Capítulo 4.

928 Palabras
Leo. Sus ojos azules, sus mejillas sonrosadas, su sonrisa su voz,  pensé . - ¡Henderson no pienses así de ella! ¡Es TU HERMANA y nada más! -susurré. -Bueno, pero ¿puedo conocerla, visitarla, hablar con ella? –Oí como preguntaban, con ilusión en el tono de voz. -Sí Ana, puedes venir cuando quieras, pero todavía no se le dirá nada, es muy pequeña y no quiero que sufra, o se sé entere así de golpe –habló mi mamá. -Lo entiendo Beatriz, tampoco me gustaría eso, lo mejor será con el tiempo -dijo la señora-. Bueno nos vemos pronto, hasta luego Jeff, Beatrice. -Hasta luego Ana -hablaron mis padres. - ¿A quién vendrá a conocer a tu amiga mamá? -pregunte. - ¡Leonard! -exclamo-. A nadie hijo, son cosas de adultos, y ya con el tiempo sabrás la verdad, ¿está bien? -me miro con cariño. -Si, después entendido -dije sonriendo no muy convencido. - ¿Dónde está tu hermana? -preguntó Jeff. -En su habitación. -Gracias hijo, iremos a verla -me avisaron. « ¿La verdad ?, pero que  verda d. -Ay Henderson ya se te pego la paranoia de Ally - me dijo mi  subconsciente e. -Sí, así parece ser –susurré y el teléfono comenzó a sonar. - ¿Hola? -dije atendiendo la llamada. -Leo, hermano, ¿dónde estás? –Dijeron del otro lado. -Estoy en casa Dustin, ¿por qué? -No por nada, solo quería saber, porque no vienes a mi casa y no sé nos tomamos algo, o hablamos de cómo nos ha ido -dijo. -Dustin algo quieres y no es dinero -reí-. Voy para allá en 5 estoy en tu casa. -Me conoces bien -dijo-. Bien acá te espero -colgó. ¿Ahora qué quieres Dustin? -pensé -Nana -hable yendo a la cocina. - ¿Qué paso? -pregunto. -Voy a casa de Dustin, por si te preguntan mis padres -le avise. -Ve, yo les aviso, con cuidado cariño -dijo. -Sí nana, adiós -salí  Ally. - ¿Hija, podemos pasar? -preguntó mamá desde afuera. -Claro, pasa -contesté-. ¿Qué sucede? -pregunte sonriendo. -Bueno quería hablar contigo sobre un tema en especial -dejo de hablar y le hice una seña para que continuará-. Hoy vino una vieja amiga, Ana ¿la recuerdas? -me pregunto y asentí -. Bueno ella quiere conocerte y... -la interrumpí. - ¿Por qué quiere verme a mí? -pregunte confundida. -Porque ella te conoció de bebé, de días de nacida, y solo quiere conocerte mejor, saber de tus gustos, disgustos, música que te gusta y la relación que llevas con tus amigas y cosas así... -me dijo sonriendo. -Está bien, igual me encantaría conocerla -sonreí-. Mamá, ¿te puedo preguntar algo? -Claro que si nena, lo que sea, sabes que puedes confiar en mi -me dijo sonriendo con cariño. -Gracias -sonreí-. ¿Por qué tu amiga se parece a mí? o, mejor dicho, ¿por qué yo me parezco a ella? -le pregunté, pero se puso pálida, como si hubiese visto un fantasma-. Mamá, ¿te encuentras bien? -Claro nena, solo que tu pregunta me cayó de sorpresa, algo inesperado, pero descuida eso con el tiempo lo hablaremos -me explicó. -De acuerdo. -Te quiero y pasa lo que pase, todo fue por amor, para protegerte, ¿de acuerdo? -me sonrió con un toque de tristeza. -¿Protegerme de qué...? -pregunté dudosa. -Pronto lo sabrás -me sonrió-. Y quiero que sepas, pase lo que pase, siempre te amé y te amaré ni niña, yo siempre seré tu mamá, porque una mamá es la que cría, no solo da la vida, si mi niña, te amo con todo mi corazón, tu eres mi princesa, mi Ally -me abrazo con unas lágrimas recogiendo sus mejillas-. Te amo -susurró. -Yo también te amo mamá -susurré mientras seguía el abrazo. -Bueno nena, te dejó si, descansa, ah y no comentes nada de esto por ahora, ¿de acuerdo? -De acuerdo mamá -dije sonriendo. Bueno Azul, analiza, ¿Por qué la señora Ana querría conocerme? ¿Por qué mamá dijo todo eso? ¿Por qué no puedo decir nada de esto? me cuestione. -Preguntas sin respuestas -susurré dando un pequeño suspiro. Leo. - ¡Hey, Henderson! -saludo mi mejor amigo mientras abría la puerta y me dejaba pasar-. ¿Qué tal? -sonrió. -Bien, ¿por? -le contesté-. Cierto algo quieres y no es dinero -solté-. ¿Qué es lo que quieres? -pregunte serio. - ¿Qué acaso no puedo invitarte a mi casa, para pasar el rato? -preguntó haciéndose el ofendido. -Te conozco Dustin -dije-. ¿Qué es lo que pasa? -pregunte-. Ah y de una vez te digo que, si es para hacerme pasar por ti, para las citas a ciegas, me niego, no pienso pasar por lo que paso la última vez -advertí. -Descuida que no es para eso -dijo-. Es para que me ayudes con una cita -sonrió pícaro. - ¿Quién es la afortunada? -pregunte interesado. -Es una chica que solo he hablado con ella por el chat, es un amor, deja te muestro a la afortunada -dijo con ego-. Es ella -señalo la foto-. Su nombre es Allison -me dijo-. ¿Esta buena no? ¡¿Qué?!, ¿El gran idiota de mi AMIGO, quiere una cita con mi HERMANA? -pensé. - ¡Dustin! -grite-. Esa niña, la que dices que esta "buena" -dije enfatizando la última palabra-. ¡Es mi hermana! -dije serio. - ¿Tu hermana? -pregunto asustado-. ¡No Leo! te juro que no lo sabía, te juro que no sabía que era tu hermana, ¡Lo juro por lo que más amo! -lo mire sin creerle-. Por mi Daysi, ¡Lo juro por Daysi! -en serio, su moto, habla en serio. -Esta bien, te creo -dije y soltó un suspiro de alivio-. Pero, si le llegas hacer algo a Allison en la primera cita, propasarte con ella -hable serio-. No recordaré que eres mi amigo, ¿de acuerdo? -dije y este asintió-. Bueno, me voy a casa ya se hace tarde, nos vemos después -nos despedimos y salí de su casa. -Hola familia llegué -anuncié, pero nadie contestó -. ¡Ally! -dije y me fui a su habitación-. ¡Ally! -la llame-. Ally puedo pasar -toque su puerta y se abrió-. Ally -susurré y la vi dormida. Que hermosa se ve, todo un ángel caído del cielo, su tranquilidad, su pelo revuelto, sus mejillas un poco sonrosadas, y sus labios, sus labios tan hermosos como siempre -pensé. -Henderson, ¿qué te ocurre?, es tu hermana -susurré-. Buenas noches princesa -me acerqué y bese sus labios. ¡Bese sus labios!  
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