Todo este tiempo había tratado de no parecer maleducado, sobre todo porque se trata de un par de socios que tienen un peso importante en la industria. ¿Me amenaza en mis propias narices? ¿Piensa que todos mis años de experiencia pueden pisarse de esa manera? No eran los únicos socios que podía conseguir, mucho menos le pediría a Didiane que se tome un par de copas, que se lo lleve a la cama por un contrato de mierda. —Voy a perder la educación que me enseño mi madre, porque quiero tener el placer de decirte que te metas el contrato por el culo —una sonrisita se escabullo y pronto se volvió una risa burlona— Un tipo como tú, apenas saliste de la cuna y quieres liarte con una mujer del nivel de Didiane. —Mael —murmuró ella jalándome de mi chaqueta— Déjalo ya… —No puedo creer que vayas a d

