni siquiera la música se escuchaba ya, nada solo sus miradas clavadas en mí, Maya fue la primera en reaccionar —¿Qué?— dijo, con los ojos como platos. Stwart no se movió, solo me miraba, como si ya lo hubiera sospechado de alguna manera. —Leonor me lo dijo hoy— seguí, con la voz temblando —Él fue adoptado… y resulta que tiene una hermana de sangre… y que también soy adoptada— Me escuché decirlo y me dolió más que guardarlo en silencio —Eso significa…— Maya se llevó las manos al rostro, como si quisiera detener las piezas que ya empezaban a encajar en su cabeza —Eso significa que…— —No se lo que significa— la interrumpí —creo que nadie mas lo sabe, pero si algún día se enteran… ¿Qué hago Maya? ¿Qué hago con esta verdad?— Las lágrimas me ganaron, intenté limpiarlas con rabia, como si odiara mostrarles esa parte de mí —¿A quién le guardo rencor?— pregunté, casi gritando —¿A mi madre por ocultarlo? ¿A Julen por no saberlo? ¿A Liam por… por haberme hecho sentir como la peor basura cuando todo este tiempo…?— apreté los puños —No lo sé ¡No sé a quién odiar más!— y bebí de nuevo de golpe Maya se levantó y se sentó junto a mí, no dijo nada al principio, solo me abrazó fuerte, como si con eso quisiera recordarme que no estaba sola. —Odia a quien tengas que odiar— me susurró —Pero no te pierdas en eso Em, no de nuevo— Stwart, que seguía en su esquina de la mesa, finalmente dijo —Esto cambia las cosas— dijo serio —Y no hablo solo de lo personal, si ellos no saben, esta información es poder— Lo miré con rabia —¡¿Crees que esto es un juego de ajedrez?! ¡Es mi vida!— solté —Y también es tu arma— replicó, sin levantar la voz —Emilia, escucha, sé que ahora mismo solo quieres desaparecer pero te lo voy a decir con franqueza tienes que decidir si quieres usar esta verdad o esconderla, pero si la usas… cuidado, porque esa línea de la que hemos hablado es cada vez más fina— me dijo y sus palabras me atravesaron, no quería que tuviera razón pero la tenía —Por eso insisto en lo del inversor anónimo— añadió después —Liam y su socio están desesperados, buscan a alguien que los salve si entras aunque sea desde las sombras, vas a tener acceso a todo, pero también vas a tener que verlos de cerca… y ahí Emilia, está la verdadera tentación— Maya lo fulminó con la mirada —¿Podemos no hablar de planes por cinco minutos?— dijo molesta —Mi amiga acaba de descubrir que su vida es una novela turca ¿y tú ya quieres meterla en más líos?— replicó —Porque sé que es lo que ella va a hacer— contestó Stwart tranquilo —Emilia no va a parar, aunque diga que sí, no va a parar— dijo y me quedé callada, me conocía demasiado, después de eso, la noche se volvió una mezcla rara de consuelo, confesiones y bromas tontas, Maya se empecinó en pedir música ochentera y bailar en medio de la pista con el vaso en la mano, Stwart la siguió, medio obligado y yo terminé riendo entre lágrimas, por que ellos jamás minimizaron mis sentimientos y me dieron el apoyo que necesitaba en este momento, me dejaron desahogarme como yo queria, era extraño, entre los tres parecía que volvíamos a ser universitarios sin nada que perder, pero por dentro yo sabía que lo estaba perdiendo todo, al final con la cuarta botella ya casi vacía y ahora ya en el departamento, nos quedamos los tres tirados en la sala, hablando de la vida, del amor y de lo jodido que era todo. —Lo único que te voy a pedir- me dijo Maya, mirándome seria, aunque la lengua le arrastraba un poco por el alcohol —si vas a seguir con esto… no olvides quién eres— insistió La miré fijamente —¿Y quién soy Maya?— pregunté Ella sonrió triste —La chica que sobrevivió a la peor humillación y regresó más fuerte que nunca, eso eres— dijo orgullosa Cerré los ojos, por primera vez en todo el día, me sentí un poco más ligera, esa noche entendí que no importaba cuánto doliera la verdad no podía quedarme quieta, si el destino me había dado esta información, entonces iba a usarla, solo que aún no sabía cómo sin destruirme en el proceso, mientras mis amigos dormían desparramados en el sillón, yo me quedé mirando el techo, con una idea fija en la mente, la justicia, la venganza, el amor, el odio… todo estaba a punto de mezclarse y yo iba a estar en medio de ese huracán, pero ahora tenía algo muy seguro… sabia a quien dirigir mi coraje y esa era Amanda Duarte… esa mujer destruyó mi vida y la de su propio hijo sin razón.. tendrá que pagarlo y seré yo quien se encargue de que así sea, por eso voy a aceptar ser ese inversionista que están buscando y también voy a buscar a Julen, necesito saber por que me citó aquella noche ¿será que el sabe algo? O será que lo hizo en complicidad con Amanda.. no lo se.. pero voy a averiguarlo y si me hizo esto… también pagará..
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