Capítulo 3.

1000 Palabras
-Ay Nana no le hagas caso, está obsesionada con sus rasgos físicos, cree que es "adoptada" –hablo haciendo comillas. - ¡Y lo soy! –Escribe frustrada. -No Ally, tú no eres adoptada -aseguro papá entrando a la cocina-. ¿Por qué lo dices? -pregunto. -Porque no me parezco nadie, no tengo el color de ojos café como tú, como mamá, como Leo, mi pelo es rubio y el de ustedes castaño, bueno el tuyo ya no papi -reí. - ¡Allison! -grito papá riendo. -Perdónala papá –dijo Leo riendo-. Ah sí y vio a la amiga de mamá que se parece a ella. - ¿Qué amiga? -pregunto papá. -Sí, Jeff, Ana la amiga de Beatrice -hablo Nana. -Ana -dijo papá alarmado- ¿Dónde están? -pregunto. -En el despacho -contesto Nana. - ¿Por qué te alarmaste papá ?, tu cara esta pálida –lo mire confundida. -No me alarmo, solo me sorprendió, hace mucho que no venía a visitarnos -dijo y salió de la cocina. -En serio hace mucho que yo no creí que era una amiga de mamá –hablo Leo haciendo memoria. -Porque cuando ella venía tu todavía eras pequeño –aclaro Nana -Pero la recuerdoía. - ¿Saben? –Dije alzando un poco la voz-, no recuerdo cuando los adultos tuvieron que ser raros. -Ay niños, terminen su comida y hagan su tarea -ordenó Nana. - ¡Ves te lo dije! - ¡Oye! Yo no soy rara –se defendió. -Pero tú todavía no eres un adulto Leo. -Ally, tengo 19 años, ¿ya un adulto qué no? -No Leo, es muy diferente tu edad, tu edad mental, eres un niño de 5 o 10 años –dije riendo. -Nana, Ally me dijo que soy un niño. - ¿Y no? –Pregunte riendo. -Te voy a acusar con mis papás –dijo como niño pequeño. Negué -Ya por favor paren, parecen niños pequeños -hablo Nana. -Te lo dije -canturreé. -A ti también -canturreo de igual manera. Reí. -Bueno termine de comer, me voy a hacer mi tarea -dije levantándome. -Esta bien pequeña -contesto Nana. -Pero ella no lo sabe –escuche la voz de mamá mientras pasaba por el despacho. Me quede un segundo más tratando de ir algo más relevante que eso. -Pero Beatrice ella tiene derecho, o ¿no? -dijeron a la defensiva. -Sí Ana, pero por ahora no es el momento. - ¿Y cuándo lo será? -pregunto -. ¿Cuándo se casé, tenga hijos? ella tiene que saber la verdad -hablo con tono triste. ¿Quién tiene que saber la verdad? -pensé.  - ¿Qué verdad? -susurré. - ¿No que ibas a hacer la tarea? -dijeron en mi oído. - ¡Leo! -hablé asustada. - ¿Y bien? -pregunto-. ¿Quieres compartir algo conmigo? -No... -dude -. Bueno si, pero vamos a mi habitación -lo tome de la mano. - ¿Ahora qué Allison? ¿sigues con el tema de adopción? – llamo por mi nombre completo, y eso lo hacía cuando ya estaba fastidiado. Pregunto cansado. -No.… bueno si, es que escuche hablando a mis papas con la señora Ana sobre una verdad, al parecer una persona tiene el derecho a saber la verdad, un secreto. - ¿Y fue todo? – pregunto y su rostro solo decía ¿en serio?, asentí-. Bueno tal vez hablan de alguien más, y nada que ver con nosotros, no te preocupes, no porque te parecieras a la amiga de mamá, quiere decir algo -él sonrió-. Te aseguro que en algún lugar del mundo hay alguien parecido a mí. -sonreí -. ¿Alguien parecido a ti? No lo imagino, alguien como tú, con esa sonrisa arrogante, y esa edad mental, lo dudo -comencé a reír. - ¡Qué grosera! -hablo ofendido-. Ahora vas a ver. - ¿Qué me vas hacer? -pregunte burlona. - ¿Qué te voy hacer? -sonrió sopesando la idea que cruzaba por su mente- ¡COSQUILLAS! - ¡QUE NO! -grite riendo-. No Leo para... no ya... -seguía riendo-. Por favor para antes de que ocurra un accidente. -Oh está bien -paro -. Ya no habrá accidentes -sonrió. Qué lindo ojos, pero estamos muy cerca, Leonard quítate, no quiero que me beses.  - ¡Si claro! ¿El besarte a ti? -¡Cállate!, no te metas en esto -hablé con mi yo interior. Por favor, no te hagas, estas tan enamorada que él no lo nota. ¡Ya cállate! Maldita la hora en la que comenzaste a parlotear.  Todo eso pasó por mi cabeza. -Cuánto daría por tus pensamientos –hablo. - ¿Eh...? -fue ahí cuando salí de mi trance. -Que cuanto daría por tus... -fue interrumpido. - ¡ALLY! -gritaron. - ¡Ay no! -susurré.    - ¡Dios mío niños! -dijo Nana frente a nosotros -. ¿Qué hacen así? -Lo siento nana -hablo Leo-. Pero esta pequeña sigue con el asunto y comencé a hacerle cosquillas. - ¿Por eso terminaron así? -pregunto Nana sin creérselo. -Sí, fue solo eso -sonreí. -Esta bien -dijo-. Leo me dejas a solas con tu hermana -pidió. -Sí, adiós enana. -Y de que... -me interrumpió. - ¿Me dices quién es? –pregunto sin prisa. - ¿Quién es quién? -hable. -Ally, sabes de lo que te hablo -dijo-. O quieres que mejor te lo recuerde. -Un recuerdo por favor -dije sonriendo. -Esta bien -dijo segura-. ¿Quién te tiene feliz, sonriente, sonrojada? -pregunto-. ¿Quién es o qué es? - ¡Ay nana!, un chico -dije tímida-. Pero no lo... -Sí lo conozco, y mucho más de lo que te puedes imaginar -dijo-. Y ese chico es Leonard. ¿Me preguntó?, no, no lo pregunto, lo aseguró, ¡Lo sabe!, ¡Nana lo sabe!, pero ¿cómo lo sabe?, pensé. - ¿Cómo lo sé? -me preguntó con calma. ¿Acaso es bruja? - ¿Qué, cómo dices? -pregunte confundida. -Cariño, te conozco desde que eras un bebé, tus gestos. Te conozco como la palma de mi mano, y lo sé por como lo miras sin percatarte de eso, y supongo que ese jovencito te dijo de algo que te molesto o te ilusionó, ¿me equívoco? -No Nana, tienes razón y no puedo engañarte, la verdad estoy enamorada y no sé como inició toda eso, y si también dijo algo que me ilusionó y me molesto. -Bueno cuenta, que fue lo que dijo -me alentó. -Bueno, cuando me fue a recoger del instituto ya a la salida estábamos hablando, llego esa rubia oxigenada. Danielle lo molestaba y... y él dijo que yo era su novia -dije en un susurro. -Mi niña, no te pongas así -me dijo en un abrazo. - ¿Cómo no ponerme así, si eso nunca va a pasar? -dije con lágrimas. -Bueno, eso ¿tú no lo sabes o si? -sonrió-. Sabes, hay muchas cosas que se tienen que decir, cuando se enteren lo pensaran diferente, ¿de acuerdo?  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR