** —¿A dónde iremos? —quiso saber. —Donde podemos hacer eso —comentó ella y él la siguió con curiosidad. Juntos avanzaron por unas escaleras, y él ni siquiera sabía que existía ese sitio. —Es una parte donde no hay nada en el hospital —comentó. —Entonces me va a dar más miedo que otra cosa. —Exagerado, no hay nada, ya verás. Al llegar, lo único que pudo ver fue una inmensa plataforma de cerámicos, y muchas ventanas a los lados. —Es... gigante —comentó dudoso. —Lo es ¿te gusta? —Es raro, desolado y... me gusta. —Lo supuse —comentó divertida y sin previo aviso lo besó. Fue un beso lleno de necesidad, sin ningún tipo de pausas. Ambos, se habían echado de menos en esas horas. Libia aprovecho el momento para saborear su boca; abrazarlo con todas sus fuerzas como y sentir su calo

