Volvimos al apartamento, en el camino Mael no dijo ni una sola palabra, tan solo mantuvo ese gesto pensativo. Al llegar Stella estaba dormida en la sala con Seth en la carriola y me dio pena que haya pasado la noche en esas condiciones, aunque el sofá de Mael sea bastante cómodo. Cruzamos miradas con Mael, me aproximé lentamente para no despertar al bebé y le toqué el hombro. La mujer abrió los ojos rápidamente y yo retrocedí, una sonrisa amable apareció sobre sus labios, logró tranquilizarme. —Buenos días Stella, de verdad discúlpame, te tuviste que quedar aquí —dije en un tono de voz suave. —No se preocupe, espero hayan pasado una buena noche —nos miró a ambos con el ceño fruncido— ¿Están mojados? Nos había tocado colocarnos la ropa para subir hasta el apartamento, la ropa que escurr

