POV LIAM
Mi nombre es Liam Duarte soy el hijo mayor de una familia que tenía todo en apariencia pero en realidad éramos tan diferentes.. soy bien parecido y nunca me enamoré hasta que la conocí a ella.. no sé si fue la forma en la que me sonrió la primera vez que nos vimos como si el mundo no le bastara para explicar lo que sentía o tal vez fue que no se parecía a nadie más, era la hija del alcalde, Emma tenía una luz... jodida y desordenada sí, pero suya y única y yo, que venía de un lugar donde todo era máscaras me aferré a eso como si fuera real, la conocí en una fiesta de esas donde no esperaba nada y terminé encontrándolo todo, me habló con confianza como si ya supiera quién era yo pero no le importara, como si no me estuviera midiendo, ni juzgando, ni buscando algo a cambio me gustó eso.. me encantó más bien y con el tiempo, me encontré queriendo verla todos los días no fue inmediato no fue un flechazo... fue peor fue suave, lento y peligroso, como el tipo de cariño que no te das cuenta que se está volviendo adicción, mi padre estaba encantado, pero mamá nunca lo aceptó decía que ella no era el tipo de mujer que quería para mí y jamás lo entendí porque aunque no me importaban las clases sociales, ella estaba en nuestro círculo, pero eso no bastaba para mí madre.. La primera vez que me dijo "te amo" fue un desastre, estábamos peleando los dos agotados y frustrados mi madre siempre era la causante y de pronto me lo soltó.. así, como si fuera una bomba de tiempo yo me quedé en silencio y ella con esa boca temblando y los ojos brillando, me miró como si esperara que le rompiera el corazón ahí mismo pero claramente no lo hice, se lo dije de vuelta porque era verdad aunque me costara aceptarlo porque soy idiota y porque a veces tenia miedo de querer tanto, esa fue la primera vez que hicimos el amor, me entregó su primera vez y yo fui el hombre más feliz del mundo y se que va a sonar enfermo, pero aún conservo la sábana con manchas rojas que fue testigo de esa noche..
La cosa es que ahora entiendo por qué nunca me gustaron las bodas no sé si es el ruido o las promesas forzadas y la manera en la que todos fingen que el amor basta, pensé que ella había cambiado eso por qué estaba dispuesto a pasar por eso por Emma pero resultó peor.. el caso es que odio los vestidos blancos, los brindis y los anillos ya que todo eso me dejó un mal sabor de boca desde hace cuatro años, sí, cuatro y todavía hay días en los que sueño con ella.
Emma... lo recuerdo y no sé qué fue peor, verla caminar hacia mí ese día con los ojos brillantes de ilusión… o verla parada frente a todos cuando le dije que no podía casarme con ella, no fue fácil ¡no! a mucha gente le gusta pensar que fue simple y que me inventé una excusa para dejarla plantada pero no saben ni la mitad, no saben que mi madre llegó con pruebas, fotos, mensajes, decía que Emma me engañaba con Julen ¡Con mi hermano! que llevaban meses viéndose, me los mostró, yo los vi y los creí mi madre nunca me había mentido. ¿Por qué habría de hacerlo? pero Emma… ella lo negó, una y otra vez, lo hizo con su cabeza pero no me gritó y no me persiguió solo me miró como si yo le hubiera arrancado el aire de los pulmones y entonces entendí que quizás, esa era la mirada de alguien que no tenía cómo defenderse… o que no sabía cómo seguir viviendo, después de eso se fue y nadie supo a dónde y nadie me dijo ni una palabra por qué como un pendejo intenté saber de ella solo quería saber si estaba bien, pero su padre había muerto, su madre me cerró la puerta en la cara y Maya me abofeteó tan fuerte que casi me parte la mandíbula así que yo… seguí con mi vida o lo intenté.. el negocio de la familia empezó a ir en picada, papá enfermó, Julen se volvió un fantasma, desapareció pero antes me dijo que yo era un reverendo imbéc¡l, mamá seguía fingiendo que todo estaba bajo control como siempre y yo… me volví alguien más, más seco, más distante y menos confiado el tipo de hombre que firma contratos sin mirar a los ojos, que no pregunta nada y que no quiere volver a ilusionarse... mamá gastando como si el dinero nos cayera de los árboles solo para mantener su "estatus" para que nadie supiera que en realidad las últimas decisiones que tomó papá nos estaban llevando a la ruina.. Amanda no paraba de insistir en que debía empezar a salir con Daisy Louis, intentando meterla hasta en la sopa si pudiera pero fui claro cuando le dije que NO, pero mi madre no es de esas que se da por vencida aunque yo tampoco, no iba a tener una relación nunca más y nadie iba a hacerla cambiar de opinión
Luego apareció ella...Emilia Stone, una mujer que llegó con un apellido extranjero una voz tranquila y una seguridad que no era arrogante… solo firme, traía unos lentes oscuros, un traje oscuro elegante pero sobrio y algo en ella me resultó familiar.
—¿Nos conocemos?— le pregunté la primera vez que nos vimos, después de saludarnos
—no, pero nos cruzamos… hace años ¿No lo recuerda?— me dijo con una extraña sonrísa
Me quedé pensando, su voz… algo, no sé pero no... su rostro no me decía nada y entonces me sentí estúpido por preguntar, por qué por alguna razón me recordó a Emma y no supe explicarme ¿porqué? como si después de tanto tiempo siguiera esperando verla, pero... mi Emma era más… dulce más callada, tenía una cara distinta, más redonda y su cuerpo… ¡Por dios! ¡Cómo amaba sus curvas!
sacudí esas ideas porque Emilia era otra cosa, tenía el tipo de presencia que hace que los demás se enderecen sin darse cuenta no sonreía y sin embargo… me dejó incómodo no por lo que dijo, sino por lo que no dijo.
—¿Qué opinas de la compra?— me preguntó mi socio, y mejor amigo Andrew Adams después de la reunión.
—Está bien— respondí, seco.
—¿Solo bien? ¿te pasa algo?— quiso saber
—Sí.. solo bien y no me pasa nada Andy— respondí, no quería hablar más del tema y no quería admitir que la cabeza me daba vueltas por una mujer que acababa de conocer y que ni siquiera conocía del todo y sin embargo en la noche revisé su nombre en internet, nada raro, un par de entrevistas, una mención en una revista de negocios, fotos… pocas y ninguna con el rostro del todo claro... eso me pareció curioso pero no le di más importancia.. en unos días iba a verla de nuevo, tenía que firmar el contrato definitivo, en el que le entregaba una parte importante de nuestro patrimonio pero si no lo hacía, no habría manera de seguir adelante con nuevos negocios con los que yo esperaba nos sacaran de esta mala situación..
—¿Cómo te fue con esa mujer? ¿Lograste un buen trato?— mi madre entró a mi departamento como si fuera su casa.. así acostumbra ella
—Mamá ¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí? ¿Qué te he dicho de tocar antes de entrar?— dije con fastidio, ella blanqueó los ojos
—Por favor Liam, esta es tu casa, yo soy tu madre, tengo todo el derecho de venir cuando quiera.. dime ¿Esa mujer es tan perra como se dice?— dejé salir el aire más fuerte de lo que quería, no sé por qué esos comentarios y su aire de superioridad me molesta tanto, cerré mi laptop y voltee a verla
—Si tanto quieres saber búscala mamá, ahora sí me disculpas, tengo mucho que hacer aún ¿Cómo está papá?— dije mientras caminaba hacia la puerta para abrirla y ayudarle a irse más rápido
—Yo no te crié de esa manera.. eres un mal educado y mal agradecido.. tu papá está cada vez peor.. ya sabes.. ve a verlo de vez en cuando y quiero un informe cuando cierres el trato ¡ah! y luego de la firma voy a organizar una fiesta en la casa para que puedas conocer más a Daisy- y se fué, yo me recargué en la puerta, saber que mi papá no mejora es algo que me frustra.. y ahora ésto... voy a volverme loco, mamá no entiende que no de broma quiero acercarme a Daisy y lo peor de todo es que no puedo dejar de pensar en Emma... ella era mi único lugar feliz..