Capítulo 1.
Aliado
- ¡Buen día! -dije entrando a la cocina.
- ¡Hola amor! -contesto mamá-. Toma tu desayuno.
-Gracias mamá, y ¿Nana? -pregunte
-Fue por unas cosas faltantes para la despensa -contestó.
-Ah -pronuncie.
- ¿Ally? -hablo.
- ¿Sí mamá? -pregunte.
-Ve por Leo ¿sí? -me dijo y sonrió.
-Sip -salí directo a su habitación.
- ¿Leo? -llame frente a su habitación cerrada-. Leo -intente y nadie contesto-. ¡Genial! -susurre entrando a su habitación -. ¡Phillip Henderson! -hablé serio.
- ¡Buuuu ...! -grito saliendo, de quién sabe dónde.
-Que gracioso -dije seria-. Bajá a desayunar Phillip
- ¡Allison! -acuso-. ¡No me digas Phillip! -hizo un puchero.
-Bueno, pues cuando te hablé, contestas ¿sí? -dije "molesta".
-Hum ... alguien amaneció de mal humor -canturreo.
- ¡Claro que no! -contesto.
- ¿Ah no ?, bueno entonces el señor cosquillas irá por ti -dijo burlón.
-No, no estoy para bromas -advertí-. Mejor vamos a ...
- ¿A qué? Ally -canto.
-No ... Leo ... para ... -decía entre risa-. Ya ... nos caeremos ... ya por favor ... detente ... ya para ...
- ¡Genial nos caímos! -hablo.
- ¡No! solo estamos recostados en el piso -hablé con sarcasmo.
-Jajaja ... ¡Graciosa! -dijo viéndome a los ojos.
«No, no hagas eso -pensé -. Me pierdo en tus ojos avellana ... »
- ¡Leonard, Allison te bajen! -grito mamá.
« Gracias mami -pensé ».
-Bueno ya oíste anda levántate y ayúdame –hable.
-Vale, está bien -tomo mi mano-. Listo vamos abajo -dijo ya levantándome.
-Vamos -continúe.
-Listo mamá -dije entrando a la cocina.
-Se demorará ¿eh? -nos acusó.
-Fue mi culpa mamá -dijo Leo-. Yo tarde en salir.
-Bueno ya, terminen su desayuno, que se hace tarde -sonrió.
- ¡Hola mis niños! -saludo Nana entrando a la cocina con bolsas en mano.
- ¡Hola Nana! -dijimos al unísono.
-Sra. Henderson ya traje lo faltante -se afectaron a mi mamá.
-Nana, ¿qué te dijo?
-Perdón Betty -sonrió y corrigió-. Ya traje todo lo faltante.
-Bueno mamá nos vamos -hablo Leo, después de comer medio plato.
-Adiós niños -se despidió.
-Adiós Nana -dije-. Adiós mamá -me despedí.
- ¿Lista? –Llamo.
-Sí -conteste-. ¡Vámonos!
-Lista –llamo.
-Sí -conteste-. Vámonos -le dijo ya a tu lado. ¿Ya sacaste el auto de la cochera? –Pregunta.
-Sí, pequeña –sonrió e imite su gesto-. Vamos, sube –dijo abriendo la puerta del pasajero.
-Gracias caballero.
-De nada damisela -cerro la puerta, rodeo el auto y subió.
-Damisela, ¿en serio? –Pregunte riendo.
- ¡Oh bueno !, yo quiero ser amable.
- ¿Leo? –Lo llame, después de unos minutos de silencio.
- ¿Si Ally? –Contestó, con la mirada fija en el camino.
- ¿Te puedo hacer una pregunta? –Dije mientras jugaba con mis dedos.
-Me la estás haciendo ahora pequeña –contesto, lo mire y estaba sonriendo.
-Bueno si, pero otra –él me miro por un segundo para que siguiera-. Bueno –suspire y tome valor-. ¿Por qué no me parezco a ti? -dije.
- ¿Cómo? -Frunció el ceño y yo miro confundido por mi pregunta tan repentina.
-Sí, bueno, tu pelo es castaño, y el mío es rubio, tus ojos son color café, y los míos son azules -hable con tristeza.
-Bueno ... -hablo, pero callo enseguida, pensando -. Pues tal vez alguien de la familia es así como tú, con el color de ojos y pelo
- ¡Oh! pero de la familia nadie es así, y los conozco a todos y nadie –hable.
-Oye, tal vez tú eres única –hablo -. Pero sabes, hablamos con mamá, ¿sí?
-Está bien –dije un poco más tranquila-. ¿Ya llegamos?
- ¡Sorbo! deja te abro la puerta -salió del auto y lo rodeo-. Sana y salva damisela –dijo haciendo una pequeña reverencia.
-Gracias caballero –sonreí.
- ¿Quiere que venga por ti a la salida?
-Sí, claro esta ... -fui interrumpida por una voz. Una voz chillona y estresante.
- ¡Ally! –La rubia se acercó-. Amiga -chillo.
- ¡Ay no! -dije susurrando-. ¡No soy tu amiga! –Hable con fastidio.
-Pero qué ... -calló la rubia-. ¡Hola guapo! -le dejó a mi hermano con voz seductora.
-Hola –contesto un poco-muy- incómodo.
-Hola, no sé tu nombre, ¿cómo te llamas?
-Soy ... –lo interrumpí con una falsa tos.
-Ay Allison, ¿por qué interrumpes? -chillo la rubia.
-Leonard ella es Danielle, "la porrista" –los presentes e hice énfasis en la palabra porrista.
- ¡Ay Ally! -chillo, no grito.
- ¿Por qué?
- ¡Cómo mar! -chillo Danielle.
-Bueno Ally, te dejo pequeña. Nos vemos luego -sonrió y se aleje de la chillona de Danielle antes de que dijera algo más.
-Sí, adiós -le dije antes de salir corriendo.
-Y amiga que ... -la interrumpí.
-No soy tu amiga –grite fastidiada a unos cuantos pasos lejos de ella-. Adiós Danielle.
- ¡Asshh! -grito-. Esto no se queda así -chilló.
- ¡Lily! -llame a mi verdadera amiga.
- ¡Ally! -se acercó a mí-. Pensé que me habías abandonado por la teñida esa -señalo a Danielle.
- ¡Ay no! for nothing.
- ¿Entonces? -pregunto confundida.
-Pues mi hermano me vino a dejar, no sé cómo, creo que su olfato de perra que tiene olió carne buena, y ya sabes sacó sus garras de ... -me interrumpió.
-Ally, ¿olfato de perra? ¿Carne buena? -pregunto sorprendida.
-Perdón, pero me pongo de los pelos y lo sabes.
-Sí, lo sé, bueno entremos -dijo para caminar hacia la entrada.
- ¿Y David?, no lo he visto -David era mi amigo y hermano mayor de Lily.
-Fue a la facultad de medicina a "estudiar" -dijo burlándose de él.
- ¡Oh!, eso es bueno, supongo -dije sonriendo.
-Sí, bueno, ¿le preguntaste a Leo de ti? -cambio de tema.
-Sí, y me dijo que no lo sabe, pero hablaremos con mi mamá, así que bueno, tendré que esperar.
-Bueno si, a ver... -fue interrumpida.
-Ally -chillo Danielle.
-No me llames así -ordené.
- ¡Ay que humor!, pero bueno… -callo-. ¿Qué es de ti Leonard? -cuestiono.
- ¿Por qué?, ¿te interesa? -conteste, cuestionando su repentino interés.
-Ay que curiosa -dijo burlona.
-Bueno aquí la curiosa es otra -hablo Lily.
- ¿Y a ti quién te hablo? -pregunto desafiante.
- ¡No le hables así! -amenace -. Y si quieres saber, pregúntale a él -hablé molesta y comencé a alejarme.
- ¡Ally! -grito mi amiga-. ¡Allison no corras!
-No estoy corriendo -susurré.
- ¿Ally? -me llamo mi mejor amiga.
- ¿Sí? -contesté.
- ¿Qué es lo que te pasa? -me pregunto.
-Creo que... -suspire-. Creo que me enamoré -dije con la mirada abajo.
- ¿Te enamoraste?, ¿de quién? -pregunto.
-De... de mi hermano -hable mientras una lágrima resbalaba por mi mejilla.