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1010 Palabras

—¡No, me duele en serio! —protestó enojada. —¿Cada cuánto son las contracciones? —Cada... ¡no sé... como a 20 minutos! —Son lejanas según Google. —¡Deja ese teléfono! ¡No me interesa Google! ¡Ahí! me duele mucho. —Tenemos que ir al hospital. —Lo sé, pero en el que yo iba a estar muy lejos tendremos que ir al que está más cerca. —Entonces vamos a ese ¿Puedes caminar? —¡No Esteban! me duele todo. Alma, estaba sentada en el borde de la cama, inclinado su cuerpo hacia atrás, y con los ojos cerrados. —Entonces... Te llevaré en brazos. —Si nos ve Agustín se muere. —No importa, tengo que llevarte a ese hospital —comento Esteban convencido, primero pasó su mano debajo de las rodillas de Alma, y después la tomó de la cintura. —Estás pesada —comento y ella puso los ojos en blanco. —E

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