Me despedí de mi padre y Matías con un nudo en el estómago, sintiendo el peso de la distancia y la responsabilidad. En el avión, me encontraba junto a Alessandro y su hermana Liana. Noté el sorprendente parecido entre ella y Julio; la semejanza era innegable y me hacía reflexionar sobre el pasado y las conexiones que seguían presentes en mi vida. La vida no era perfecta, y la presencia de Bruno y la insoportable Rebeca en el viaje solo añadía una capa adicional de complejidad. A pesar de la tensión, traté de concentrarme en lo positivo y en el motivo del viaje. Llegamos a Miami y nos hospedamos en un lujoso hotel donde se llevaría a cabo la reunión de empresarios. El evento era monumental, y el hotel no escatimaba en gastos. La elegancia y el lujo estaban presentes en cada rincón, desde

