Decidí ir hacia el departamento de Troy, a pesar de las dudas y la confusión que sentía. Cuando el taxi me dejó frente al edificio, subí con determinación. Al tocar el timbre, él me abrió la puerta, su mirada evaluándome con una sonrisa que parecía anticipar mi llegada. —Te tardaste, pequeña. ¿Vienes a decirme que nuestro beso fue un error? ¿O a seguir negando lo que provocó en ti? —dijo Troy, su voz cargada de expectación y deseo. —No —respondí, mi voz firme pero temblorosa. Estaba decidida a enfrentar lo que sentía. Me quité la bata que llevaba puesta, revelando que debajo estaba desnuda. Troy me miró de arriba a abajo, una sonrisa de satisfacción extendiéndose en su rostro. Su mirada estaba llena de deseo, y la forma en que me observaba me hizo sentir expuesta pero también increíblem

