Capítulo 5 Kilian

3511 Palabras
Ágata llevaba lo que parecía una eternidad hablando, estaba aburrido, había perdido gran parte de la mañana ocupándome de tonterías y ahora ella parecía no tener prisa para dejarme. -        …otra cosa, las obras en la piscina siguen con retrasos, los materiales no llegan, hay problemas con el suministro. -  concluyó por fin la chica con diligencia. -        Creo que no voy a poder usarla nunca…- le dije con resignación. Había mandado construir una gran piscina cubierta en la casa, era más un placer privado que una necesidad, pero siempre había problemas con el suministro. Haber perdido la zona este había supuesto un gran contratiempo para muchas cosas… Me levanté de mi pesada silla de escritorio y me separé de la mesa. La luz en mi despacho siempre era tenue, las ventanas estaban cubiertas con cortinas tupidas. Caminé por el suelo de madera cobriza escuchando el eco de mis pasos mientras me asomaba para ver el exterior a través de los cristales, dándole la espalda a Ágata que se había quedado como una estatua. -        También deberíamos hablar de un asunto en concreto…- el mal disimulado nerviosismo en la voz de Ágata hizo que le prestara toda mi atención, debía de ser algo importante para que una chica tan correcta y rígida como ella se permitiera perder el control. Me giré hacia ella y la miré expectante, pude ver como se encogía un poco. Tragó saliva y continuo. -bueno… habrá que hacer algo con la nueva. -        ¿Qué pasa con la nueva? - sabía que hablaba de Victoria y sabía que aquello le afectaba, aunque tratara de simular indiferencia. -        Bueno, dado que ella no va a ser una cosecha, deberíamos de asignarle a los barracones, con el resto del personal- no pude evitar dibujar una sonrisa en aquel momento sabiendo la intención de sus palabras- no sería justo que ella tuviera ese privilegio siendo una simple sirvienta. Aquello me divertía enormemente, sin duda Ágata se sentía amenazada por aquella chica nueva, el hecho de que no pudiera catalogarla en mis preferencias hacía que perdiera el control. Ágata hacía mucho que sentía algo por mí, llevaba mucho tiempo conmigo y se había ocupado muy bien de todos los asuntos relacionados con la casa y el personal. Pero carecía de pasión, espontaneidad. Era demasiado rígida y correcta, calculadora y fría para mi gusto. No me hubiera importado pasar una noche divertida con ella si no fuera por eso. Mire sus ojos azules que trataban de esconder su mal disimulada intención. Notaba su corazón latir más rápido de lo normal y su evidente agitación. Los humanos eran tan fáciles de leer, había tantas cosas que ellos ignoraban y que nosotros podíamos percibir que ciertamente parecía hasta injusto para ellos. -        Aún no he decidido que haré con ella, por ahora déjala donde esta- un destello de desacuerdo paso fugaz a través de los ojos de Ágata, pero la ignore- creo que por hoy está bien, necesito estar solo un rato, ha sido una mañana muy larga. Le dediqué la mejor sonrisa que pude para hacerle entender que habíamos terminado por hoy. Ella asintió aparentemente decepcionada y se fue. El despacho se quedó en silencio por fin. Me desplomé en mi asiento y masajeé mis sienes. Tenía muchas cosas en las que pensar y ningunas ganas de hacerlo. Pero aquellos días, solo podía ver la imagen de aquella chica, Victoria. Se había convertido en un divertido entretenimiento. Al principio solo la había elegido porque Lucian había puesto demasiada atención en ella y eso no podía terminar en nada bueno para esa pobre chica. Además del placer de privarle a mi “querido” hermano de algo que deseaba bien valía aquella elección. Pensé que al menos, podría divertirme un par de veces con ella y luego dejar que viviera en la casa sin más, pero todo había derivado en aquella situación. La manera en la que Victoria reaccionaba a mi tacto me había sorprendido y aún más sorprendente había sido su capacidad para contenerse cuando la cosa se ponía más seria. Aquello me había fascinado. Lo cierto es que no me gustaban las vírgenes, había demasiadas cosas que enseñarles y demasiadas barreras que traspasar antes de poder disfrutar plenamente, pero en ella había sido diferente, la manera en la que sucumbía y a la vez me ponía limites hacía que me encendiera completamente. La habría poseído cada vez que la había tenido cerca, pero lo cierto es que violar a chicas inocentes nunca había sido de mi agrado, aunque fuera algo muy recurrido entre los demonios. Claro que, podría haberla hechizado hasta que sintiera tanta necesidad que fuera incapaz de rechazarme, pero entonces ¿qué gracia habría tenido? Sonreía internamente al recordar el último encuentro con ella. Como la había tenido entre mis brazos, con el control completo de su cuerpo, como ella se había derretido entre mis manos. La manera en la que me miro suplicante cuando deje de tocarla. Aquella había hecho que una erección casi dolorosa hubiera llenado mis pantalones. Había fuego en su mirada en aquel momento y a la vez inocencia y aquello me había vuelto loco. Ni siquiera sabía cómo me había controlado para no desvirgarla allí mismo en ese banco de piedra… Sacudí mi cabeza y acomodé mi bragueta, solo pensar en ella había hecho que me pusiera cachondo. Supuse que todo aquello terminaría cuando por fin me acostara con ella, pero mientras me suponía una diversión demasiado tentadora. Miré al enorme reloj de pared, era casi la hora de comer. Respiré hondo y me resigné. Definitivamente aquel día iba a ser muy largo. Arreglé mi camisa negra mirándome al espejo. Aquella noche había dormido poco y el verde de mis ojos resaltaba por mis ojeras. Peiné mi pelo hacia atrás con resignación y me dispuse a bajar a comer. Cuando llegue al comedor, el resto ya estaban allí. Usábamos aquel tiempo para reunirnos y hablar sobre temas importantes. Entré por la gran puerta de madera y el olor de la comida y el vino inundo mi nariz. Los humanos, diligentes, estaban en sus puestos y todo en orden como siempre. Cada uno en su lugar. Sonreí complacido al ver que aquel día seria Victoria la que serviría el vino. La vi allí quieta junto a la mesa. Sujetaba con fuerza sus manos detrás de su cuerpo. La forma de sus pechos se marcaba contra la fina camisa blanca de su uniforme. Su falda se apretaba en su cintura y caía sobre sus piernas tapando injustamente esas nalgas tonificadas. Miré fijamente su rostro mientras avanzaba hacia mi sitio en la mesa, su corazón se había acelerado por momentos y podía ver el rubor inundando su rostro. Miré sus labios, rojos e hinchados y aquella expresión de nerviosismo muy mal disimulada. Sonreí internamente sabiendo lo que le provocaba mi presencia. Pase intencionadamente muy cerca de ella. Pude aspirar su aroma, olía salvajemente bien, una mezcla entre un bosque frondoso y virgen, pero con un tono dulce pero sutil que me atraía mucho. Aun con su olor en mi nariz me senté en la mesa, el resto de demonios estaban allí, esperando. La comida comenzó, cuando estábamos en nuestra forma humana debíamos alimentarnos, aquello nos limitaba un poco, pero era inmensamente mucho más cómoda aquella apariencia que nuestra forma demoniaca en aquel plano. Miré al resto con cara de pocos amigos, definitivamente aquel día se estaba haciendo interminable… El resto estaba enzarzado en una conversación irrelevante, se callaron cuando me senté en la mesa. Su atención se posó en mí. -        Kilian- Marcus me saludo con vehemencia, le devolví el gesto con un movimiento de cabeza. El resto, Rodius, Pike y Vicaro me saludaron con cautela. Todos sabían que aquel día mi estado de ánimo no era el más propicio y ninguno quería ser el que prendiera mi mal humor. Comenzamos a comer en silencio. -        Tenemos que recuperar la zona este del rio, hemos perdido la conexión con parte del territorio más allá de las montañas Azules. – Rodius fue el que rompió aquel tenso silencio. Lo mire expectante instándole a continuar, él trago saliva y me miro muy fijamente con sus ojos azules, era un demonio menor pero aun así siempre había demostrado más talento que muchos más superiores en jerarquía, por eso formaba parte de mi mesa. Era el único con agallas para enfrentarme cunado era necesario pese a su inferioridad y por eso lo había elegido. - kilian sé que lo que ha pasado ha sido un grave error, pero debemos de centrarnos en eso o estaremos divididos, no podemos arriesgarnos a perder más terreno. Asentí con desgana. Claro que había sido un grave error. Trasladar la guerra entre demonios y angeles al plano de los humanos había sido más difícil de lo esperado. Había subestimado a esos asquerosos ascendentes, yo y el resto de mis hermanos, pero ahora no había vuelta atrás. Aquella guerra debía de concluir y solo había lugar para una de nuestras especies. Aquella situación hacía que mi ira aumentara y no quería perder el control, aquellos con los que estaba en aquel momento no eran los culpables. Respiré hondo y miré hacia la chica. Victoria miraba al frente quieta en aquella posición. Cogí mi copa entre mis dedos y la moví ligeramente para que me sirviera. Ella dio un pequeño respingo y con rapidez cogió la botella y se dispuso a servirme. La observe con detenimiento mientras lo hacía, aquella visión calmó mis nervios. Su pulso temblaba ligeramente, pero se controló. Podía notar como ponía toda su intención en ello. Su cabello castaño y ondulado caía desde su coleta por encima de sus hombros, tuve el impulso de tocarlo. La necesidad de tocarla a ella. La visión de su cara ruborizada jadeante vino a mi mente. El deseo que reflejaban aquellos ojos... Frene mis ganas de salir de allí llevármela en brazos para hacerla mía. Ya habría tiempo… Observé como volvía a su puesto lentamente. Volví mi atención al resto para encontrar que Rodius me miraba fijamente con una expresión de reconocimiento. Él me conocía demasiado como para saber que aquella chica había llamado mi atención. Pero no dijo nada solo alzo las cejas y volvió a la conversación. Continuamos hablando sobre qué acciones deberíamos de tomar a partir de aquel momento, una aburrida y crispante conversación sobre estrategias de guerra. Aquella situación se alargó más allá de la hora de la comida. Los humanos limpiaron la mesa y continuamos a lo largo de la tarde. Finalmente, sobre las once de la noche y después de haber llenado aquella mesa de planos e informes dimos por concluida la reunión. El resto se fueron y me quede sentado en aquella mesa mirando la oscuridad. Estaba ciertamente estresado aquella noche, aquel contratiempo en la guerra nos había puesto en una situación complicada y si aquello se prolongaba supondría que debería involucrarme en la batalla para poner presión y sinceramente no tenia ganas. Aquellos años me había ido acostumbrando a aquella manera de vivir, la comodidad de la vida en la tierra, no tenia ganas de volver a la guerra, una guerra que ya duraba una eternidad. Me levanté y fui hacia al piso superior, absorto en mis pensamientos, serian cerca de las doce de la noche, pero no quería irme a descansar no aún. Recorrí los pasillos, camuflado en la oscuridad, inquieto pensando donde ir. Finalmente desemboque frente a la puerta donde estaban mis Cosechas. Aquel lugar reservado para ellas, para su uso y disfrute. Me introduje dentro de aquel inmenso salón lleno de tentaciones y pecados. Las chicas estaban esparcidas en la estancia, algunas tiradas en grandes divanes leyendo otras viendo la televisión, otras simplemente distrayéndose de otras maneras… Me hice visible y todas miraron hacia mí. Aquellas eran mis chicas, con las que tantos ratos de placer había vivido pero aquella noche era diferente. Me encontraba estresado y cansado, quería mas un desahogo furioso que nada más. -        ¡Kilian!, has venido a vernos- la voz melosa de Annette gritó al verme, pude ver la emoción brillar en sus ojos castaños. El resto la siguieron en un coro cantarín, todas se acercaron hacia mí. Hacia cerca de una semana que no venia a verlas y podía notar la necesidad en todas ellas. Nunca solía estar tanto tiempo lejos de su presencia. Suponían mi cosa favorita de aquella forma humana. Les devolví una sonrisa complaciente. Todas eran tremendamente hermosas, cada una a su manera. Pero aquella noche me acerque hacia Viviana, ella era menuda, de formas redondeadas, su pelo rubio y largo caía trenzado sobre su espalda. Me acerque a ella y cogiéndola de la mano con delicadeza me la lleve hacia una de las habitaciones. Ella me siguió con una risita tonta mientras el resto protestaban. Aquellas chicas eran insaciables pero lo cierto era que yo siempre me esforzaba por complacerlas. Llegamos a la intimidad de la habitación, todo lo que había allí era una inmensa cama que nos invitaba a llenarla. Vivian me miraba expectante con excitación en la mirada, preparada para complacer y ser complacida. Mire sus ojos almendrados viendo como ella se perdía en los míos. Me acerque a ella y acaricie la piel blanca y suave de sus pómulos, ella se mordió el labio inferior en un gesto anticipador. Descendí con mi mano hacia el lazo de su cintura que sujetaba el vaporoso y revelador vestido de color verde que llevaba, apenas una tela fina para cubrir su cuerpo, esta resbaló por su anatomía dejándola completamente desnuda. Mire sus formas sinuosas, sus pechos perfectamente redondos me apuntaban, sin duda era un cuerpo tremendamente atractivo y por alguna razón un pensamiento fugaz paso por mi cabeza, comparándolo con el cuerpo de Victoria. Deseche rápidamente aquel pensamiento de mi mente y tomándola por la cintura la lleve hacia la cama donde la tumbe. Ella abrió sus piernas para mí, podía oler su excitación impregnar toda la habitación. Me quite la camisa con brusquedad y cubrí su cuerpo con el mío, note el calor que emanaba su piel, su respiración agitada, el perfume de su cuerpo. -        Hacia tanto tiempo que no me elegías…- hizo un fingido puchero con sus labios - …tanto que he tenido que satisfacerme sola -        ¿Y cómo has hecho eso? - alcé una ceja y le pregunté con fingida inocencia. Ella me miro fijamente y con un gesto exagerado descendió con su mano hacia su entrepierna, rozando mi bragueta intencionadamente en el camino. -        Así- dijo mientras comenzaba a acariciarse a si misma, la observe gemir exageradamente mientras lo hacía, una rápida erección comenzó a presionar en mis pantalones. Cogí su mano y la detuve, ella me miró sorprendida -        Entonces tendré que compensarte. - le dije mientras con un rápido movimiento la colocaba un poco más arriba en la cama, me puse entre sus piernas. Sus pliegues abiertos y húmedos para mí. Aspiré su aroma completamente excitado y comencé a descender con mi lengua desde su ombligo hasta su clítoris. Ella arqueo la espalda y gimió cuando mi lengua se movió. Comencé a sorber de ella y a moverme alrededor de su clítoris, jugando con él. Introduje un par de dedos dentro de su v****a, estaba completamente mojada. Comencé a introducirme en ella mientras lamia su clítoris de forma implacable. Ella agarraba las sabanas con fuerza mientras gritaba cada vez más excitada. -        No pares, por favor… no pares- escuche sus palabras entrecortadas entre gemidos. Aumente el ritmo de mis dedos dentro de ella y sorbí con más fuerza, sujeté con mi otra mano su cintra para que no pudiera moverse. Entonces note como apretaba las piernas y se arqueaba del todo hasta que se corrió en un grito inconfundible, deje de jugar con mi lengua para buscar su boca, la bese dándole a probar su propio sabor. Ella aún tenía espasmos en su cuerpo. Me incorpore dispuesto a quitarme los pantalones, pero ella se incorporo y fue hacia mi entrepierna. Desabrocho el botón hábilmente y saco mi m*****o erecto, lo sujeto entre sus manos con una sonrisa maliciosa en su rostro. Se arrodilló frente a mí y se dispuso a chupármela, sus labios carnosos acariciaron la punta de mi polla mientras me miraba de una forma que hizo que me encendiera completamente, pero que por alguna razón hizo que recordara la cara de victoria mientras gemía entre mis manos. La detuve un poco contrariado, normalmente me entregaba completamente al placer, pero la insistente imagen de aquella chica no hacia mas que meterse en mi cabeza. Vivian me miró expectante aun con mi polla entre sus manos un poco confundida por haberla detenido. La cogí con algo de brusquedad y la puse contra la cama, boca abajo. Ella se sorprendió, pero rápidamente comprendido y se puso a cuatro patas para mí. Observe su culo, lo palmee y ella soltó un gemido. Entonces me introduje dentro de ella. Su cuerpo me recibió sin esfuerzo. Un gemido bajo se escapó de mi boca, llevaba demasiados días sin aquello. Había estado demasiado estresado. Agarré su fina cintura y mi apreté contra ella, introduciéndome del todo, ella gimió, entonces comencé a moverme con fuerza, sus nalgas temblaban con cada embestida de mi cuerpo. Fui implacable, querría correrme con tantas ganas, ella gritaba de placer cada vez mas alto, la incorpore un poco sin dejar de penetrarla y pegué su espalda contra mi pecho, la rodee con mi brazo y con mi mano alcance su clítoris, comencé a acariciarlo con rapidez mientras seguía penetrándola una y otra vez. Sus gemidos se volvieron incontrolables. Agarraba mi brazo con fuerza mientras ponía los ojos en blanco incapaz de controlar su cuerpo. Finalmente, la oí volver a correrse, apretó sus piernas y dejó caer su cabeza contra mi pecho mientras gritaba, entonces me deje llevar y me corrí yo también, deje fruir la excitación y note como me descargaba dentro de ella. Con un gemida grave y profundo, agarré su cuello mientras lo hacia y la mordí, ella grito más fuerte, extasiada por el placer que aquello le provoco. Bebi un sorbo de su sangre mientras terminaba de correrme. Cuando terminé la solté y ella callo sobre la cama exhausta. Lamí mis labios y traté de contener mi respiración. Ella aun gemía en la cama, agarrándose a sí misma mientras notando las réplicas de placer de lo que acababa de sentir. Yo fui hacia el aseo mientras tanto y me limpié. Me puse los pantalones de nuevo y me lavé la cara, miré mi rostro en el espejo, un semblante salvaje estaba en él, el demonio que había en mí, siempre asomaba un poco cuando follaba. Trate de tranquilizarme y salí de nuevo al cuarto. Vivian estaba tumbada ahora boca arriba con su desnudez, respirando aun con fuerza y completamente relajada, me miró con una sonrisa complacida en su cara. Alcé las cejas en respuesta y sin decir más salí de aquella habitación, no me encontraba satisfecho como otras veces, estaba algo frustrado y aquello me enfurecía un poco. Deambule por los pasillos solitarios y oscuros de la casa, la mayoría de humanos dormían, debería de hacer lo mismo y tratar de organizar mi mente que parecía un caos, pero entonces sin darme cuenta me encontré en un pasillo que últimamente visitaba demasiado. Vi la puerta de madera cerrada frente mí, mis pasos me habían llevado hasta allí de nuevo. Suspiré agotado. Roce la puerta con mis dedos sin hacer ningún ruido, casi podía sentir su calor a través de ella. Me había vuelto demasiado perceptivo con aquella chica. Me introduje entre las sombras de su habitación sin hacer ningún ruido. La habitación estaba ligeramente iluminada por la luz de la luna que se filtraba por las ventanas, ella siempre dejaba las cortinas sin correr por alguna razón, siempre abiertas para ver el cielo estrellado. Sentí su presencia concentrada en toda aquella instancia, todo olía a ella. La miré dormir plácidamente. Estaba tumbada boca arriba en la cama, su pelo castaño claro caía desordenado alrededor de su cara, sus ojos cerrados y sus rasgos relajados. Miré sus labios, rosados y carnosos, sentí deseos de tocarlos. Ella respiraba lentamente, tan ajena a mi en aquel momento, tuve que contenerme demasiado para no despertarla. Tenía que terminar con aquel juego rápidamente porque se estaba convirtiendo en una obsesión. Pero aquella chica tenia algo que me intrigaba. Se movió débilmente y se giró abrazándose a su misma. Me agache junto a su cama quedando a escasos centímetros de su cara, su respiración golpeo mi rostro. -        Pronto te rendirás a mi- le susurre en voz muy baja. Rocé sus labios con mis dedos, apenas un instante y me fui de su habitación. Me obligué a alejarme o no sería capaz de controlarme a mi mismo. Decidí que sería mejor irme a dormir. Seguramente mañana todo tendría mas sentido en mi cabeza. Aquel día había sido demasiado largo.       
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