Frederick llegó poco después de que su hermano se marchara, sintió cómo su corazón se aceleró al verlo, seguramente se debía a los desagradables momentos que había pasado por culpa de Christoph y de esa joven. —¿Segura que te sientes bien? —era la tercera vez que le preguntaba eso, no le había contado nada acerca de esas visitas inesperadas y desagradables—, de verdad te veo pálida… —se encontraban en la parte trasera de la cabaña, colgando la ropa que habían lavado en el río. ¿Debería decirle acerca de la visita de esa joven? parecía ser demasiado cercana a él; aunque las palabras de Christoph la habían confundido…. —Seguramente es debido al hambre, o que me falta descansar… no he dormido muy bien —eso no era del todo mentira, esas noches que había pasado ahí en la aldea habían sido

