El túnel conducía a un desagüe de aguas residuales junto a un rio, y cuando entraron en el bosque Moira se sintió abrumada por la cantidad de cosas que lograba percibir, cientos de olores, y sensaciones, y aunque era de noche lograba ver casi con claridad, como si la luna llena llenara todo con su luz, pero no había luna. Se volvió hacia atrás y notó que los demás venían rezagados, sobre todo Alexander. —¿Estás bien? —le preguntó ella cuando la alcanzó y él negó. —Estuve tres semanas en una celda de dos por uno —le dijo —solo necesito tiempo —ella le tendió la mano y cuando él la tomó lo guio por el bosque. —Deberíamos transformarnos — Preguntó Pedro aun con Claudio en brazos, tenía una voz profunda, como el rugido de un oso. —Jábico tiene lobos trabajando para ellos —le dijo Claudio

