11. Siguiente paso

1890 Palabras
POV LIAM Siempre me pasa lo mismo cuando Andrew insiste en vernos en su oficina, ahora estamos en un pequeño edificio de apenas un piso, y digo apenas por qué es tan pequeño que fácil podría haber sido una casa de interés social, entro con la idea de que hablaremos de números, balances y contratos… y salgo con el alma hecha pedazos, tal vez porque él es el único que no me deja esconderme detrás del apellido Duarte ni del traje que visto cada mañana y hoy no fue distinto, estoy sentado frente a él, con un vaso de whisky en la mano que ni siquiera toqué, el hielo ya se derritió y el vaso parece un charco inútil —¿Qué has pensado de lo que hablamos ayer?— Andrew me mira desde su sillón con esa paciencia que a veces me desespera, como si supiera exactamente lo que estoy pensando y estuviera esperando a que yo lo diga y lo digo. —No he amado a nadie más que a Emma— las palabras salen solas, como si hubieran estado esperando demasiado tiempo en la garganta y cuando por fin se escuchan en voz alta, me golpean como un ladrillo. Andrew no parece sorprendido, aunque levanta una ceja y asiente despacio —No hablaba de eso, pero ya era hora de que lo admitieras— Suelto una risa amarga, pasándome una mano por el cabello —¿Eso es todo? ¿No piensas decirme que soy un idiota?— —Lo eres, pero parece que ya no necesito decirtelo por qué obviamente lo sabes— responde con tranquilidad, y se inclina hacia adelante —Pero también eres humano y reconocer lo que sientes es el primer paso para dejar de vivir con esa culpa que cargas todos los días— miro el vaso de whisky sin beberlo, la culpa… ese monstruo que me persigue en cada reunión, cada noche y cada vez que escucho su nombre en mi cabeza Andy apoya los codos en la mesa —Tienes que hablar con Julen, descubrir qué pasó de verdad— mi estómago se revuelve solo de escucharlo, sacudo la cabeza con fuerza —No, Andy.. no estoy listo— confieso —¿De qué tienes miedo?— pregunta mordaz Alzo la vista y lo miro directamente —De haberle hecho daño, de haber destruido a la única mujer que amé… por culpa de mi madre— Aprieto la mandíbula —Y no quiero pensar en eso— El silencio se instala entre nosotros, Andy me estudia como si pudiera entrar en mi mente, como si buscara la grieta por donde hacerme hablar, pero esta vez no lo consigue, yo no voy a abrir esa puerta, no ahora... Finalmente, suspira y se recuesta en su sillón —Está bien, no voy a insistir, ahora sí hablemos de lo que quería hablar desde el principio— sonríe La conversación cambia de rumbo, aunque el peso de mis palabras todavía flota en el aire —Necesitamos un inversor— dice, retomando su tono práctico de abogado —El mercado no va a esperar a que resuelvas tus asuntos personales amigo— y se burla aún el imbéc¡l Asiento, agradecido de que haya cambiado de tema —Lo sé ¿Tienes algo en mente?— —He visto oportunidades en el sector agropecuario, no son movimientos gigantescos, pero pueden darnos liquidez— Nos enfrascamos en hablar de porcentajes, ganancias proyectadas, nombres de posibles contactos, yo anoto mentalmente cada detalle, aunque la mitad de mi mente sigue atrapada en otra parte, porque por mucho que hablemos de inversiones y negocios, no logro apartar a Emma de mi cabeza y sin tener idea del por qué, Emilia se cuela en mis pensamientos también ¡voy a volverme loco! “Habla con Julen”, me repito, pero la idea me envenena, si descubro que todo fue una mentira, que mi madre manipuló más de lo que imaginaba, ¿cómo vivo con eso? ¿Cómo vivo con el hecho de haber dejado ir a la única mujer que amé? Andy abre la carpeta y me observa con una media sonrisa —Entonces, buscamos inversor— asiento, aunque la certeza brilla poco en mis ojos —Buscamos inversor— confirmo, pero mientras recojo mis cosas y me preparo para salir, mi cabeza no deja de repetirme otra frase ¿y qué vas a hacer con Emma? esa es la verdadera inversión pendiente y temo no estar preparado para pagar el precio... POV EMMA/EMILIA Regresé a la casa de mi madre con el corazón hecho un nudo, ya estaba por anochecer y yo aún no encontraba el valor de tocar a la puerta, la última vez que estuve aquí hace días.. no fue mi mejor momento, habían pasado años desde aquella humillación, desde la vez que me dejaron rota frente a todos, y aún así, seguía doliendo como si hubiese ocurrido ayer, junte valor y toqué —Mamá…— mi voz salió quebrada apenas abrió la puerta —Necesitaba hablar contigo— Leonor, mi madre, me miró sorprendida, tenía ese gesto cansado, como si la vida le hubiera cobrado muy caro, pero sus ojos brillaron al verme, me abrazó, y aunque quise resistirme, el calor de sus brazos terminó derrumbando mis defensas. —Emma…— susurró, y de inmediato sentí un peso en mi pecho. —Necesito que me escuches, mamá— dije, sin poder contener la tensión, necesitaba decirle lo que sentí, lo que siento... —todo este tiempo… lo que pasó, lo que hicieron… lo sigo sintiendo, me hicieron sentir como si todo lo que soy, no valiera nada, como si yo hubiera hecho algo imperdonable… como si todo fuera mi culpa— Ella se acercó lentamente, temblando, y me abrazó, de nuevo su olor familiar me envolvió y por un segundo casi olvidé quién había sido antes de todo el dolor, sentí su pecho moverse con fuerza contra el mío, y por un instante quise creer que todo podía repararse con un abrazo. —Hija…— dijo entre sollozos —yo también tengo que decirte algo que me ha destrozado, algo que juré nunca contarte, y que tal vez fue lo que más daño te hizo… y creo que es momento de que lo sepas— —¿Qué pasa mamá?— mi voz salió apenas audible, como si temiera la respuesta, me tomó de las manos con fuerza, como si soltarme fuera perderme para siempre —Primero.. tu padre siempre estuvo orgulloso de ti, SIEMPRE, él nunca dudó de ti, ni de tu inocencia, ni de tu dignidad, quien falló fuimos nosotros.. fui yo.. porque escondí la verdad sobre quién eres realmente— Mi respiración se cortó —¿Quién soy? ¡¿a qué te refieres mamá?!— Ella tragó saliva, con el rostro desencajado —Tú y Julen… son hermanos de sangre— Mis piernas temblaron y tuve que apoyarme contra la pared —¿Qué dijiste?— mi voz era un hilo. —Sí, hija… ven, vamos a sentarnos— dijo con los ojos llenos de lágrimas —Son hermanos de sangre, pero… fueron adoptados por diferentes familias, tú por nosotros y Julen por los Duarte— Sentí que el mundo se derrumbaba a mi alrededor, todos los recuerdos, todas las humillaciones, cada mirada acusadora que había soportado, cobraban ahora un nuevo sentido, uno que dolía más que antes. —Entonces… todo lo que creí… todo lo que me hicieron sentir… ¿por que no hablaste antes?- susurré —No sabia como…— susurró, acercándose más —tu padre y yo hicimos lo que pudimos, yo no podía tener hijos Emma, y tú llegaste a nuestras vidas como un milagro que adoptamos con todo el amor que teníamos— —¿Pero como…? ¿Y Julen?— pregunté, con el corazón latiendo tan fuerte que creí que iba a estallar. —Él fue una víctima mas de todos esto… o al menos eso creo…— explicó ella —nadie sabía que ustedes tenían la misma sangre, nadie debía saberlo para protegerlos, fue el arreglo al que llegaron tu padre y Bruno Duarte en ese tiempo— confesó El nudo en mi garganta se hizo insoportable —¿Quieres decir que… ?— Leonor asintió con la cabeza, sin poder mirarme directamente a los ojos —Sí… comparten madre y padre biológicos, son mellizos y por culpa de nuestro silencio, tu vida se llenó de pena y confusión— lloró sin poder evitarlo Sentí una mezcla de alivio y rabia, alivio porque se nunca hubo nada indebido entre nosotros, pero rabia por los años que cargué un peso que no era para justo y el dolor me quemaba por dentro, como fuego líquido. —¿Por qué nunca me lo dijiste? ¿Julen lo sabe?— susurré, sintiendo que las lágrimas amenazaban con salir de nuevo —¿Por qué me hicieron pasar por aquel dolor?— mamá me tomó el rostro entre sus manos, sus dedos temblando, y me miró con una intensidad que me obligó a escuchar cada palabra —Porque pensé que así te protegía…— confesó —Creí que saberlo de n¡ña te habría destruido más, yo quise guardarte de ese dolor… pero terminé causándote otro peor, la humillación, la soledad.. por eso enfermó tu padre, el decía que jamás podría vivir en paz si tú lo odiabas y por eso se negó a decirte que no eramos tu padres..— No pude contenerme más, me dejé caer en sus brazos, llorando como aquella n¡iña que había sido siempre consentida y llena de nada mas que amor, pero también como aquella joven que se sintió traicionada por el mundo entero.. —Nunca fuiste una vergüenza para nosotros Emma— reiteró Leonor, acariciándome el cabello —Nunca fuiste menos que nuestra hija, lo que te pasó… fue por los secretos quebguardamos— Por un momento, sentí que todo el peso de mi vida se concentraba en ese abrazo y en medio de mi llanto, entendí que la verdad, aunque dolorosa, era también liberadora. —¡¿Y por qué Amanda inventó tal cosa si..?!— pregunté, con la voz apenas un susurro —¿Cómo se supone que viva sabiendo esto?— —Viviendo, hija…— susurró —Con la cabeza en alto, sabiendo que nada de lo que creíste que era por ti y que siempre, siempre, estuviste rodeada de amor, aunque no lo supieras.. en cuanto a Amanda... ella ya tenía a Liam y.. siempre estuvo en desacuerdo con la adopción de Julen…— Sentí que algo dentro de mí se rompía y, al mismo tiempo, comenzaba a sanar, mi rencor crecia pero no sabia a quien dirigirlo y primera vez, después de años, entendí que no estaba sola en este dolor y que incluso los secretos más oscuros de mi familia podían convertirse en fuerza si estaba dispuesta a mirarlos de frente, comprendí también por qué la evidente diferencia que hacia Amanda entre Liam y Julen, por que nuestros cumpleaños eran el mismo día, entiendo su actitud hacia la mujer que se suponía debía cuidarlo y protegerlo, el sufrió tanto como yo y no se como debo seguir con esta verdad.. la duda es ¿Cuál debe ser mi siguiente paso?....
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