XXXVIII

1469 Palabras

Comieron en tranquilidad; cada vez se sentía más cómoda con él. Le agradaba el hecho de que no sentía la necesidad de cumplir estrictamente las normas sociales, además de que él tampoco las cumplía. ¿Qué pensarían sus padres si la vieran interactuando de ésta manera con un joven?, no estarían nada contentos, de eso estaba segura. Comenzaron a golpear la puerta, Frederick se puso de pie y abrió la puerta; Heinrich se encontraba frente a él con una sonrisa radiante, y mantenía uno de sus brazos detrás de él, seguramente se trataba de algún regalo para ella. —¿Puedo pasar? —intentó ver hacia el interior, pero el cuerpo de Frederick se lo impedía—, ¿está Annelise?. Frederick no entendía por qué se había quedado helado al verlo; se dió cuenta hasta que escuchó esa última pregunta. Se apar

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