Llevaban un par de minutos caminando en silencio; tenía su brazo entrelazado con el de él, de momentos sentía que él se estaba acercando a él… ¿o era ella quien se acercaba? —¿Cómo te sientes? —escuchó la dulce voz de Frederick; se giró a mirarlo, tenía una dulce sonrisa; conmovida por su cercanía y calidez, le devolvió la sonrisa. —Bien… creo que el pueblo merece un cambio, mi familia se ha beneficiado lo suficiente de ellos —esa era la realidad, su familia se había aprovechado de personas trabajadoras e inocentes. —Sabía que no me había equivocado —le encantaba conocer más a Annelise, se daba cuenta de que era sencilla, humilde, y que solo había amor en ella. —¿Cómo? —pestañeó confundida—, ¿con qué? —Contigo —al ver su rostro lleno de confusión, sonrió ampliamente y decidió contin

