— ¿Qué ocurre, Agustin? -preguntó confusa. —Sé lo que hiciste, sé que quieres... -dijo Agustin, interrumpida por Libia. — Tienes que relajarte. -lo regañó. —No puedo creer lo que hiciste. Fuiste corriendo y... -Agustin fue interrumpido nuevamente. —Mírame, solo hice unos comentarios, pero no le dije en realidad todo tu pasado. No pienses eso. -intentó explicarse Libia. —Ella ahora sí quiere salir después de que habló contigo. No necesito su lástima y tampoco la tuya. Deja de meterte, Libia. Sé que lo haces para ayudarme, pero no ayudas. No me importa una mujer que solo quiere salir conmigo por compasión. -dijo Agustín. —Tienes razón, Agustín. Lo lamento. -dijo Libia. —Solo, no te metas. -murmuró molesto Agustín, desapareciendo de la oficina. Libia suspiró. No había mencionado mucho

