No quería asistir a esta maldita reunión, pero mi nuevo socio, Andrew Coleman, prácticamente me obligó. La verdad es que detestaba los eventos sociales como este, llenos de sonrisas falsas y charlas vacías. Pero ahí estaba, tratando de sonreír mientras pensaba en los números y en cómo estaba forjando una nueva alianza. Lo último que esperaba era verla después de tanto tiempo, y mucho menos de la mano de ese miserable de Alessandro Clark. Sabía que trabajaba con él, pero no podía creer que fueran pareja. La imagen de Allison, radiante y entrelazada con la mano de Clark, me golpeó como un puñetazo en el estómago. Cada palabra de nuestros recuerdos compartidos y cada promesa rota me abrumaron. La traición me caló hondo. Me sentía completamente traicionado, no solo por la imagen de ella con

