-Ay Nana no le hagas caso, está obsesionada con sus rasgos físicos, cree que es "adoptada" –hablo haciendo comillas.
- ¡Y lo soy! –Escribe frustrada.
-No Ally, tú no eres adoptada -aseguro papá entrando a la cocina-. ¿Por qué lo dices? -pregunto.
-Porque no me parezco nadie, no tengo el color de ojos café como tú, como mamá, como Leo, mi pelo es rubio y el de ustedes castaño, bueno el tuyo ya no papi -reí.
- ¡Allison! -grito papá riendo.
-Perdónala papá –dijo Leo riendo-. Ah sí y vio a la amiga de mamá que se parece a ella.
- ¿Qué amiga? -pregunto papá.
-Sí, Jeff, Ana la amiga de Beatrice -hablo Nana.
-Ana -dijo papá alarmado- ¿Dónde están? -pregunto.
-En el despacho -contesto Nana.
- ¿Por qué te alarmaste papá ?, tu cara esta pálida –lo mire confundida.
-No me alarmo, solo me sorprendió, hace mucho que no venía a visitarnos -dijo y salió de la cocina.
-En serio hace mucho que yo no creí que era una amiga de mamá –hablo Leo haciendo memoria.
-Porque cuando ella venía tu todavía eras pequeño –aclaro Nana
-Pero la recuerdoía.
- ¿Saben? –Dije alzando un poco la voz-, no recuerdo cuando los adultos tuvieron que ser raros.
-Ay niños, terminen su comida y hagan su tarea -ordenó Nana.
- ¡Ves te lo dije!
- ¡Oye! Yo no soy rara –se defendió.
-Pero tú todavía no eres un adulto Leo.
-Ally, tengo 19 años, ¿ya un adulto qué no?
-No Leo, es muy diferente tu edad, tu edad mental, eres un niño de 5 o 10 años –dije riendo.
-Nana, Ally me dijo que soy un niño.
- ¿Y no? –Pregunte riendo.
-Te voy a acusar con mis papás –dijo como niño pequeño. Negué
-Ya por favor paren, parecen niños pequeños -hablo Nana.
-Te lo dije -canturreé.
-A ti también -canturreo de igual manera. Reí.
-Bueno termine de comer, me voy a hacer mi tarea -dije levantándome.
-Esta bien pequeña -contesto Nana.
-Pero ella no lo sabe –escuche la voz de mamá mientras pasaba por el despacho. Me quede un segundo más tratando de ir algo más relevante que eso.
-Pero Beatrice ella tiene derecho, o ¿no? -dijeron a la defensiva.
-Sí Ana, pero por ahora no es el momento.
- ¿Y cuándo lo será? -pregunto -. ¿Cuándo se casé, tenga hijos? ella tiene que saber la verdad -hablo con tono triste.
¿Quién tiene que saber la verdad? -pensé.
- ¿Qué verdad? -susurré.
- ¿No que ibas a hacer la tarea? -dijeron en mi oído.
- ¡Leo! -hablé asustada.
- ¿Y bien? -pregunto-. ¿Quieres compartir algo conmigo?
-No... -dude -. Bueno si, pero vamos a mi habitación -lo tome de la mano.
- ¿Ahora qué Allison? ¿sigues con el tema de adopción? – llamo por mi nombre completo, y eso lo hacía cuando ya estaba fastidiado. Pregunto cansado.
-No.… bueno si, es que escuche hablando a mis papas con la señora Ana sobre una verdad, al parecer una persona tiene el derecho a saber la verdad, un secreto.
- ¿Y fue todo? – pregunto y su rostro solo decía ¿en serio?, asentí-. Bueno tal vez hablan de alguien más, y nada que ver con nosotros, no te preocupes, no porque te parecieras a la amiga de mamá, quiere decir algo -él sonrió-. Te aseguro que en algún lugar del mundo hay alguien parecido a mí.
-sonreí -. ¿Alguien parecido a ti? No lo imagino, alguien como tú, con esa sonrisa arrogante, y esa edad mental, lo dudo -comencé a reír.
- ¡Qué grosera! -hablo ofendido-. Ahora vas a ver.
- ¿Qué me vas hacer? -pregunte burlona.
- ¿Qué te voy hacer? -sonrió sopesando la idea que cruzaba por su mente- ¡COSQUILLAS!
- ¡QUE NO! -grite riendo-. No Leo para... no ya... -seguía riendo-. Por favor para antes de que ocurra un accidente.
-Oh está bien -paro -. Ya no habrá accidentes -sonrió.
Qué lindo ojos, pero estamos muy cerca, Leonard quítate, no quiero que me beses.
- ¡Si claro! ¿El besarte a ti?
-¡Cállate!, no te metas en esto -hablé con mi yo interior.
Por favor, no te hagas, estas tan enamorada que él no lo nota.
¡Ya cállate! Maldita la hora en la que comenzaste a parlotear. Todo eso pasó por mi cabeza.
-Cuánto daría por tus pensamientos –hablo.
- ¿Eh...? -fue ahí cuando salí de mi trance.
-Que cuanto daría por tus... -fue interrumpido.
- ¡ALLY! -gritaron.
- ¡Ay no! -susurré.
- ¡Dios mío niños! -dijo Nana frente a nosotros -. ¿Qué hacen así?
-Lo siento nana -hablo Leo-. Pero esta pequeña sigue con el asunto y comencé a hacerle cosquillas.
- ¿Por eso terminaron así? -pregunto Nana sin creérselo.
-Sí, fue solo eso -sonreí.
-Esta bien -dijo-. Leo me dejas a solas con tu hermana -pidió.
-Sí, adiós enana.
-Y de que... -me interrumpió.
- ¿Me dices quién es? –pregunto sin prisa.
- ¿Quién es quién? -hable.
-Ally, sabes de lo que te hablo -dijo-. O quieres que mejor te lo recuerde.
-Un recuerdo por favor -dije sonriendo.
-Esta bien -dijo segura-. ¿Quién te tiene feliz, sonriente, sonrojada? -pregunto-. ¿Quién es o qué es?
- ¡Ay nana!, un chico -dije tímida-. Pero no lo...
-Sí lo conozco, y mucho más de lo que te puedes imaginar -dijo-. Y ese chico es Leonard.
¿Me preguntó?, no, no lo pregunto, lo aseguró, ¡Lo sabe!, ¡Nana lo sabe!, pero ¿cómo lo sabe?, pensé.
- ¿Cómo lo sé? -me preguntó con calma. ¿Acaso es bruja?
- ¿Qué, cómo dices? -pregunte confundida.
-Cariño, te conozco desde que eras un bebé, tus gestos. Te conozco como la palma de mi mano, y lo sé por como lo miras sin percatarte de eso, y supongo que ese jovencito te dijo de algo que te molesto o te ilusionó, ¿me equívoco?
-No Nana, tienes razón y no puedo engañarte, la verdad estoy enamorada y no sé como inició toda eso, y si también dijo algo que me ilusionó y me molesto.
-Bueno cuenta, que fue lo que dijo -me alentó.
-Bueno, cuando me fue a recoger del instituto ya a la salida estábamos hablando, llego esa rubia oxigenada. Danielle lo molestaba y... y él dijo que yo era su novia -dije en un susurro.
-Mi niña, no te pongas así -me dijo en un abrazo.
- ¿Cómo no ponerme así, si eso nunca va a pasar? -dije con lágrimas.
-Bueno, eso ¿tú no lo sabes o si? -sonrió-. Sabes, hay muchas cosas que se tienen que decir, cuando se enteren lo pensaran diferente, ¿de acuerdo?